Con
nuestros premios nacionales José Martí
Un café con
Antonio Moltó
Hombre que cumple con el legado
martiano de buscar con la palabra, no aprobación bondadosa ni
ira insultante, sino examen, consejo, es el Director del
Instituto Internacional de Periodismo José Martí
Linet Perera Negrin
Una taza de café acompaña la conversación.
A simple vista podríamos suponer que Antonio Moltó Martorell es
una persona común. Sin embargo, descubro al hombre flexible, de
gran capacidad, con oído presto a escuchar y, sobre todo, con
una inmensa fábrica donde forja esperanzas: el corazón.
Tiene un talento especial: la palabra. Ha
dedicado 41 años de su vida a crear un periodismo crítico,
responsable de detectar problemas y de abordar la realidad, para
defender lo que la Revolución ha hecho en Cuba.
Un espacio pequeño, convertido en oficina,
lleno de innumerables tesoros y recuerdos acumulados en el
devenir del tiempo, es el lugar donde nos acercamos al oficio
del Periodismo.
-Un santiaguero que añoraba descubrir los misterios del
cielo, piloteando aviones. ¿Por qué renunció a ese sueño para
convertirse en periodista?
- En realidad nunca me propuse ser
periodista. Vino como llegan algunas cosas en la vida, de
improviso. Yo había sido seleccionado para cumplir una nueva
tarea de la Revolución, prepararme para piloto. A punto de
partir, recibí una noticia sobrecogedora: mi padre había muerto,
eso cambió completamente el camino escogido, abandoné la
aviación.
Los que me acercaron al periodismo fueron
los Comités de Defensa de la Revolución, desde su dirección
empecé a comunicarme con las masas, esa etapa la recuerdo como
una increíble escuela para comprender el alcance de la palabra.
-Como periodista y constructor de la
realidad, ¿dónde fueron sus inicios?
-Mis primeros pasos fueron en las emisoras
CMCK y Radio Revolución, en Ciudad de La Habana. En esa etapa
creé un grupo de corresponsales y un noticiero móvil, íbamos por
todos los pueblos captando y transmitiendo las noticias más
importantes. Siempre el trabajo en la radio debe tener cierto
espíritu de renovación, si no pecaremos de aburridos. En
relación con esto tengo un principio: diversificar estilos para
no perder interés.
-En Radio Rebelde dirigió Haciendo Radio
y actualmente tiene un programa de opinión. ¿Por qué Hablando
Claro?
-Mientras trabajaba en el semanario Tribuna
de La Habana, la radio captó mi atención nuevamente, entonces es
cuando nació, hace ya 14 años, este espacio, cuyo nombre muestra
claramente su objetivo: decir lo justo sin regaños. El pueblo
puede expresar sus problemas, reconocer errores tanto propios
como los que no le pertenecen y tiene confianza en la utilidad
del programa, que busca soluciones, aunque de manera indirecta.
-¿Qué hace diferente a la prensa radial?
-Para mí el encanto de la radio está en la
inmediatez y en la incorporación de elementos de novedad.
-Su permanente labor en la radio y su
entusiasmo por este medio, ¿indica alguna preferencia?
-No, todos para mí son iguales, cada uno
tiene características propias, cuyas posibilidades se comprueban
cuando se hace buen periodismo.
-¿Cómo asume, desde su posición de
Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la
representación de los profesionales de la prensa?
-Es el más grande compromiso, dedico mucho
tiempo a servirles, aunque no siempre con un discurso
complaciente, aporto mi experiencia de trabajo, trato de
descubrir las causas de nuestros fenómenos y estimulo los
espacios de superación. Promuevo un periodismo “incómodo”, de
ese que molesta a la burocracia, los encoleriza, sin confundir,
como diría Alfredo Guevara, burocracia con los funcionarios que
son funcionales.
-¿Cómo define usted a la UPEC?
-Es una organización de periodistas
revolucionarios, solo comprometidos con la verdad y con el
pueblo del que forman parte. Tiene entre sus objetivos generales
y obligaciones defender a sus afiliados en el ejercicio legal y
ético de la profesión, así como el acceso a las fuentes de
información.
Nosotros sabemos qué lugar nos corresponde
en la Revolución donde, aparte del apoyo político del Estado y
del Partido, hace falta virtudes humanas como el valor, la
honradez y la decencia, y capacidades profesionales para
defender la verdad.
La creación es un reto esencial para los
que trabajan en el Periodismo. La Unión de Periodistas de Cuba
es una organización noble y útil, edificante y hermosa que se ha
constituido para dar el apoyo necesario a los periodistas.
Cuando puedo ayudar a mis compañeros siento que he cumplido con
mi deber como miembro del Comité Nacional y Vicepresidente de
esta.
-¿Cuál es su apreciación de la prensa
cubana en el contexto mundial?
-Tiene las particularidades de un país
distinto, el único bloqueado por el imperio durante décadas y
que apuesta todo en defensa de su soberanía, soportando las
penurias más grandes. Esto condiciona un periodismo diferente,
en el cual ocurren cosas buenas y otras no tanto. Lo bueno:
nosotros decidimos lo que publicamos; y lo muy malo: el síndrome
de plaza sitiada que a veces hace se fragmenten o dañen
determinados procesos de comunicación por el control demasiado
riguroso.
La prensa en Cuba es propiedad social, su
política informativa y contenido se rige por esta característica
y principios vinculados con la formación y el entretenimiento.
-¿Considera completa su obra en el
Instituto Internacional de Periodismo José Martí?
-Quiero despedirme con el regocijo de hacer
algo digno en el lugar donde consagro actualmente mi esfuerzo.
El Instituto absorbe todo mi tiempo, disímiles son las
cuestiones que a diario debo atender, muchas de índole
administrativo, que me distraen de mi objetivo principal, a
pesar de estar alerta. Desde aquí espero lograr muchas cosas
buenas, pero no podría hacerlo sin ayuda. El periodista debe
apreciar el valor del trabajo en colectivo, nosotros no
trabajamos solos.
-¿Qué son para usted las escuelas de
Periodismo y sus estudiantes?
-Nuestros estudiantes para mí son sagrados.
Dotarlos del caudal de conocimientos y experiencias acumuladas
por lo mejor de nuestra profesión y de habilidades y medios
técnicos para enfrentar el periodismo del siglo XXI es
imprescindible. Todo lo que pueda hacer por ellos es como si lo
hiciera por un hijo. Fundar las escuelas en Santiago de Cuba,
Holguín y Las Villas significó una batalla ganada para los
jóvenes, ellas son el instrumento perfecto para alcanzar una
formación académica adecuada.
En la actualidad, el objetivo es ampliar
las matrículas, obtener la literatura necesaria y el sueño de un
laboratorio para prácticas radiales y televisivas.
-El Premio Nacional de Periodismo José
Martí por la obra de toda la vida es otorgado anualmente a un
profesional de reconocido prestigio, usted lo recibió en el
2008. ¿Cómo lo valora?
-Honor altísimo que me compromete con el
futuro. Sin embargo, creo que muchos compañeros debieron
recibirlo antes que yo.
-Además de este premio, máximo
reconocimiento a su quehacer periodístico, ¿qué otros ha
recibido?
-El Juan Gualberto Gómez (2001), que
distingue el trabajo excepcional de un año en la prensa escrita,
radial y televisiva, y el de Periodismo Económico (2002) por una
serie de artículos acerca de desviaciones de carácter económico
que se veían venir. Todo momento donde se premie el trabajo se
convierte en un instante maravilloso.
-Del futuro y el periodismo cubano…
-Nuestros ciudadanos tienen alto nivel de
instrucción y reciben la influencia y el impacto de una
apreciable cantidad de medios de comunicación; algunos, incluso,
orientados a dañar el proceso revolucionario, y otros con
contenidos que difieren de nuestras prioridades sociales,
culturales y éticas. Es creciente el número de personas que
acceden a productos comunicativos colocados en el ciberespacio
con diversidad de opciones, que provienen de todo tipo de
tendencias, algunos de gran utilidad y otros distantes de la
realidad en Cuba.
Las nuevas tecnologías reclamarán de
nosotros mejoras en cuanto al desarrollo del mensaje. Para mí,
la prensa cubana estará obligada a un crecimiento en
profundidad y en extensión, porque se vislumbran avances en los
nuevos medios de comunicación, de máxima utilidad para su
público. Esto exigirá una mejor preparación de los profesionales
en formación, asunto donde se pondrá todo interés.
-Moltó, en el plano personal, ¿qué
noticias le han causado mayor impacto?
-Sin dudas, las condiciones de la muerte
del Che fue uno de los acontecimientos más dolorosos e
impactantes, tanto para mí como para todos los revolucionarios.
El fracaso de la Zafra de los Diez Millones, porque tuve una
gran confianza en ese plan y falló a pesar del esfuerzo y
sacrificio del pueblo. En el plano de la reflexión, el discurso
de Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana,
evento de magnitud trascendental, donde con sus expresiones nos
aclaró por qué “somos nosotros los que podemos destruir la
Revolución”.
-Si le pidiera una palabra para definir
al periodismo, ¿cuál utilizaría?
-Mi misión. Vale la pena entregarle todo lo
que uno posee, si se asume el periodismo desde la sinceridad, el
deber, el compromiso, la honestidad y la capacidad para
recomponerse, porque a veces la vida nos pone trances y debemos
imponernos, sin dejar atrás estos valores. No considero el
periodismo sin el permanente diálogo, es la relación natural, no
fingida, entre los seres humanos, hasta llegar a amarse.
Fuentes:
Entrevista a Antonio Moltó
Quién es quién en la prensa cubana
Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los
Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen
final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de
Comunicación de la Universidad de La Habana.