|
Principio básico del
binomio SIP-CIA
Miento, luego informo
Hernán Uribe
Seis años
atrás, en febrero de 2002 escribimos a propósito de Venezuela un
artículo titulado En busca de un Pinochet perdido en el cual
pronosticábamos el golpe de Estado que se produjo dos meses después.
Apuntamos esta remembranza sin el ánimo de marcar un acierto
periodístico y sí para subrayar la analogía con la sublevación de
septiembre de 1973 en Chile que impuso una bárbara dictadura y
provocó la muerte del presidente Salvador Allende. Para el vaticinio
nos basamos en parte de la experiencia chilena.
Afortunadamente, en Venezuela fracasó el intento de romper la
legalidad, pero en ambos casos y de manera muy semejante en la etapa
pregolpista se empleó un elemento que tiene directa relación con la
temática de este Encuentro: la utilización mañosa de los órganos de
comunicación, especialmente los periodísticos, en el afán de crear
un clima psicológico proclive al trastorno institucional. Tarea esa
a cargo de la Central Intelligence Agency (CIA) y de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP).
En contra de
Chávez- escribimos- actúa una jauría dispuesta a cazar su presa y
compuesta por los periódicos asociados al Bloque de Prensa
Venezolano (BPV) y, en el continente, por centenares de
publicaciones miembros de la SIP. A este poderoso aparato
publicitario se unen entidades que dicen ser de periodistas
“independientes” y defensores de la libertad de prensa, como
Reporteros Sin Fronteras (RSF), en tanto que los propios
periodistas venezolanos se han dividido entre quienes respaldan los
cambios del proceso bolivariano y aquellos que participan de la
ideología empresarial.
En estos
casos, la acción del binomio CIA-SIP tiende a incrementarse no
solamente desde la arista de una colaboración económica, pues lo que
se persigue también es convertir a los medios de comunicación en
personajes del conflicto ideológico. Se transforman así,
singularmente los periódicos, en actores de una bien llamada guerra
encubierta. Una de sus armas es la concentración – y repetición
indiscriminada- de consignas como la imputación de una carencia de
libertad de expresión. Cualquier ciudadano, venezolano o extranjero,
puede confirmar aquí la falsedad de tal eslogan.
El
conocimiento de hechos históricos es una factor esencial en el
análisis del presente y de ese modo recordemos que como sostiene un
informe del Senado estadounidense acerca del papel de la CIA en
Chile “El tema de la libertad de prensa fue el más importante dentro
de la campaña internacional contra Allende”. Agrega el documento:”El
principal proyecto propaganda de la CIA financió un variado
surtido. Producía varias revistas de circulación nacional. Elaboraba
materiales para colocarlos en la cadena El Mercurio, en todos los
diarios de oposición; en todas las estaciones radiales controladas
por los partidos de oposición, y en varios programas regulares de
televisión en tres canales” (1)
En ese
episodio del aporte financiero y técnico de la CIA el diario más
favorecido fue El Mercurio que recibió millones de dólares en
momentos en que su director-propietario, Agustín Edwards, fungía
como vicepresidente de la SIP y de la multinacional Pepsi Cola. Para
activar la formulación falaz de la carencia de libertad informativa,
Edwards auto clausuró su diario por un día con el objetivo de armar
un escándalo desinformativo que clamara por el “cierre” de El
Mercurio. En el marco de la maniobra los medios aseguraron que se
agrediría a la “prensa libre” cortándole el suministro de papel.
Ambas cosas fueron fabulosas mentiras: no hubo clausura ni el
Gobierno tenía injerencia alguna en la distribución de papel.
No se cuenta
aún con pruebas como las que arrojó la investigación del Senado de
EE.UU., para los efectos de Venezuela, mas sólo el rey de los
ingenuos podría colegir que no hay aquí participación de la CIA,
organismo gubernamental estadounidense que fue creado precisamente
para realizar operaciones encubiertas.
Como ocurrió
bajo Allende, en Venezuela bajo el mando de Hugo Chávez hay una
absoluta libertad de expresión, existe una mayor pluralidad
informativa con la acertada creación de Telesur y otros medios y esa
ruptura del antiguo cuasi monopólico es lo que irrita a la
oposición. Se constata, asimismo, otra situación relacionada que
los medios comerciales callan: que sí hubo y mucha represión contra
la prensa bajo los dos gobiernos de Rómulo Betancourt y durante las
presidencias de Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez y Jaime Luchinchi.
Este tema fue documentado por el prestigioso colega venezolano
Eleazar Díaz Rangel. (2)
Existe una
tendencia dirigida a ubicar el nacimiento del periodismo en épocas
remotas y a idealizarlo como aquellos que hablan con solemnidad de
una “misión” periodística En nuestra percepción aquello es una
historia para niños. El periodismo, sabemos, es un elemento
superestructural que representa y defiende los intereses del sistema
económico-social del cual emerge, aunque al tenor del desarrollo
dialéctico de las sociedad, surjan asimismo los contrarios. Cosa
distinta es el uso de técnicas profesionales que se practican en
ambos sectores o contendientes.
El objetivo
principal de la información noticiosa, con los matices doctrinarios
del caso, consiste en reflejar la realidad y por cierto el gran
enemigo de tal intención es la tergiversación, la falacia en torno
de los sucesos. Hoy, luego del derrumbe del socialismo en Europa, el
periodismo que predomina en los regímenes capitalistas, ha devenido
como nunca antes en un método de propaganda que deforma los hechos y
con ello presenta al público una realidad amañada.
Carente de los
contradictores del ex campo socialista, la información con esa
tónica se ha convertido, con más fuerza, en el aparato publicitario
del modelo libre empresista y de su ideología neoliberal. Escribía
ya hace diez años el notable Manuel Vázquez Montalbán: “Desde la
caída del Muro de Berlín contemplamos la inculcación sistemática,
masiva, uniforme, de que en el mundo hay una verdad, un mercado, una
racionalidad, un ejército de vigilancia de esa verdad única, de ese
mercado único y de esa racionalidad única”.
El mensaje
único, prosigue Vázquez persigue el objetivo de extirpar la
capacidad de crear conciencia crítica, rasgo indispensable de una
auténtica democracia. Apunta: En el pasado fueron los campanarios y
los sacerdotes; en el presente pueden serlo la CNN y sus
comentaristas pasteurizados” (3)
Bien, ¿Cómo
luchar desde esta trinchera donde estamos en condiciones
deficitarias respecto de la información noticiosa? Debemos
considerar que, afortunadamente, la geografía político-social de
Latinoamérica ha tenido un salto cualitativo con la instauración de
gobiernos progresistas que objetan la imposición de un sistema
neoliberal a ultranza que perjudica a nuestras naciones, al mismo
tiempo que rechazan la ya bicentenaria injerencia de Washington en
nuestro subcontinente. Este Encuentro, precisamente, ha sido posible
en los marcos de una etapa en la que hasta la vilipendiada OEA
(Organización de Estados Americanos) se ha puesto razonable.
Proponemos que
como una de las formas de nuestra batalla, esta reunión propicie,
como asunto prioritario, el combate ideológico por una información
veraz. En seguida, con brevedad abordaré este punto. Fue justamente
en Venezuela en la Cumbre Iberoamericana que se efectuó en 1997
(Isla Margarita) que este relevante asunto se trató en nivel de
Jefes de Estado. La propuesta de una declaración fue planteada por
el entonces presidente de la República, Rafael Caldera, en los
siguientes términos:
Los gobiernos
y los propietarios de medios de comunicación social deben respetar
el derecho de nuestros pueblos a recibir información veraz, sin
omisiones ni manipulaciones de quienes recurrentemente caen en la
tentación de controlar el flujo informativo por su poder político,
económico o comunicacional.”
Tan sensata
proposición provocó la ira de la SIP y aunque suene a disparate la
calificó como un “intento de censura”. Para no extenderme, diré que
el diario El Nacional (Caracas) publicó un editorial titulado
“Estupidez veraz” mientras su director, Miguel Henrique Otero,
proclamaba que “la información veraz es una clara y mal disfrazada
estrategia de censura”. No explicó por qué pensaba así. Díaz Rangel,
quien fue jefe de prensa de la Cumbre comentó: “Es absurdo pensar
que los gobiernos puedan controlar la información, (algo) que desde
un punto de vista práctico es completamente irreal”.
Finalmente y a
pesar de los chillidos de la SIP, la VII Cumbre Iberoamericana de
Margarita, aprobó la esencia de la propuesta venezolana al
manifestar y reivindicar el derecho que” tienen las personas a
recibir información libre y veraz”. Agreguemos que el principio se
encuentra en la Constitución de España de 1978, en el Código Europeo
de Deontología del Periodismo, en el Código Latinoamericana de Ética
Periodística (FELAP) y en otros numerosos documentos.
La contienda
por materializar un concepto clave del periodismo objetivo, posee
entonces, sólidos cimientos en que afirmarse.
Notas:
1) Valencia, Carlos. La CIA: 10 años contra Chile.
Documentos del Senado de Estados Unidos, Bogotá, 1976.
2) Díaz Rangel, Eleazar. Discurso en la Asamblea
Nacional de Venezuela, Caracas, 2002.
3) Vázquez
Montalbán, Manuel. Sobre la incomunicación de la sociedad
Comunicacional, México, 1998.
|