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Jueves, 27 de Marzo de 2008


La SIP es un monstruo disfrazado de superhéroe

Como siempre, la excusa será la defensa de la libertad de expresión en el hemisferio. Así de rimbombante. Suena como el eslogan de cualquier superhéroe estadounidense, que con malla ajustada, antifaz y las siglas SIP en el pecho, intenta salvar a una damisela despistada. Pero en este caso la damisela es Latinoamérica y afortunadamente no es precisamente despistada.  

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), está lista para cumplir una nueva misión: convertir su reunión en Caracas en otra instigación contra Venezuela.  

Los instrumentos para llevar adelante este “servicio a la humanidad” son los que ha utilizado siempre: todos sus asociados enfrascados en gigantescas campañas desinformativas. Las mismas armas utilizadas en décadas pasadas para defender más de una siniestra dictadura.  

En aquella época, igual que ahora, las supuestas mortificaciones de SIP por la libertad de expresión sólo se refieren a los intereses comerciales, económicos y financieros de las grandes corporaciones de medios y a la condena insistente de cualquier Estado que intente transgredir esos intereses.  

En lugar de un superhéroe, la SIP en realidad se ha convertido en un verdadero monstruo con mil 300 tentáculos que representan a periódicos y revistas de más de 30 países desde la Patagonia hasta Alaska, con una circulación combinada de 43 millones 353 mil 762 ejemplares.  

Los estatutos de la SIP dicen que es un “ente independiente que no responde a ningún gobierno ni interés especial”, pero desde su nacimiento hasta la actualidad, su vínculo con Estados Unidos es inocultable.  

El concepto inicial se desarrolló en 1926, cuando unos 130 periodistas del hemisferio se reunieron en Washington DC. para el Primer Congreso Panamericano de Periodistas, y adoptaron una resolución que aprobaba el establecimiento de una organización interamericana permanente de periodistas.  

Este embrión de lo que ahora conocemos como la SIP era una organización predominantemente latinoamericana, hasta que 1946 un pequeño grupo de editores y directores de periódicos norteamericanos establecieron en Estados Unidos una sede.  

Al comenzar la década de los cincuenta, nació formalmente la Sociedad Interamericana de Prensa, bajo auspicios netamente estadounidenses. Algunos mencionan a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) como principal promotora del organismo.  

Actualmente la organización está gobernada por una junta de directores que rinde cuentas a todos los socios durante la Asamblea General anual. Un comité ejecutivo supervisa las actividades diarias del personal de la organización, que labora en la sede central de la SIP, en Miami.  

Desde la soleada Florida se tejen informes como el que previsiblemente saldrá de la reunión en Caracas. Un documento sesgado e inconsistente. Por eso anuncian preocupación por la realidad en Venezuela, Cuba, Bolivia o Ecuador, mientras obvian descaradamente casos claros de confiscación de la libertad de expresión en países como Colombia, México o El Salvador.  

Todo será dicho en frases típicas de comiquita para convencer incautos: “¡Lucharemos contra la injusticia hasta el infinito y más allá!”. Frases hechas para que los desprevenidos no puedan notar que el ente que habla es sencillamente un monstruo disfrazado de superhéroe.

(Fuente: ABN)
 

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