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SIP contra
Venezuela: crónica de un ataque anunciado
Carlos Ibarra
Durante casi una década el Gobierno venezolano
ha sido blanco de ataques por parte de la Sociedad Interamericana de
Prensa (SIP), organización creada y patrocinada por la Agencia
Central de Inteligencia. Sin embargo, esta asociación empresarial -a
lo largo de su historial- ha guardado un silencio encubridor con
aquellos regímenes leales a los intereses de Washington, cuando en
esos países se llegaron a producir las más descaradas y abiertas
violaciones de los derechos humanos o de la libertad de expresión.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) es
un organismo integrado por los dueños de los grandes medios de
comunicación social privados del continente americano, moldeado al
antojo de los intereses hegemónicos estadounidenses, en defensa y
alianza de los poderes imperiales contra la soberanía de los pueblos
latinoamericanos.
Por esta razón, en sus reuniones anuales,
suelen escoger como blanco de sus ataques a gobiernos que no sean
incondicionales de las políticas de los Estados Unidos, para generar
una campaña mediática y desestabilizadora, como ha venido ocurriendo
en el caso venezolano durante el gobierno del presidente Hugo
Chávez. Sin embargo, acostumbran a guardar un silencio encubridor
con aquellos gobiernos leales a sus intereses, cuando en esos países
se llegaron a producir las más descaradas y abiertas violaciones de
los derechos humanos o de la libertad de expresión.
Varios ejemplos conforman el extenso expediente
de la SIP como soporte comunicacional de las dictaduras más
sangrientas que ha padecido nuestro continente. Tal como aconteció
en los 17 años de la dictadura fascista de Augusto Pinochet en
Chile, de Jorge Rafael Videla en Argentina, de Anastasio Somoza en
Nicaragua, de Alfredo Stroessner en Paraguay o de los dictadores que
se turnaron en Brasil, después del derrocamiento de Joao Goulart.
Por el contrario, dieron su apoyo incondicional a este tipo de
regímenes, tal como sucedió en Venezuela, durante el golpe de Estado
fascista de abril de 2002, en el que se pretendió derrocar a un
gobierno popular, relegitimado en varios procesos electorales.
A continuación, presentamos una cronología de
las posiciones asumidas por la SIP respecto a Venezuela, durante los
nueve años de ejercicio democrático del presidente Hugo Chávez
Frías.
Octubre 1999: En una clara injerencia en los
asuntos internos de Venezuela, la Sociedad Interamericana de Prensa
comienza una campaña de ataques en contra de la aprobación de un
artículo de la nueva constitución mediante el primer referéndum
popular de la historia de nuestro país. Consideran la aprobación de
este artículo como atentatorio contra la libertad de expresión y
anuncian la conformación de una misión de alto nivel la cual
sostendrá diversas reuniones con las autoridades ejecutivas y
legislativas venezolanas.
Noviembre 1999: el 15 de este mes, la SIP
criticó la aprobación de dos artículos de la nueva constitución que,
en su opinión, son un retroceso en materia de libertad de expresión.
Los artículos están relacionados al “derecho a la información veraz”
y “el derecho a réplica”, nociones que consideran contrarios a la
libertad de prensa. Rafael Molina, presidente de la Comisión de
Libertad de Prensa e Información de la SIP, anunció que mantendrá
una estrecha vigilancia sobre la situación de la prensa en
Venezuela.
Febrero 2000: en su informe trimestral, la SIP
señala que hay amenazas de la libertad de expresión en el
hemisferio, cuyo ejemplo a destacar es el caso de Venezuela. El
documento, que abarca un período que va desde octubre 1999 a enero
de 2000, consigna que en Venezuela la prensa se ha convertido en el
blanco de ataques del presidente Hugo Chávez y sus funcionarios.
Marzo 2000: Rafael Molina, presidente de la
Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, envía
comunicación al presidente Hugo Chávez manifestando su preocupación
por sus declaraciones contra los medios de prensa local.
Mayo 2000: La SIP manifiesta que se mantendrá
vigilante ante lo que ellos llaman “la situación de inseguridad” que
enfrentan los periodistas venezolanos. Los representantes locales de
la SIP, a través del Bloque de Prensa venezolano, realizan denuncias
públicas a través de sus medios sobre este hecho.
Julio 2000: La SIP una vez más dice mostrarse
preocupada por el arresto domiciliario de Pablo López Ulacio, editor
del semanario La Razón, sobre quien pesa una acusación de difamación
contra el presidente de la compañía Multinacional de Seguros, Tobías
Carrero Nácar. Según la SIP, en Venezuela el poder político “arrecia
periódicamente contra los medios y periodistas, por lo que
exhortamos a los líderes políticos y al poder judicial a respetar el
derecho a los ciudadanos a estar informados”.
Febrero 2001: La SIP responsabiliza al
presidente Hugo Chávez como el “máximo responsable” de que en
Venezuela no “haya libertad de prensa”, tras una visita que una
delegación hizo a nuestro país. Paradójicamente, todos los medios de
comunicación de Venezuela pudieron reseñar y difundir cada una de
las declaraciones de los integrantes de la SIP.
Noviembre 2001: La SIP descalificó y tildó de
“torpes y antidemocráticas” las recientes declaraciones con las que
el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, confrontó a algunos medios
y periodistas de Venezuela, a su regreso por un periplo en el
extranjero.
Febrero 2002: La SIP vuelve a calificar al
presidente Chávez como “máximo responsable” de que en Venezuela “no
haya libertad de expresión”. Una delegación de esta institución
hemisférica, que estuvo de visita en nuestro país, se pronunció en
contra del anteproyecto de la Ley de Responsabilidad Social en Radio
y Televisión (Ley Resorte) a la que denomina denigrantemente como
“Ley de Contenidos”, por considerar que sumada a la cláusula
constitucional de “información veraz”, se utilizaría para censurar a
los medios y periodistas locales.
Marzo 2002: La SIP manifestó que no existía
libertad de expresión en Venezuela al no respetarse los 10
principios de la Declaración de Chapultepec, conclusión que obtuvo
tras un análisis sobre leyes y regulaciones venezolanas que, según
ellos, afectan la labor periodística y el derecho a la información.
El presidente de la Comisión de Chapultepec, Alejandro Miró Quesada,
expresó que existían similitudes entre la opresión y el
hostigamiento "hacia la prensa del depuesto gobierno de Alberto
Fujimori en Perú y el gobierno de Chávez".
Abril 2002: el 11 de abril, de manera insólita,
la SIP condenó y repudió el "cierre" de los canales de televisión
privados ordenado por el presidente Chávez, durante una alocución
televisiva, mientras que dichas plantas alentaban a la población a
sublevarse contra las autoridades y aupaban un golpe de Estado.
Al día siguiente, el 12 de abril la SIP elogia
la instauración del gobierno de facto de Pedro Carmona Estanga, al
expresar "que la situación venezolana brinda nuevamente la enseñanza
y el ejemplo a todas las naciones del mundo sobre que no puede haber
verdadera democracia sin libertad de expresión y de prensa".
El día 17, sin haber demostrado ningún tipo de
arrepentimiento ni rectificación ante los hechos del golpe de Estado
del 11 y 12 abril, la SIP vuelve a arremeter contra Venezuela y
alienta la esperanza de un cambio a favor de la plena vigencia de la
libertad de expresión y el derecho a la información. Derechos
violentados de manera flagrante por las televisoras, emisoras de
radio y periódicos privados, durante los escasos días que duró la
dictadura de Pedro Carmona.
Julio-Agosto 2002: La SIP manifestó su
preocupación ante lo que considera recientes agresiones contra los
medios de prensa y periodistas en Venezuela. Rafael Molina,
presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de esta institución,
volvió a culpar al gobierno por estos hechos y lo exhortó "a
promover la tolerancia y a garantizar el derecho de los periodistas
a ejercer la profesión con seguridad".
Septiembre 2002: La SIP y el Instituto
Internacional de la Prensa (IPI) denunciaron una vez más el supuesto
deterioro de la libertad de prensa en Venezuela. En una visita
realizada, denunciaron la violencia física y verbal contra los
periodistas, proveniente de los Círculos Bolivarianos afines al
gobierno. No se hace mención alguna de los mensajes transmitidos por
los medios desde los cuales se hace apología al delito y a la
discriminación social y racial. Representantes de ambas
instituciones se reunieron con los líderes de Fedecámaras, la
Federación venezolana de la Industria de la Televisión y de la
Radiodifusión, la Coordinadora Democrática y el Bloque de Prensa
Venezolano, entre otros.
Enero 2003: La SIP y la Asociación
Internacional de Radiodifusión (AIR) consideraron que el proceso de
investigación iniciado a dos canales de televisión en Venezuela,
RCTV y Globovisión, los cuales habrían violado la legislación
venezolana, constituye “otro nocivo intento del gobierno por callar
a la prensa y limitar el derecho público a la información”.
Febrero de 2003: el presidente de la SIP,
Andrés García, condenó enérgicamente el proyecto de Ley sobre
Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Ley Resorte), probado
parcialmente por la Asamblea Nacional. Califican a este marco
jurídico como Ley de Contenidos, y señalan que le “otorgaría al
gobierno el control total sobre lo que se transmite en los medios
electrónicos, abarcando incluso la regulación de la oral, al aplicar
sus conceptos sobre violencia, sexo, salud o sobre lenguaje que debe
emplear un medio de comunicación”.
Marzo 2003: la SIP resolvió al término de su
reunión en San Salvador, pedir a la Organización de Estados
Americanos (OEA), que descalifique la intención del presidente
Chávez de "legitimarse únicamente sobre la base de procesos
electorales".
Abril 2003: en un acto de absoluta
incongruencia, la SIP convocó a realizar un foro sobre la libertad
de expresión en Venezuela. “El Foro de Emergencia” se realizaría el
29 de abril de 2003 y está destinado a “promover y defender la
libertad de prensa en las Américas”. El foro sirvió para solicitar
la revisión del proyecto de ley (Resorte) que según su parecer
“mancillaría la libertad de prensa”.
Mayo 2003: La SIP confía en que el reciente
acuerdo electoral entre el gobierno y la oposición en Venezuela
permita la “erradicación” de la Ley Resorte. El acuerdo electoral
fue rubricado entre el gobierno y la oposición, tras la mediación
del secretario general de la OEA, César Gaviria.
Noviembre 2003: una misión de la SIP viaja a
Venezuela para ejercer presiones sobre las autoridades venezolanas
para exhortarle a garantizar el ejercicio de la libertad de prensa.
Junio 2004: La SIP pide respeto para el trabajo
periodístico durante el proceso de referendo revocatorio a celebrase
el 15 de agosto de 2004.
Agosto 2004: La SIP califica de hostigamiento
las inspecciones administrativas realizadas a cuatros canales de
televisión por parte de la autoridades de CONATEL.
Noviembre 2004: la SIP, "preocupada por la
volátil situación en Venezuela, realizará en la primera semana de
diciembre en este país un foro para analizar los aspectos más
sobresalientes en materia legal y judicial que siguen amenazando la
libertad de prensa". Asimismo vuelve a cuestionar el avance de lo
que considera una "ley restrictiva de prensa" como lo es la Ley
Resorte por considerar intromisión en los contenidos de los medios
de comunicación y restricción de la labor informativa y de opinión
de los periodistas, bajo el pretexto de impulsar un horario de
protección de los niños y adolescentes”.
Febrero 2005: en otro acto de intromisión en
los asuntos internos de Venezuela, la SIP expresó su preocupación
frente a la sanción de la reforma al Código Penal de Venezuela por
parte de la Asamblea Nacional. Destaca la reforma a los artículos
148 y 149 sobre la figura al desacato que, según su parecer,
"contradice la doctrina interamericana de libertad de expresión, en
los cuales se estipula el castigo contra aquellas personas que
ofendieren de palabra o por escrito al Presidente y a otros
funcionarios". De igual manera, lamenta que aumenten las penas sobre
delitos de difamación en los artículos 444 y 446.
Julio 2005: la SIP consideró como una
intromisión a la política editorial la investigación penal anunciada
por el fiscal general de Venezuela, Isaías Rodríguez, contra el
diario El Universal. El objeto de la investigación es determinar si
hubo o no hecho punible en el editorial de El Universal, de fecha 25
de julio de 2005, en el cual se ofende, se expone al desprecio
público y se vilipendia al Ministerio público y al Poder Judicial”.
Enero 2006: la SIP mostró su preocupación sobre
lo que considera un acto de censura por parte de un juez venezolano
que ordenó evitar la publicación, divulgación o exposición de
información en torno al proceso judicial que se sigue por el
asesinato de Danilo Anderson, fiscal del Ministerio Público en
Venezuela.
Abril 2006: el 28 de este mes, la SIP solicitó
al gobierno venezolano una audiencia para el próximo 22 de junio,
con el objeto de debatir sobre la libertad de prensa. La iniciativa
responde a una resolución emanada de la pasada Reunión de Medio Año
de la SIP, celebrada en Quito del 17 al 20 de marzo, en la que se
aprobó "enviar a Venezuela una misión internacional para recabar
mayor información sobre la situación actual de libertad de expresión
y de prensa en el país y así dar continuidad a las misiones
anteriores que la institución ha enviado a Venezuela durante el
gobierno anterior".
Junio 2006: La SIP condenó las declaraciones
del presidente Chávez, quien ordenó la revisión de los permisos de
las televisoras privadas y advirtió sobre la posibilidad de suprimir
sus concesiones las cuales vencen en el 2007.
Julio 2006: la SIP se reúne en Caracas con el
objetivo de analizar la situación de la libertad de prensa en el
país. La Presidenta de esta organización, Diana Daniels, expresó su
actitud prejuiciado en contra de nuestro país al iniciar su discurso
así: "No es por casualidad que por octava ocasión, desde 1999, la
Sociedad Interamericana de Prensa visita a Venezuela". Más adelante,
alertó que "esta nación debe seguir abrazando los valores
democráticos y sobre libertad de prensa". Finalmente, en su informe
la SIP resalta que los "medios se han visto obligados a disminuir
sensiblemente su programación informativa, acosados por una ley
(Resorte) que permite la intromisión en sus políticas editoriales y
en las políticas de contratación de personal, así como las amenazas
a la no renovación de sus licencias".
Diciembre 2006: La SIP condenó la decisión del
presidente venezolano Hugo Chávez de no renovar la concesión de la
cadena Radio Caracas Televisión (RCTV), tras denunciar a este medio
de mantener actividades subversivas.
Enero 2007: la SIP volvió a acusar al gobierno
de Venezuela por la declinación constante de las libertades públicas
y de la libertad de prensa en Venezuela, tras el discurso del
presidente Hugo Chávez al asumir la presidencia, y solicitó una
mayor atención de la comunidad internacional para que "no se permita
el deterioro de la democracia de este país".
Mayo 2007: una delegación de la SIP viaja a
Venezuela y califica de antidemocrático al gobierno venezolano
liderado por Hugo Chávez Frías con motivo del cese de operaciones
vía señal abierta de Radio Caracas Televisión (RCTV), al no
renovársele la concesión.
Julio 2007: la SIP reitera su firme decisión de
continuar los planes para realizar su Reunión de Medio Año en
Venezuela, “" pesar de las aparentes presiones gubernamentales por
las que hemos tenido dificultades para contratar una sede para el
evento".
Noviembre 2007: delegación de la SIP visita a
Venezuela por décima vez con la finalidad de reclamar garantías para
la libertad de prensa en el proceso de Reforma Constitucional. La
SIP vuelve a ratificar que existen causas de honda preocupación en
el clima de libertad de prensa en nuestro país.
Febrero 2008: la SIP volvió a mostrarse
interesada en la diatriba entre Globovisión y las autoridades
venezolanas. Gonzalo Marroquín, presidente de la Comisión de
Libertad de Prensa e Información, manifestó que "nuestra
preocupación radica en que estamos viendo actualmente actitudes
similares del gobierno en contra de Globovisión a las que
precedieron el cierre de otra cadena independiente como fue RCTV en
mayo del año pasado". Asimismo, se reiteró la invitación al
presidente Hugo Chávez y al ministro del Poder Popular para la
Comunicación y la Información, Andrés Izarra, a la reunión semestral
de esta organización.
Aclaratoria necesaria: No hay intenciones de
cerrar Globovisión. Respecto a estos señalamientos, el propio
ministro Andrés Izarra, en recientes declaraciones a la prensa luego
de su programa "Comunicación en Tiempos de Revolución", aseguró que
"el Ejecutivo Nacional no tiene ninguna intención de cerrar
Globovisión", al tiempo que reiteró que éste es un Gobierno que
respeta la libertad de expresión.
Sus derechos (los de Globovisión) están
garantizados en la Constitución Nacional, pero sí hacemos un llamado
a CONATEL para que se pronuncie en relación al tema y fije posición
en relación a la situación, y que sea, precisamente, desde esa
instancia que el canal sea llamado y exhortado, para que cesen los
insultos y las ofensas y se imponga el respeto y el reconocimiento
del otro, el respeto por la democracia necesaria", enfatizó en esa
oportunidad el ministro Izarra.
(Fuente:
Cubadebate)
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