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Ecuador
De cómo funciona la cofradía mediática
sipiana
Alberto Maldonado
Según el diccionario de la Real Academia, el
término cofradía tiene varias acepciones; pero, yo me quedo con
estas dos: 'Gremio, compañía o unión de gentes para un fin
determinado'; y esta otra: 'Junta de ladrones o rufianes'. Dejo al
mejor y más ilustrado criterio de quienes tengan acceso a este
comentario, que se queden con la que más crean apropiada o
pertinente.
Me parece también que hay que recordar que el
término 'mediática' es usado ampliamente para referirse a posiciones
que asumen los medios de comunicación del sistema frente a temas y
problemas que ocupan la opinión pública (también del sistema) en un
momento determinado. Desde luego, esta 'posición mediática' se da
frente a determinadas cuestiones o sucesos que son de interés del
sistema económico y político imperante (el neoliberalismo) ya que en
los demás del 'día a día' cada medio le da preferencia de
información y de opinión a los más disímiles temas y problemas de la
'vida común' (crímenes, escándalos, denuncias, estado del tiempo,
accidentes, desastres, misceláneos, gente, deportes, carreras de
coches, prostitución, etc.)
Y el término 'sipiana' viene de las siglas SIP
que es como se identifica la autollamada Sociedad Interamericana de
Prensa, un organismo creado y patrocinado, hace medio siglo, por la
CIA norteamericana; y que agrupa a los principales periódicos y
revistas del Continente. Desde esta SIP se orienta o se desorienta a
la opinión pública de América Latina, frente a problemas y opciones
revolucionarios, de cambio; o para defender o por lo menos exculpar
a gobiernos genocidas tipo Pinochet y Uribe. Esta SIP patrocina a 11
periódicos de nuestra América que se identifican como 'Grupo de
Diarios de América' (*) y que pretenden ser jueces y fiscales de los
sucesos de nuestros países, según sea a favor o en contra de las
'bondades' del sistema o las bestialidades de sus guardianes. La
dependencia es tal que estos medios, 'si desde el imperio nos mean,
ellos dicen que llueve'. Además, desde la SIP se orienta la actitud
mediática que deben observar los canales de televisión que a su vez
dependen de enormes matrices made USA, que imparten políticas
mediáticas a sus filiales. En el frente radial la poderosa AIR
(Asociación Interamericana de Radio) tiene gran influencia en las
estaciones de radio de la red. Es decir, la comunicación social de
estos tiempos es un círculo mediático en manos de grandes o medianas
corporaciones transnacionales y/o empresariales, que manejan cifras
de miles de millones en publicidad, que es el nutriente principal de
los mass media. ¿Pueden, en consecuencia, hablar de independencia,
de objetividad, de verdad? ¿Pueden presumir que defienden la
libertad de expresión?
Por lo dicho, la 'cofradía mediática y sipiana'
se rige, en los temas o problemas fundamentales o que signifiquen
algún riesgo para el sistema imperante (el neoliberalismo) por
'principios doctrinarios' (mandatos) que los ideólogos del imperio
han desarrollado. Esta práctica no es nueva; viene desde la
revolución bolchevique (1917) y en América Latina, desde 1959, año
del triunfo de la revolución cubana, hasta la presente fecha. Desde
1998, el fuego cruzado mediático se ha concentrado en el 'díscolo'
Presidente Hugo Chávez y su revolución bolivariana. Y como la
historia no se detiene, pues los nuevos blancos de esta América
Mestiza, son Evo Morales, en Bolivia; y Rafael Correa, en Ecuador.
Lo que acaba de ocurrir en mi país (que es materia de mi análisis)
es una demostración inequívoca de cómo actúa la cofradía mediática,
a nivel continental, cuando de justificar una imperdonable y bien
planificada agresión se trata.
URIBE, EL NARCOPRESIDENTE
MENTIROSO Y CALUMNIADOR
Esta fresca la memoria del caso. Al amanecer
del sábado 1 de marzo/2007, un comando de acción inmediata del
ejército colombiano, usando tecnología y equipos de última data (que
sólo los maneja el ejército yanqui) literalmente barrió un
campamento guerrillero que se había establecido clandestinamente en
territorio selvático ecuatoriano, a 2.7 kilómetros de la línea de
frontera. En esta 'acción de armas' fueron ultimados una veintena de
insurrectos y su jefe, Raúl Reyes, uno de los comandantes de las
FARC que hacía las veces de su canciller. Todos los indicios hablan
de que este jefe guerrillero estaba negociando, con contactos
reservados de Francia, Venezuela y Ecuador la liberación de once
nuevos retenidos, entre ellos, posiblemente, Ingrid Betancourt, la
política colombo-francesa que cumplió 6 años en las selvas
colombianas. De estos contactos estaba informado Uribe y su servicio
de inteligencia militar.
Para el sábado 1 de marzo/2007, desde horas de
la mañana, comenzaron a circular en Quito 'noticias por confirmarse'
que hablaban de que, en un punto de la frontera selvática entre
Ecuador y Colombia, había caído en 'acción de armas', el 'terrorista
y criminal' Raúl Reyes, cuando se replegaba con sus hombres hacia
'su refugio' en territorio ecuatoriano. Se ofrecían nuevas y
sensacionales informaciones tan pronto como haya algún comunicado
oficial desde Bogotá o desde Quito.
Como a las 7:30 de la mañana de ese sábado,
Álvaro Uribe llama al presidente Rafael Correa para informarle que
un escuadrón volante del ejército colombiano había abatido a un
comando guerrillero que pretendía refugiarse, disparando, en
territorio de Ecuador. Le dijo que en la acción había muerto Raúl
Reyes, el segundo al mando de 'los terroristas' de las FARC y su
cuerpo de seguridad. Uribe dijo que había caído uno de sus soldados
y que la acción de armas se había desarrollado en territorio
ecuatoriano, por lo que pedía disculpas, pero que su fuerza no había
tenido más alternativa.
A esa hora, el presidente Correa tenía ninguna
información sobre este suceso. Tampoco sabía nada el Ministro de la
Defensa igual que el alto mando militar. Llamaron al comando de
selva en la fronteriza provincia de Sucumbíos; y tampoco allí
conocían de ningún enfrentamiento entre fuerzas regulares e
irregulares de la vecina Colombia; peor que esto hubiese ocurrido en
territorio ecuatoriano. Recibieron la orden de trasladarse de
inmediato al sector donde, según los informes de Uribe, se había
producido el suceso. Y como el sector era (es) de difícil acceso, la
avanzada ecuatoriana sólo pudo llegar horas después. Se encontraron
con un escenario impactante y desgarrador: árboles caídos por la
metralla, cuerpos mutilados por doquier, pero en ropa de descanso;
cuatro o cinco grandes huecos hechos por bombas disparadas desde el
aire y restos dispersos de todo lo que puede tenerse a la mano en un
campamento de descanso temporal y clandestino. Los soldados
ecuatorianos encontraron en total 23 cadáveres que fueron recogidos
por sanitarios y traídos a Quito, para sus autopsias e
identificaciones. Y, lo más descarnado de todo sentimiento de
humanitario, tres chicas malheridas que habían sido abandonadas en
un sector aledaño al campamento destrozado.
LA REACCIÓN DE UN
PRESIDENTE DE HONOR
Para el sábado en la noche ya Correa estaba
debidamente informado por el comando militar de selva. En realidad,
se trataba de una agresión brutal contra el comando guerrillero,
cuando descansaba; y los invasores no sólo que habían masacrado a
sus víctimas indefensas sino que habían tenido tiempo para ocupar
con fuerzas de paracaidistas el lugar, examinar cuerpos, rematar
malheridos que agonizaban y llevarse el de Raúl Reyes y otro
guerrillero caído. Los aviones invasores habían penetrado por lo
menos unos 10 kilómetros en territorio ecuatoriano para poder atacar
el campamento guerrillero por el flanco sur; y todo eso lo hicieron
en medio de la noche y cuando los atacados descansaban.
El presidente Correa comprendió entonces que
Álvaro Uribe le había mentido, le había engañado deliberadamente
quizá con el cálculo de que Ecuador, 'comprensivamente', se limite a
pedirle explicaciones oficiales por la agresión y quizá alguna
protesta formal, que la diplomacia uribista podría neutralizarlo sin
problemas, como ya lo había hecho en otras tantas agresiones
perpetradas contra territorio nacional, en la extensa frontera mutua
de los dos países. Ni de broma pensaban los invasores que el
Presidente Correa, absolutamente seguro de que se trataba de una
agresión bestial contra territorio ecuatoriano, reaccionaría como
debe reaccionar un Jefe de Estado que se precie, frente a un hecho
semejante.
La reacción del presidente Rafael Correa fue
inmediata y firme. En el Ecuador de los últimos tiempos, no se
recordaba que un Jefe de Estado, en el más elemental cumplimiento de
su deber y en defensa del honor y la dignidad de la patria,
gravemente mancillados, actuara como actuó desde la noche del sábado
1 y sobre todo el domingo 2/3/2008. Comenzó denunciando al país y al
mundo que Colombia había agredido a Ecuador en su soberanía
territorial; que en realidad fuerzas militares de acción inmediata
habían cometido un gravísimo crimen de Estado por lo que había
resuelto romper de inmediato relaciones diplomáticas con el agresor
y ordenar la expulsión del embajador colombiano de territorio
nacional. Anunció, además, que se desplazará por países amigos y
vecinos para denunciar lo ocurrido y pedirles su solidaridad y la
condena regional, en la cumbre del Grupo de Río, que debía
instalarse el viernes 7, en República Dominicana. Oportuna
coincidencia que sirvió por lo menos para que Colombia pida perdón
por la agresión; y, lo más importante, que se comprometa a no
agredir territorio ajeno, por ningún concepto.
EN ACCIÓN SIPIANOS Y
VENDEPATRIAS
Este brevísimo recuento de lo ocurrido me
permite ubicar en sus respectivos tiempos y planos la acción
concertada que desató, de inmediato, a nivel continental, la
cofradía sipiana, en su afán de tratar de torcer y explicar la
gravedad de lo ocurrido, armar todo un bodrio de supuestas
complicidades (como en esas telenovelas colombianas) y sostener que
Ecuador 'era el agresor' por haber dado asilo a los 'terroristas de
las FARC' que los atacaban desde territorio ecuatoriano.
La contraofensiva mediática comenzó en Colombia
y rápidamente se prolongó a Ecuador. Los mass medias locales (en
especial las estaciones de televisión) comenzaron a repetir y a
sostener las 'tesis' y 'argumentos' que echaban a circular desde
Bogotá, y que la SIP y sus filiales, las difundían profusamente en
el mundo entero. En el país agredido (Ecuador) los oficiosos
periodistas de radio y televisión, muy conocidos por sus posiciones
anticorreistas, antichavistas, no sólo que abrieron sus espacios a
toda esa tramoya que se había armado en Bogotá, sino que
desempolvaron de inmediato a políticos y diplomáticos del esquema
(incondicionales del imperio y del neoliberalismo), para que
argumenten contra el Presidente Correa y su patriótica actitud. Sin
ningún pudor, comenzaron a alegar que habían sido los 'terroristas'
de las FARC quienes habían invadido territorio ecuatoriano, al
ocupar un campamento guerrillero que no era de descanso sino de
'entrenamiento', para atacar al ejército de Colombia; que el
Gobierno ecuatoriano estaba comprometido con las FARC según unos
textos que habían sido encontrados en tres computadoras
superblindadas, que habían resistido el bestial bombardeo del
campamento y que unos agilísimos técnicos colombianos las habían
desbloqueado. Los sesudos analistas entrevistados remataban sus
comentarios repitiendo lo que desde el 11 S (2001) se dice que es la
doctrina Bush: el derecho a que un país agreda a otro 'en defensa
propia' y que la 'seguridad democrática' colombiana había actuado
contra 'terroristas' que se habían establecido en territorio
ecuatoriano por lo que el presidente Correa 'debía disculparse ante
su par de Colombia, Álvaro Uribe, y agradecerle por el servicio
prestado'.
Estas y otras versiones, especialmente los
infundios lanzados desde Bogotá a pretexto de haber desbloqueado las
computadoras portátiles que encontraron 'intactas' en el campamento
ametrallado y bombardeado, ocuparon la atención de los canales
abiertos de la televisión, sin ningún reparo. Los diarios sipianos,
con variaciones y algún pudor, informaron sobre la agresión bestial
y la actitud de Correa; pero con coletillas y sesgos, siempre
tratando de crear la duda, la sinrazón de la actitud ecuatoriana. La
CNN en español, a pesar de que desde ahí se cocinan una y mil
actitudes mediáticas contra todo lo que huela a cambio, a
transformación, a antineoliberalismo; transmitió en vivo y en
directo (parcialmente) las declaraciones que ofrecieron Correa con
sus pares García del Perú, Chávez de Venezuela, Ortega de Nicaragua.
Los canales comerciales de Ecuador siguieron con su programación
normal y sólo hicieron alguna mención en sus informativos. En
cambio, fueron repetidas varias veces, las versiones que los
libretistas sipianos echaron a circular a pretexto de que eran
comunicaciones e informes que Reyes enviaba a sus pares del comando
central de las FARC, a través de las 'laptos' incautadas. Y de esas
mentiras, echaron a rodar la versión de que Correa y su Ministro de
Seguridad estaban vinculados con las FARC para agredir a Colombia; y
que Chávez había aportado nada menos que con 300 millones de dólares
a sus 'aliados' guerrilleros.
Tampoco los canales de televisión abierta de
Ecuador retransmitieron la sesión del Grupo de Río en República
Dominicana a pesar de que su Presidente tuvo una actuación que ha
enorgullecido a los ecuatorianos, ya que no hay antecedentes de un
Jefe de Estado defendiendo la soberanía nacional y luchando por
rescatar su honor. Pero aquello no era importante para estos medios
sipianos. Mas bien se hicieron eco de versiones descabelladas, una
de las cuales publicó El País de España, del grupo PRISMA, que no
hace mucho compró la mayoría de acciones de El Tiempo de Bogotá, uno
de los diarios de la SIP y del Grupo de Diarios de América. Da la
casualidad que un Santos, propietario de este periódico, las oficia
de Vicepresidente de Uribe; y otro, de Ministro de Defensa. ¿Qué
dijo El País? En una crónica de una tal corresponsal en Bogotá,
afirmaba que había un vínculo de los terroristas de las FARC con el
Gobierno Correa y que los terroristas se paseaban por la frontera
con Colombia, por el lado ecuatoriano, como que estuvieran en su
casa. Desde el Nuevo Herald de Miami (también de la SIP) se dijo que
un profesional mexicano, de origen cubano, era el contacto y el
financista de las FARC, que había facilitado a que 5 jóvenes
universitarios de la UNAM vengan a Quito con el pretexto de
participar en un congreso de la revolución bolivariana; pero que el
propósito principal había sido el que estos guerrilleros se
incorporen a la columna de Reyes. Desde luego, ninguna de las dos
versiones y otras que corrían por todo el Continente, tenían pies ni
cabeza. Eran simplemente versiones que afiebrados 'cipianos' (de la
CIA) de Bogotá y de Miami producían con el propósito claro de
desprestigiar y descalificar al Presidente ecuatoriano y de darles
la razón a Uribe-Bush en sus pretensiones de establecer en Colombia
un comando armado hasta los dientes que 'ponga en su sitio' y
desbarate esos ensayos de Chávez, de la revolución bolivariana; y de
Correa y su revolución ciudadana a fin de matar a los subversivos la
víspera y prevenir el mal ejemplo en la región.
En el caso ecuatoriano, esta arremetida sipiana,
totalmente antipatriótica, miserable; sin embargo, no ha impactado
en los sectores populares. Al contrario, desde hace algún tiempo,
como que el ciudadano y la ciudadana, comunes y corrientes, se dan
cuenta de que los medios de comunicación 'grandes' no son ni
democráticos, ni respetan la libertad de expresión, ni están con los
intereses de las mayorías. Indignados radioescuchas, en una de las
pocas radioemisoras que permite opiniones y reflexiones sin
cortapisas, se han escuchado voces indignadas rechazando esta
actitud y pidiendo que la Asamblea Constituyente haga algo por lo
menos para condenar a estos traidores al país y exigiendo que se les
quite su nacionalidad. Asunto que desde luego no va a darse pero que
es sintomático que la cofradía mediática sipiana ha perdido su
credibilidad y sus impactos. En buena hora.
(*) El Grupo
de Diarios de América está integrado por La Nación de Argentina, O
Globo de Brasil, El Mercurio de Chile, El Tiempo de Colombia, La
Nación de Costa Rica, El Comercio de Ecuador, el Universal de
México, el Nuevo Día de Puerto Rico, El País de Uruguay y El
Nacional de Venezuela.
(Fuente:
argenpress.info)
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