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SIP: los amos de la prensa
Ernesto Carmona
La enorme variedad de diarios,
revistas, radios y otros medios de comunicación, a cual
damos el calificativo de prensa, lejos de constituir una
riqueza por su aparente imagen de variedad informativa,
constituye más bien una uniformidad de la información,
controlada por unos |

La cadena CNN es la
cabeza más vistosa del monstruo comunicacional AOL/Time
Warner Inc. |
| pocos y
poderosos grupos comerciales. |
Esto constituye una nueva manera de dominación,
por la influencia y control que ejercen estos sobre las conciencias
de las poblaciones. Este fenómeno nunca antes visto en la evolución
de la historia humana. Nuestro colega Ernesto Carmona, periodista
chileno nos describe las ramificaciones y otros tentáculos de estos
grupos patronales en América Latina representados por la SIP
(Sociedad Interamericana de Prensa).
«La diseminación de noticias y opiniones se ha
convertido en una rama de los grandes negocios y, como los demás
grandes negocios, ha avanzado a la etapa oligopolista. Como tal, se
ha convertido en el casi monopolio de un puñado de grandes
empresas... Pero, la diseminación de noticias y opiniones no es un
proceso productivo ordinario. Está íntimamente ligado a la
existencia de la democracia efectiva... Existe un límite a la
monopolización de la opinión que la democracia no puede rebasar y
seguir siendo efectiva –y ésta será, por supuesto, la tendencia
política a favor del gran capital–,
entonces es casi imposible que el pueblo haga una
elección racional. Estas cuestiones, y no tanto
las formas constitucionales, serán las que realmente importen en las
luchas políticas de la segunda mitad del siglo».
Esto fue publicado en 1954 por el socialista
británico John Strachey, en su libro El capitalismo contemporáneo.
Ha pasado más de medio siglo, pero su pensamiento sigue plenamente
vigente hoy, cuando -parodiando al Manifiesto comunista de 1848 un
nuevo fantasma recorre el mundo, y esta vez es el fantasma de la
crisis final del capitalismo, la gran crisis terminal, global,
mundial...
También precisamente hoy, la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP) es una organización de Estados Unidos
que reúne a los grandes dueños de periódicos de ese país y de
América Latina.
En la práctica, la SIP opera como brazo periodístico del gobierno
estadounidense en la región interamericana, como un complemento
imperial facilitador de las políticas regionales del departamento de
Estado y del Pentágono. Los grandes dueños estadounidenses de
periódicos manejan a la SIP con
una visión del mundo que coincide con la óptica del poder imperial
de Washington, arrastrando consigo a la comparsa de las oligarquías
propietarias de periódicos de América Latina.
El periodismo escrito representado por la SIP
se ha hecho llamar habilidosamente «cuarto poder». También ha
teorizado sobre una pretendida imparcialidad, aderezada con otro
mito: la doctrina supuestamente científica de una inexistente
«objetividad». Con estas enseñanzas del periodismo estadounidense,
más la manida «pirámide invertida», se han formado generaciones de
periodistas latinoamericanos, moldeados en la teoría del engaño al
prójimo.
Con el transcurso de los años se han convertido
en expertos practicantes de la autocensura e intérpretes de los
deseos de sus jefes de redacción, que por su parte conocen al
dedillo los deseos más profundos de sus patrones, los dueños de los
diarios. En la región abundan los maestros en ocultar noticias o en
tergiversarlas dándoles una aparente de imparcialidad, tal como
la cadena de noticias CNN le saca brillo a sus
informes sesgados, inconexos, a veces sin sentido,
pero recargados de intencionalidad política des-informadora.
La teoría y práctica del engaño pretenden hacer
creer a los lectores que los propietarios de periódicos son también
los dueños de la verdad. Se atribuyen facultades de superioridad
sobre la sociedad que nadie nunca les otorgó y actúan como si
hubieran sido elegidos para formar parte del Estado según el
concepto de separación de poderes. Los ciudadanos de la región mal
que bien eligen a sus presidentes, legisladores y muchas veces éstos
designan a los jueces. Desde la Revolución Francesa, así se
conforman los poderes clásicos del estado burgués: ejecutivo,
legislativo y judicial. Pero nadie puede elegir a los diarios que
desearía leer y menos, los contenidos que le gustaría conocer. La
noticia, a menudo tergiversada y maliciosamente comentada, se impone
con la fuerza que sólo la riqueza de sus dueños otorga a la tinta y
al papel.
Al fin de cuentas, los diarios estadounidenses
que manejan a la SIP con la aquiescencia de los dueños de periódicos
latinoamericanos no son más que otra expresión ideológica del poder
imperial y de la fuerza totalitaria del dinero. Nadie elige a este
poder virtual que cada día se esmera en torcer la realidad,
decidiendo qué es o no es «noticia» y tergiversando los
acontecimientos inconvenientes para el imperio y las clases
dominantes de los países sometidos.
Los amos de la prensa tienen también la
prerrogativa de establecer cuáles hechos deben ocultarse al
conocimiento de los lectores, para manipular mejor las opiniones
políticas de los ciudadanos, y sin olvidarse de entregar
cotidianamente una orientación de coyuntura a las clases política y
propietaria que detentan todos los poderes reales en la región,
desde el poder político y militar del Estado al poder económico.
Y no es casual que en las páginas editoriales y
des-informativas de los grandes rotativos estadounidenses y
latinoamericanos aparezcan como malvados los gobiernos de los países
cuyos pueblos decidieron desobedecer al imperio, en una rebeldía que
presenta diversos matices, que van desde la insumisión de Cuba y
Venezuela, al desacato de Bolivia, Nicaragua y Ecuador, más la
trasgresión de Argentina, Brasil, Panamá y de otros países con sus
propios matices.
En definitiva, los poderes que someten a
nuestros pueblos tienen a un importante aliado en todos los grandes
medios de comunicación –escritos y audiovisuales– y, en general, en
la llamada industria del «entretenimiento». Este superpoder
ideológico abarca todo el periodismo contemporáneo, los diarios, la
radio, la televisión, los contenidos de la televisión por cable, el
cine, la lectura, el mundo editorial, los clubes e incluso los
estadios deportivos y prácticamente todo lo que esos mismos medios
denominan «la cultura» de nuestro mundo. Dicho claramente, este
factor mediático informativo forma parte de los poderes que, de
hecho y no por derecho, nos someten como pueblos.
Mientras los poderes económicos y geopolíticos
extraen nuestros recursos naturales, junto con la fuerza de trabajo
de nuestra mano de obra, y sin permitirnos agregarle valor en casa a
nuestras materias primas –como sería por ejemplo refinar el cobre y
el petróleo, para convertirlos en cables eléctricos, gasolina u
otros productos terminados–, la industria de los grandes medios de
comunicación lava el cerebro de nuestros conciudadanos para
convencerlos de que viven en el mejor de los mundos posibles, en una
realidad que no admite cambios, con una «democracia electoral
representativa» que es sinónimo de libertad de mercado, de la
supuesta libertad política y de una mítica «libertad de
información», que más bien es el derecho a la libertad de empresa
que se adjudica a sí mismos, y de manera excluyente, los miembros de
la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)
, -ver sitio web de esta patronal de la prensa.
Pero esta organización de los dueños de grandes
periódicos de la región latinoamericana es apenas la punta de un
gigantesco iceberg, un gran témpano que apenas asoma su nariz sobre
la superficie, ocultando por debajo una compleja estructura de poder
mediático totalitario que controla absolutamente todo lo que el
ciudadano debe conocer –e ignorar– a fin de manipular su voluntad y
eliminar su capacidad de pensar.
A diferencia de los glaciares que están
derritiéndose por doquier, este témpano cada vez se hace más sólido
y la concentración de la propiedad de los medios reviste
características alarmantes en todos los países, incluso en las
naciones desarrolladas. Así como en algunas repúblicas el comercio
minorista terminó en poder de un solo monopolio o un duopolio –como
ocurre, por ejemplo, en Chile– con dos grandes cadenas nacionales de
automercados, al mismo tiempo existen sólo dos megaempresas operando
como duopolio de la prensa escrita, con los diarios El Mercurio y
La Tercera a la cabeza de una
veintena de publicaciones, entre periódicos y revistas.
Y ésta es una realidad que se repite en nuestra
región, donde –a manera de ejemplo– un ciudadano de Estados Unidos
nacido en México, de nombre Ángel Remigio González, es el
propietario de todos los canales de televisión abierta –cuatro– que
existen en Guatemala, de dos canales de TV abierta en Chile, de otra
televisora abierta en Argentina y en total posee una treintena de
estaciones de TV en América Latina.
Esta concentración de la propiedad mediática es
un atentado a las libertades de expresión, de opinión e información,
a la vez que crea mayor desempleo entre los periodistas. Estamos
frente a un problema que no sólo atañe a quienes trabajan en los
medios, sino a toda la sociedad, es decir, al ciudadano. Y es un
problema que concierne a la libertad.
|

Earl Maucker. |
¿QUIÉN ES
QUIÉN EN LA SIP?
Un vistazo a las autoridades de la
SIP aclara mejor quién es quién en esa organización y
qué intereses representa cada personaje. Según la
información corporativa de la propia entidad, la
dirección de la organización está a cargo de cinco
propietarios de periódicos de EE.UU., más un dueño de
diarios colombiano que se desempeña como primer
vicepresidente y un empleado chileno que actúa como
director ejecutivo, para conformar un equipo directivo
de 7 personas.
La plana mayor de esta dirigencia
empresarial la encabeza el presidente honorario
vitalicio Scott C. |
| Schurz, del
Herald-Times Bloomington,
Indiana. |
- seguido del presidente propiamente tal, Earl
Maucker, del
Sun-Sentinel, de Fort Lauderdale,
Florida; - y secundado por el primer vicepresidente, Enrique Santos
Calderón, de
El Tiempo de Bogotá, Colombia;
- el segundo vicepresidente, William E. Casey, del
Down Jones & Co. New York;
|
- el tesorero Milton Coleman, de
The Washington Post; -
la secretaria Elizabeth Ballantine, de
The Durango Herald, de
Durango, Colorado;
- y el director ejecutivo, Julio E.
Muñoz, de nacionalidad chilena.
Mr. Scott C. Schurz, «presidente
honorario vitalicio» –y ése es su «democrático» título
oficial: presidente honorario vitalicio– representa al
consorcio Schurz Communications Inc., de Indiana, que
publica 13 diarios como el Herald-Times de Bloomington y
siete semanarios que |

Enrique Santos Calderón,
el único latinoamericano de su directorio, es de suyo
tan proestadounidense que parece norteamericano de tomo
y lomo. |
| suman una
circulación combinada de 225 000 ejemplares, más nueve
estaciones de televisión y trece estaciones de radio,
pero además opera otras tres que no son suyas. |
El holding familiar de Mr. Scott C. Schurz,
posee también dos compañías de cable, un directorio telefónico y una
compañía impresora, todos estos negocios con presencia
físico-geográfica en Indiana, Kentucky, Maryland, Pennsylvania,
California, Florida, Missouri, Michigan, Georgia, Dakota del Sur,
Kansas y Virginia en los EE.UU.
Earl Maucker, el presidente de la SIP es el
director del Sun-Sentinel de Fort Lauderdale, un periódico local de
170 páginas de avisos e información considerado el más grande del
sur de Florida que se distribuye gratis en muchas localidades del
Estado. Pero este diario es apenas la nariz de un vasto imperio
mediático estadounidense que posee periódicos como el
-
Chicago Tribune,
-
Los Angeles Times,
-Baltimore
Sun,
-Daily Press (en Virginia),
-Hartford Courant (en
Connecticut),
-The Virginia Gazette,
-Orlando Sentinel,
-The Morning Call (en
Pennsylvania),
-Newsday (en Newport News,
Virginia) y
-AM New York, entre otros.
Todos estos medios de papel poseen versión
electrónica y la mayoría patrocina localmente otros servicios
informativos, como ocurre en Chicago con Triblocal, Metromix.com,
Chicagosports.com, ChicagoLive, Chicago Magazine, Hoy Chicago,
RedEye, CLTV, WGN-TV y WGN-AM.
El Sun Sentinel patrocina, además,
publicaciones para educación técnica, comunitaria y de adultos como
Broward Educator, la revista News in Education y otros medios
locales del sur de Florida como El Sentinel, City & Shore Magazine,
Forum Publishing Group, Inc., South Florida Parenting, South Florida
Teenlink, TCPalm.com, CW South Florida, la estación digital de radio
y televisión WXEL y WPTV Nuevo Canal 5. Y también son propietarios
del equipo de béisbol Chicago White Socks, o Medias Blancas de
Chicago.
Enrique Santos Calderón, el primer
vicepresidente, de la familia propietaria del diario El Tiempo, de
Bogotá, es el único latinoamericano que aparece en la plana mayor de
las autoridades de la SIP.
La familia Calderón Santos controla el
principal diario colombiano, y el único de circulación nacional, a
través de la propiedad mayoritaria en el grupo periodístico CEET
(Casa Editorial El Tiempo). Dos miembros de esta distinguida familia
de la oligarquía bogotana
forman parte del gobierno de Álvaro Uribe Vélez:
Francisco «Pacho» Santos Calderón, como vicepresidente, y su primo
Juan Manuel Santos Calderón, ministro de la Defensa, quien
últimamente se ha hecho célebre al instituir la recompensa por
asesinato de jefes guerrilleros, al más puro estilo del «american
far West».
Juan Lozano Ramírez, un tercer copropietario
del diario, fue incorporado al gobierno de Uribe como ministro de
Ambiente y Vivienda. Todos estos dirigentes políticos han sido
señalados como organizadores, financistas y encubridores –en
distinto grado– de las fuerzas paramilitares creadas por el gobierno
y el ejército para enfrentar a las guerrillas.
El Tiempo también es especialista en montar
mentiras. El 17 de marzo publicó una foto del asesinado
comandante de las FARC Raúl Reyes
acompañado del ministro del Interior de Ecuador Gustavo Larrea. Así,
con la ayuda del fotoshop y de las computadoras que resistieron el
bombardeo que mató a Reyes y a una veintena de personas, los
artistas de El Tiempo «demostraron» el estrecho vínculo entre las
FARC y el gobierno de Ecuador. La foto fue distribuida profusamente
como «prueba» en la reunión de cancilleres de la OEA de ese mismo
día.
La leyenda de la fotografía decía textualmente:
«La imagen en la que aparece el ministro de Seguridad de Ecuador y
conocido por El Tiempo, corrobora el correo enviado por el extinto
guerrillero a ’Manuel Marulanda’, máximo comandante de las FARC,
sobre el encuentro que mantuvo con el Ministro». Después se supo que
el rostro de Larrea fue «pegado» encima de la cara del dirigente
comunista argentino Patricio Etchegaray, quien efectivamente se
entrevistó con Raúl Reyes y apareció en esa foto ampliamente
difundida en Argentina, antes del ataque que mató a Reyes.
El Tiempo tuvo que rectificar y le echó la
culpa a la policía de Uribe: «La fuente de la Policía que suministró
el documento señaló el domingo que este era parte del material
hallado en los computadores de ’Reyes’ incautados en la operación en
su contra en Ecuador». Ahora nadie sabe quien ni cómo entregó esa
información falsa. Pero no hay problema: Según el diario, «la
institución –léase la policía– ordenó una investigación interna para
establecer quienes fueron los responsables de la entrega de la
fotografía y de la información sobre la misma».
William E. Casey, el segundo vicepresidente
representa al Down Jones & Co. New York, editorial mundialmente
conocida por su diario The Wall Street Journal y por su medidor de
actividad bursátil, el «Down Jones» que en estos días
refleja la severa crisis que enfrentan
el capitalismo estadounidense. Down Jones fue adquirida
por Rupert Murdoch, en agosto de
2007, por 5.000 millones de dólares, sumando esta editorial a sus
demás posesiones, como la News Corp, que incluye a 150 periódicos
como
- el «New
York Post» en EE.UU. y los influyentes
- «The
Sun» y
- «The
Times» del Reino Unido, más 35 estaciones de
televisión, además de cadenas de televisión por cable y satélite y
un estudio cinematográfico.
Cada vez que alguien ve a Los Simpsons,
presencia una película de Twentieth Century Fox, compra un periódico
Times de o se suscribe a Sky-Direct TV, colabora con el magnate
australiano, estadounidense, británico Rupert Murdoch, cuyo imperio
mediático está valorado en 68 000 millones de dólares.
Milton Coleman, el tesorero, representa al
conocido diario The Washington Post, de Washington, DC. La empresa
The Washington Post Company abarca negocios mediáticos
diversificados y educación, pero su principal operación es la
publicación del diario homónimo. También explota la edición de
revistas tipo magazine, televisión, cable, servicios de información
electrónica y el área educacional.
Posee el portal
- Washingtonpost
- Newsweek
Interactive (WPNI),
- las publicaciones
subsidiarias online Washingtonpost.com, Newsweek.com,
-
Slate
-
Budget Travel Online;
- las publicaciones Express,
-
El Tiempo Latino,
- The Gazette,
- Southern Maryland
Newspapers,
- The Herald (de
Everett, Washington),
-
Newsweek magazine,
- Post-Newsweek Stations (con
operaciones en Detroit, Houston, Miami, Orlando, San Antonio y
Jacksonville), y el
- Cable ONE, que atiende al medio
oeste, el oeste y a los estados del sur.
El holding también es dueño de Kaplan, Inc., un
proveedor internacional de educación y de los llamados «career
services» (servicios de carrera) destinados a individualidades,
colegios y negocios.
También participa en la propiedad de
- Los Angeles
Times,
- Washington Post
News Service y
- Bowater Mersey Paper Company.
Tiene estaciones de televisión en Detroit,
Houston, Miami-Ft. Lauderdale, Orlando, San Antonio y Jacksonville y
opera otros negocios incluso de educación, como Cable One (en
Phoenix, Arizona), Post Newsweek, Tech Media, Newsweek Productions,
Government Computer News, GCN.com, Kaplan, Inc. y Post Newsweek Tech
Media.
Elizabeth Ballantine, secretaria de la SIP,
pertenece al diario The Durango Herald, de Colorado, fundado en
1881. Éste sería el único diario local o pequeño medio de prensa que
participa en el directorio de la SIP, pero se trata de un periódico
mediano o pequeño en términos estadounidenses, porque este medio
local provinciano aparentemente modesto posee negocios conexos como
la publicación
- Cortez Journal,
- la revista local de turismo Inside/Outside,
- los periódicos de papel e Internet
SW Colorado Home,
- WebDurango,
- SW Colorado Guide y
- Herald Store.
La presencia de este diario local en el
directorio de la SIP aporta la apariencia de una pretendida
diversidad democrática, con la inclusión de una supuesta mediana
empresa periodística que más bien es una big company, una gran
empresa local.
Estas seis personas que manejan a la SIP
exhiben muy poco de «interamericano». Quizás sería más apropiado que
la SIP mejor se llamara Sociedad Imperial de Prensa y
así podría conservar la sigla SIP.
El único latinoamericano de su directorio, el colombiano Enrique
Santos Calderón, es de suyo tan proestadounidense que parece
norteamericano de tomo y lomo, en tanto que Álvaro Uribe, el jefe
del gobierno en que participa su familia, es visto más bien como un
procónsul a cargo de la instalación de un nuevo enclave militar de
EE.UU. en pleno construcción en territorio de América Latina.
Julio Muñoz Mellado, chileno, director
ejecutivo, nacido en Coelemu y formado en la Universidad de
Concepción, es el empleado de confianza de los amos de la prensa,
pero tampoco tiene capacidad de imprimir algún sesgo
«interamericano» en la organización de los amos de la prensa. Según
los estatutos de la organización, el Director Ejecutivo «no es uno
de los funcionarios que son designados por elección». Tiene la
responsabilidad de «la administración de los asuntos de la
Sociedad». Claramente, los estatutos dicen que «el Director
Ejecutivo responderá directamente al presidente del Comité
Ejecutivo».
Tendrá a su cuidado en la sede de la Sociedad
la correspondencia, contratos, así como documentos escritos que no
tengan que permanecer en los archivos del Tesorero o del
Secretario". En realidad, el chileno Muñoz «no pincha ni corta» en
la SIP, pero en la escuela de periodismo de la Universidad de
Concepción son tan desubicados que se sienten orgullosos de este ex
alumno de la confianza de los amos de la prensa y se refieren a él
como «el hombre fuerte de la SIP», cuando no es más que un
amanuense.
La SIP tiene otras instancias, como el Comité
Ejecutivo, el Consejo Consultivo y la Junta de Directores, pero en
todas sus estructuras el poder está concentrado por los dueños de
diarios de EE.UU. y, subsidiariamente, por los grandes grupos que
controlan la prensa escrita del continente, entre otros personajes:
- Gonzalo Marroquín, de
Prensa Libre, Guatemala;
- Fabricio Altamirano, de
El Diario de Hoy, San Salvador, El
Salvador;
- Jorge Canahuati Larach, de
La Prensa, San Pedro Sula,
Honduras;
- Juan Luis Correa, de
La Estrella, El Siglo, Panamá,
Republica de Panamá;
- Juan Francisco Eal y Ortiz, de
El Universal, de México, DF;
- Felipe T. Edwards, de
La Segunda, y por lo tanto de
El Mercurio de Santiago, Chile;
- Luis A. Ferré, de
El Nuevo Día, de San Juan, Puerto
Rico;
- Armando González Rodicio, de
La Nación, de San José, Costa
Rica;
- André Jungblut, de la
Gazeta do Sul, de Santa Cruz do
Sul, Brasil;
- Jaime Mantilla Andersen, del
Diario Hoy, Quito, Ecuador;
- Bartolomé Mitre, de
La Nación de Buenos Aires,
Argentina;
- Gustavo Mohme, de
La República, de Lima, Perú;
- Rafael Molina, de
El Día, de Santo Domingo,
República Dominicana;
- Jaime Sirotsky, de
RBS, Porto Alegre, Brasil;
etcétera...
¿QUIÉNES SON LOS DUEÑOS?
La SIP asegura que tiene casi 1 500 diarios
afiliados que serían puntales de la democracia, espadas de la
libertad, la libre expresión del pensamiento, la información veraz,
imparcial y oportuna y otras grandes invenciones. Empero, la
realidad contradice frontalmente muchos mitos del llamado sistema
democrático impuesto como modelo a imitar por EE.UU., como por
ejemplo el «sueño americano de la libre competencia», que se
derrumbó hace más de medio siglo con la aparición de los monopolios
y mega monopolios, o sea las gigantescas compañías transnacionales,
que también están presente en los medios de comunicación y en lo que
hoy se llama la «industria del entretenimiento».
Frases tan hermosas como «el pluralismo
informativo y la libertad de expresión» terminaron convirtiéndose en
palabras huecas, en mentiras universalmente aceptadas. Lo mismo
ocurrió con «la libertad de información», el derecho
a estar informado de manera veraz, imparcial
u «objetiva» y, además, oportuna. La SIP, por ejemplo, ni siquiera
reconoce el derecho de réplica y en muchos de nuestros países vemos
como la prensa escrita juzga, condena y sataniza a los pobres cuando
supuestamente cometen delitos y trata con guante blanco a los
delincuentes de cuello y corbata que por doquier sacan el tesoro
público.
Para incursionar directamente en la política y
en la propaganda del capitalismo salvaje al estilo neoliberal, la
SIP ha creado instrumentos como el
Instituto Prensa y Sociedad, el IPyS, que tiene su sede principal en
Lima (ver enlace, aparecen documentos oficiales
del gobierno de EE.UU. donde fija el monto de ayuda en dólares al
IPyS)-, y posee una sucursal en Caracas.
En el financiamiento del IPyS participa la tristemente célebre
NED, la National Endowment for Democracy,
el fondo del departamento de Estado que ayuda a «consolidar la
democracia», es decir, a desestabilizar gobiernos legítimos que son
adversados por los diarios de la SIP, como ocurre hoy con
Venezuela y Bolivia, entre otros.
El gobierno de Bolivia tiene en contra a los
grandes diarios de La Paz y Santa Cruz, algunos pertenecientes al
grupo transnacional Prisa, propietario del diario El País de España
y de más de un centenar de radioemisoras latinoamericanas y otras
escuchadas por los hispanoparlantes de EE.UU. Según el presidente de
Bolivia, Evo Morales, el Servicio de Informaciones de EE.UU., el
USIS, o United Status Information Service, opera en su país como si
fuera una agencia local de noticias antigubernamentales. El 29 de
febrero acaban de cumplirse 4 años del
derrocamiento de Bertrand Aristide en Haití
y la posterior invasión franco-estadounidense-OEA que perdura hasta
hoy sin haber establecido la democracia, al igual que en Iraq.
El financiamiento NED del IPyS es tan abierto
que la sucursal de Venezuela suele señalarlo cándidamente en sus
publicaciones, incluso con logotipo, como si fuera un sponsor de lo
más inocuo. Más de algún periodista estadounidense ha visitado
Caracas para participar en actividades académicas y en la promoción
de libros, pero probablemente sin saber que en el fondo estaba
siendo esponsoreado o financiado por la NED/CIA.
La concentración de la propiedad de los diarios
en países como Chile, Bolivia, Honduras, Brasil y prácticamente todo
el continente es un reflejo de la gran concentración de la propiedad
mediática global en EE.UU. y en su zona de influencia de América
Latina. Un joven abogado progresista escribió en 1961: «...Casi
todos los medios que la vida moderna destina a difundir noticias, y
que son los que pesan en la opinión pública, están vinculados con
los grupos económicos». Este joven era el chileno Ricardo Lagos
Escobar, autor de La Concentración del Poder Económica. Su Teoría.
Su Realidad, editorial Del Pacífico, Santiago,
1961. Este abogado hizo un esfuerzo progresista por demostrar cómo
la alianza entre los poderes económico y mediático «gravita
decisivamente en la solución de los problemas nacionales y en la
generación de los poderes públicos», pero cuando llegó a ser
Presidente de su país, aplicó políticas a favor de los grandes
grupos económicos diametralmente opuestas a los ideales de juventud.
En el caso particular de Chile, el joven Lagos
alertó cómo la propiedad de los medios de comunicación de 1958
encajaba en la concentración de la riqueza detentada
por 11 grupos que en definitiva constituían un sólo
supergrupo por sus vínculos e interrelaciones internas.
Y medio siglo después, la ligazón entre los poderes económico y
mediático es todavía muchísimo mayor, no sólo en Chile, sino en toda
América Latina.
Grandes dueños de medios que poseen más de mil
millones de dólares:
Emilio Azcárraga Jean, de México: posee el
Grupo Televisa, el conglomerado de medios de comunicación
audiovisual más grande de ese país, que acaba de aliarse con
Univisión, la mayor cadena hispano
parlante de televisión de EE.UU., donde tiene participación el grupo
Cisneros de Venezuela.
La dupla
Televisa-Univisión compartirá
ahora el gigantesco mercado de México más el mundo hispano parlante
de EE.UU. Televisa tiene, además, produce y distribuye contenidos
para televisión, principalmente telenovelas de habla hispana. Posee:
- cuatro cadenas de TV abierta,
- TV por cable,
- TV satelital (plataforma Sky),
- distribuye sus contenidos
televisivos en el mercado internacional y
- tiene una división de publicaciones
(revistas).
Gustavo Cisneros Rendiles, cabeza
del Grupo Cisneros de Venezuela, opera en
- 39 países con
- 70 compañías de radiodifusión,
- televisión,
- tecnología,
- telecomunicaciones y
- artículos de consumo.
En Argentina participa en el
grupo Clarín, negoció con el Grupo
Hadad una participación en Canal 9, en tanto en Chile le vendió la
estación de televisión abierta ChileVisión, canal 11, al
multimillonario Sebastián Piñera, sempiterno candidato presidencial
derechista.
Sus radios FM de Chile:
- (Futuro, Imagina,
- Pudahuel FM,
- Rock & Pop,
- Concierto,
- Corazón,
- FM Dos y
- FM Hit) acaba de vendérselas al
grupo español que encabezaba el finado Jesús Polanco, dueño de
El País (Grupo
Prisa), que ya opera otras seis emisoras y
prácticamente controla el mercado chileno de la radiodifusión.
En internet cuenta con:
- ElSitio. Com, además de representar
a
- Sony Entertaiment Televisión,
- Space,
- Axn,
- AE& Mundo,
- History Channel,
- Much Music,
- Spice,
- Venus,
- Infinito,
- ISat,
- Play Boy TV,
- Uniseries,
- HTv,
- Júpiter Comic,
- Locomotion,
- Entertaiment
Television,
- MuchMusic y
- Warner Brothers
TV Channel.
En Colombia tiene participación accionaria en
la
cadena Caracol, mientras en
Estados Unidos posee parte de las cadenas
Galavisión y Univisión. Participa
en Directv Latin America, con Hughes Electronics y el Grupo Clarín (Raven
Media Investments), plataforma de televisión satelital con presencia
en 27 países. Cisneros también participa en América Online (Aol)
Latinoamérica, establecida en alianza estratégica con America Online
(Aol), es la principal proveedora de contenidos y servicios
interactivos para América Latina, con presencia significativa en
Colombia y en EE.UU. Y en Venezuela posee Venevisión. Agustín
Edwards Eastman, de Chile, es el propietario de El Mercurio y otros
dos diarios de circulación nacional, de la cadena Radio Digital (33
emisoras) y de 19 periódicos regionales. Con Álvaro Saieh (Grupo
Copesa) conforma un duopolio de la prensa
escrita.
Diarios de circulación nacional:
- El Mercurio,
- Las Ultimas Noticias y
- La Segunda (vespertino).
- Diarios regionales:
- La Estrella (Arica),
- La Estrella (Iquique),
- El Mercurio (Antofagasta),
- El Mercurio (Calama),
- La Estrella del Norte,
- La Estrella del Loa,
- La Prensa (Tocopilla),
- El Mercurio (Valparaíso),
- La Estrella (Valparaíso),
- El Líder (San Antonio),
- El Diario Austral (Temuco),
- El Diario Austral (Valdivia),
- El Diario Austral (Osorno),
- El Llanquihue (Puerto Montt).
Ángel Remigio González, mexicano residente en
Miami, posee en América Latina 30 canales de TV abierta, 70
estaciones de radio, compañías distribuidoras de material de TV
envasado, cadenas de salas de cine en México y Centroamérica,
acciones de la tienda Sears en Guatemala y restaurantes.
En Guatemala posee todas las estaciones de
televisión abierta que existen en ese país, los canales nacionales
3, 7, 11 y 13, 14 radioemisoras y una cadena de cines. Su imperio
abarca también otras 56 estaciones de radio, cadenas de cines y
restaurantes. En Chile posee la Red TV, Canal 2 (ex Rock and Pop) y
negocia ingresar a la propiedad del Canal 13 de la Pontificia
Universidad Católica de Chile. En Perú posee Canal 13, con el
peruano Genaro Delgado Parker, y Canal 9, a través de terceros. En
Argentina acaba de negociar con el Grupo Hadad su ingreso a la
propiedad de Canal 9 de Buenos Aires.
Ernestina Herrera de Noble, de Argentina,
maneja el Grupo Clarín, que tiene control y/o participación en –
Diarios Clarín, Olé y La Razón. – TV abierta: LS 85 Canal 13 y
Artear; TV Cable: Multicanal SA, Supercanal. – TV Satelital: Directv
LA y Canal 12 Satelital Córdoba. Agencia: DyN; – Radios AM/FM
nacionales: LR6 Radio Mitre, Cadena 100 (FM 99.9) y FM GEN; –
Revistas: Internet Surf, Elle Argentina y Genios; Editoriales: Arte
Gráfico Rioplatense, Impripost, Editora Transandina de Revistas SA y
Editorial Aguilar; – Diarios provinciales: La Voz del Interior
(Córdoba), Los Andes (Mendoza) y revista Nueva; – TV abierta
provincial: Canal 12 (Córdoba) y Canal 7 (Bahía Blanca); –
Producción para TV deportiva: Tele Red Imagen SA y Televisión
Codificada SA; – Producción cine: Patagonik Film Group; Además,
tiene o participa en 13 señales de TV Cable, Pol-Ka Producciones,
Clarin.com, Ubbi.com, Frecuencia web, Net 2000, Cinet, Prima (red
interactiva de medios), FullZero, Ciudad Internet, Datamarkets,
Papel Prensa, Audiotel SA, Encuestadora CEOP, Adtime 99 (Ag.
publicidad), Multimedios y Multimarketing, Clarín Global, Planta
impresora Agedit, Ferias y Exposiciones Argentina SA y Teledeportes
SA.
Álvaro Saieh Bendeck, de Chile es el
propietario del Consorcio Periodístico de Chile SA (Copesa), partner
de la cadena El Mercurio en el duopolio de empresas que maneja los
diarios de circulación nacional, de manera similar a como lo hace en
Venezuela el duopolio El Nacional / El Universal.
Posee los diarios nacionales La Tercera y La
Cuarta (en lenguaje vulgar), más el vespertino gratuito La Hora, que
sólo circula en la capital, Santiago, la Revista Qué Pasa, semanario
y Radio Zero, FM. También es propietario de bancos y supermercados
- Ricardo Salinas Pliego, de México.
Posee la cadena TV azteca (que pertenecía al Estado), negocios de
TV, telefonía (Unefon) y tiendas de ventas a crédito.
- Julio María Santodomingo, de
Colombia, dueño de TV y Radio Caracol, diario El Espectador,
revistas Semana, Cromos, RadioNet, etc., Avianca y cerveza Bavaria.
El grupo español Prisa le compró la totalidad de la Cadena Caracol
Radio, con 130 emisoras.
PRENSA Y PODER
La relación entre la prensa, la inmovilidad del
statu quo social y el poder político viene discutiéndose desde larga
data en este continente. Los medios de comunicación están imbricados
con el poder en todos los países. Todos los grandes propietarios
latinoamericanos son factores de poder en sus respectivos países,
pero además poseen, controlan o influyen estaciones de televisión,
radioemisoras y periódicos. Tal inclinación mediática no sólo
significa adicción o amor al periodismo. Con la excepción de la TV,
el negocio mediático tampoco presenta siempre rentabilidad alta pero
es un instrumento perpetuo de poder y de dominación ideológica,
coadyuvante para mantener la sociedad tal como está, sin que nadie
proteste y aunque a menudo disfrace o tergiverse la verdad.
Los partidos políticos cumplen una función muy
parecida...pero no encubren sus objetivos como lo hace la prensa.
Los primeros diarios emergieron como claros exponentes de los
intereses de diferentes estratos sociales, como una suerte de
correaje hacia al poder o intermediarios entre la ciudadanía y el
Estado.
El partido Conservador respondió históricamente
a los grandes propietarios agrícolas del gran latifundio. Su
apellido –“conservador”– no llamaba a confusión. El partido Liberal
identificó los designios de la nueva clase propietaria que emergió
con la industria, por no decir con el capitalismo, y la nueva
ideología que sacralizó el mercado, consolidada por la revolución
francesa, aunque la trinidad “libertad, igualdad y fraternidad” sea
bastante relativa.
Más tarde apareció el partido Laborista, o
Socialista, con la misión de defender los intereses de la nueva
estirpe obrera, la mano de obra trabajadora. Pertenecer a uno u otro
partido involucró siempre una definición e identidad,
independientemente de que los socialdemócratas y
laboristas-socialistas se hayan desnaturalizado con el paso de los
años o que existan personas pobres atraídas a votar por los partidos
de los poderosos.
En Venezuela se da otro caso atípico que ningún
teórico social anticipó. El llamado cuarto poder se empeñó en
destruir a la clase política y a los partidos, en una campaña de una
década, intensificada después de la matanza de unos 3.000 pobres
ordenada por la segunda administración de Carlos Andrés Pérez para
contener las protestas populares contra «la reforma económica» del
FMI, expresada en los
saqueos al comercio del 29 de febrero de 1989 (ver
documental video aquí).
Los medios llenaron la ausencia de crítica –de
fondo– que existía en esa sociedad despolitizada pero politiquera,
cuya policía perseguía en silencio a las organizaciones sociales y a
sus dirigentes. Una vez que desalojaron a la clase política se
designaron a sí mismos para llenar el vacío, asumieron –en los
hechos– el rol de los partidos y los dueños de los medios
sustituyeron a la vieja clase política en el discurso público. Esa
espiral hacia el poder condujo a dirigir las acciones del golpe del
11 de abril de 2002, contra Hugo Chávez, desde las oficinas de
Venevisión, en Caracas.
LOS MEGAGRUPOS MEDIÁTICOS
La información y el entretenimiento en la
región están controlados, en definitiva, por 10 súper grupos
mediáticos estadounidenses. Esos diez megagrupos controlan la
prensa, radio y televisión de EE.UU. e influyen en América Latina.
Es una decena de imperios que controla, además,
el vasto negocio del entretenimiento y la cultura de masas, que
abarca el mundo editorial, música, cine, producción y distribución
de contenidos de televisión, salas de teatro, internet y parques
tipo Disneyworld, no sólo en el país del Norte sino en América
Latina y el resto del mundo.
Cientos de millones de estadounidenses,
latinoamericanos y ciudadanos de todo el planeta consumen a diario
-directa o indirectamente- los productos informativos y culturales
de los holdings:
- AOL/Times Warner,
- Gannett Company,
Inc.,
- General Electric,
- The McClatchy
Company/Knight-Ridder,
- News Corporation,
- The New York
Times,
- The Washington Post,
- Viacom,
- Vivendi Universal y
- Walt Disney Company, propietarios de
los medios más influyentes.
Los diez grupos controlan los diarios
nacionales de mayor circulación, como el New York Times, USA Today y
Washington Post, cientos de radioemisoras y las cuatro cadenas de
televisión con mayor audiencia en sus programas de noticias: ABC
(American Broadcasting Company, de Walt Disney Company), CBS
(Columbia Broadcasting System, de Viacom), NBC (National
Broadcasting Company, de General Electric) y Fox Broadcasting
Company (de News Corporation).
Quienes manejan estos medios adquirieron una
importante cuota de poder que no emana de la soberanía popular, sino
del dinero, y responde a una intrincada madeja de relaciones entre
los medios informativos y de comunicación y las más grandes
corporaciones transnacionales estadounidenses, como la controvertida
petrolera
Halliburton Company, del
vicepresidente Dick Cheney; el
Carlyle Group, que controla negocios de la familia
Bush [y Bin Landen]; la proveedora del Pentágono
Lockheed Martin Corporation,
Ford Motor Company, Morgan Guaranty Trust Company
of New York, Echelon Corporation y Boeing Company, para citar pocos.
El discurso dominante que ofrecen los diez
grandes imperios comunicacionales ofrece propaganda política, crea
opinión pública y persuade en favor de la ideología conservadora;
justificó actitudes imperiales como las invasiones de Iraq y
Afganistán y, en general, moldea las mentes y lava los cerebros. En
vez de informar al ciudadano para dotarlo de una visión crítica y
vigilante, el control mediático lo transforma en un consumidor
pasivo de entretenimiento y en espectador de la política… por
televisión.
El control interesado de las noticias por parte
de los medios más influyentes comienza desde la selección de lo que
es «noticia», es decir, la información que se dará a conocer a los
ciudadanos e incluye cómo deben conocerla, o sea, la presentación,
tratamiento y enfoque de los hechos a través de los «hombres ancla»
o presentadores de noticias, las imágenes de televisión o los textos
de los grandes periódicos.
Paradójicamente, estos diez grandes imperios
mediáticos muestran a Estados Unidos como una democracia ejemplar,
regida por el llamado «sueño americano de la libre competencia»,
donde todos tendrían «iguales posibilidades de triunfar».
Probablemente queden pocos ingenuos que comulguen con esa
publicidad. Lo cierto es que la arrolladora concentración de la
propiedad ha hecho desaparecer a numerosos medios locales, en
particular radios, periódicos pequeños y empresas periodísticas
familiares, cerrando fuentes de trabajo y limitando la «libertad de
expresión».
Roma levantó el Coliseo para ofrecerle una
diversión sanguinaria a las masas urbanas de su imperio. Hoy, cada
vez que encendemos el televisor recibimos aterrados las crueldades
de la propaganda de guerra del imperio estadounidense, aunque las
noticias pretendan mostrar la supuesta bondad de sus soldados en
Iraq y las películas nos familiaricen desde niños con la muerte y la
violencia. Petróleo y recursos naturales para las transnacionales y
circo para los pueblos, parece ser la consigna del imperio, sólo que
ahora el circo está instalado en los hogares, por voluntad de unas
reducidas elites mundiales.
En EE.UU. la información fue suplantada lisa y
llanamente por la propaganda corporativa. Dejó de existir el
«derecho a la información», garantizado por la Primera Enmienda de
la Constitución. Los ciudadanos estadounidenses perdieron su derecho
a la información veraz y oportuna sin darse cuenta y sin que hayan
sido formalmente derogados. Las frecuencias para las señales de
radio y televisión constituyen un bien público, de toda la sociedad,
pero su control pasó a manos de unos pocos mega-imperios mediáticos:
1) AOL/Time Warner Inc. La cadena CNN es la
cabeza más vistosa de este monstruo comunicacional, el mayor imperio
mediático, conocido en América Latina por la revista
Time, por la proveedora de
Internet AOL, las películas de Warner Brothers, CNN en Español (que
es un portavoz oficioso del gobierno de EE.UU.), TNT y las demás
empresas que fundó el famoso Ted Turner, ex marido de Jane Fonda.
Este imperio posee equipos deportivos como Los
Bravos de Atlanta (béisbol), numerosas estaciones de televisión como
- Cartoon Network,
- Entertainment Networks y todas las
compañías que llevan en su nombre la T de Turner: TBS Superstation,
TNT & Cartoon Network de Asia Pacífico, Turner Classic Movies (TCM),
Turner Entertainment, Turner Network Television (TNT) y Turner
South.
En noticias de televisión por cable tiene a:
- CNN,
- CNN Airport Network,
- CNN en Español,
- CNN fn,
- CNN Headline
News,
- CNN Interactive,
- CNN Internacional y
- CNN Radio.
Participa en Court TV (con Liberty Media
Corp.), HBO (Home Box Office), Kablevision (televisión por cable en
Hungría—53,75 %), New York 1 News (canal de 24 horas de noticias
sólo para la ciudad de Nueva York), Road Runner y Time Warner Cable.
Produce películas con Fine Line Features, New
Line Cinema y Turner Original Productions, y las distribuye en salas
de cine y estaciones de televisión a través de Castle Rock
Entertainment, Warner Brothers, Warner Brothers Domestic Pay TV,
Warner Brothers Domestic Television Distribution, Warner Brothers
International Television Distribution y otras 14 empresas. Controla
Warner Brothers International Theaters, dueña u operadora de salas
de cines múltiples en más de 12 países y llevar su producción a los
hogares tiene a Warner Home Video, etcétera.
El conglomerado posee revistas, comics y
magazines como:
- Life,
- Time,
- Money y otras 70 publicaciones de
temas variados para todos los gustos.
Tiene una treintena de sellos grabadores como
American Recordings, Asylum, Atlantic Classics, The Atlantic Group,
China y otros. Publica libros, a través de
- Time Life Books;
- Back Bay Books;
- BookoftheMonth
Club;
- Bulfinch Press;
- Children’s
BookoftheMonth Club;
- Crafter’s Choice;
- History Book Club y otra veintena de
empresas editoras.
Participa en Amazon.com, AOL MovieFone, CNN
Newsroom (programa de noticias diarias para salas de clase) y unas
quince empresas de educación por Internet, más los servicios on line
de AOL.com, AOL Europe, AOL Instant Messenger, CompuServe
Interactive Services, Digital City, etcétera. También explota el
negocio de los parques recreativos tipo Disney World a través de
Warner Brothers Recreation Enterprises y comercializa al detalle con
Warner Bros. Consumer Products.
2) Gannett Company, Inc. agrupa a los
periódicos de mayor circulación y también abarca estaciones de
televisión. Tiene los diarios nacionales.
- USA Today
- USA Weekend, USA Today,
- Sports Weekly,
- USA Today Information Network y los servicios
informativos Gannett News Service.
La lista de diarios locales del holding suma
decenas de periódicos. Y con Army Times
Publishing Company fabrica publicaciones para consumo militar, como
Army Times, Navy Times, Navy Times Marine Corps, Air Force Times,
etcetera.
En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del
Norte posee Newsquest plc Daily Newspapers, Bolton Evening News,
Daily Echo (Bournemouth), y otra veintena de periódicos. Con
televisión tiene presencia en Arizona: KNAZ (Flagstaff), KMOH
(Kingman), KPNX (Phoenix); y muchos otros estados. También tiene
participa en otros negocios, como Cincinnati Reds, a través de
Cincinnati Enquirer, Classified Ventures Com LLC (propiedad
compartida con Knight Ridder, New York Times Company, Times Mirror,
Washington Post Company, Tribune Company, Central Newspapers Co. y
McClatchy Company), Space.com (con General Electric) y muchísimos
otros negocios.
3) General Electric es otro monstruo que posee,
controla o participa en numerosos medios importantes como NBC News y
la cadena hispana Telemundo, sin descuidar los electrodomésticos e
incursionar en aviación, sistemas industriales y multitud de otros
negocios.
Fundada en 1878 por Thomas Edison, creció a través del tiempo,
abarcando intereses en Westinghouse, United Fruit y AT&T. En 1926
formó la National Broadcasting Corporation (NBC) que maneja redes de
radio y televisión. Su filial RCA controló Random House, pero la
vendió en 1980 a S. I. Newhouse’s Advance Publications.
En 1985 adquirió en 6.300 millones de dólares
la parte de RCA sobre la NBC, en 1986 vendió la división de música
RCA a Bertelsmann y en 1989 formó CNBC, luego en 1996 lanzó MSNBC.
Desarrolló redes de noticias por cable con Microsoft, en 1997
expandió CNBC al Asia y Europa, en 1999 obtuvo 32% de Paxson
Communications y la red PAX TV, en 2002 adquirió Telemundo
Communications Group en 2.700 millones de dólares, negocio que
incluyó a Sony y Liberty Media Corp.
Adquirió la red Bravo Network a Cablevision y
MGM por 1.250 millones. En 2002 creó NBC Universal con Vivendi
Universal, adquiriendo además los holdings de entretenimientos que
incluyen parques y estudios de cine y televisión Universal Pictures
y tres canales de cable. En resumen, posee 15 estaciones de
televisión y otras 14 estaciones Telemundo, produce y distribuye
contenidos de televisión con NBC Universal Television Studio, NBC
Universal Television Distribution, CNBC, MSNBC, Bravo, Mun2TV,
Sci-Fi, Trio y USA, hace películas con Universal Pictures, opera el
parque Universal Parks & Resorts, tiene Paxson Communications (30%)
y los negocios GE Aircraft Engines, GE Commercial Finance, GE
Consumer Products, GE Industrial Systems, GE Insurance, GE Medical
Systems, GE Plastics, GE Power Systems, GE Specialty Materials y GE
Transportation Systems.
4) News Corporation, cuyo dueño más importante
es el australiano-estadounidense-británico Rupert Murdoch controla
la cadena de televisión Fox Broadcasting Company, con subsidiarias
prácticamente en todo EE.UU. Acaba de comprar el indicador Down
Jones, su agencia de noticias y el diario The Wall Street Journal.
Posee además el canal de noticias Fox News y todo lo que incluya en
su nombre a la palabra Fox (Zorro), como Fox Sports, y otros
negocios que se llaman distintos, por ejemplo el National Geographic
Channel, Sky-Directv, etcétera.
Por ejemplo, su empresa subsidiaria Liberty Media controla en Chile
el 100 por ciento de la televisión por cable y satelital, a través
de sus empresas VTR Global Com (fibra óptica) y Direct TV
(televisión satelital). VTR y CNN planean la aparición de un canal
de noticias CNN’Chile, previsto para 2009.
El conglomerado posee una división de revistas
y magazines que publica TV Guide, The Weekly Standard e Inside Out,
entre otros. Para hacer cine posee a la 20th Century Fox, Fox
Television Studios y Fox Searchlight Pictures. En el mundo del libro
posee empresas como Harper Collins y otras 40 editoriales. Sus
diarios incluyen al New York Post de EE.UU.; el News of the World,
News International, Sun, Sunday Times y The Times, en el Reino Unido
y más de 20 diarios de Australia. A fines de 2004, Rupert Murdoch,
de 76 años, pagó 44 millones de dólares por un departamento en la
Quinta Avenida de Nueva York, justo frente a la entrada al zoológico
del Central Park. Incluye dos plantas, 20 habitaciones, 2.500 m2 más
1.250 m2 en terrazas, con un gasto mensual en mantenimiento de
21.500 dólares.
Según la revista Forbes, el magnate posee 9 mil
millones de dólares y es el multimillonario número 73 del ranking
mundial de grandes ricos. Posee medio ciento de estaciones de cable
y televisión abierta en EE.UU., Europa y Australia, una veintena de
editoriales de libros como HarperCollins Publishers y Greenwillow
Books, para mencionar unos pocos, más 43 diarios repartidos en EE.UU.,
Reino Unido y Australia.
5) The McClatchy Company, especializada en
periódicos y publicaciones Internet, poseía solamente 12
publicaciones diarias hasta que en junio de 2006 adquirió a Knight
Ridder, el segundo holding de periódicos, con 31 rotativos, entre
ellos el Miami Herald y El Nuevo Herald.
Los nuevos dueños conservan 31 diarios,
aproximadamente 50 periódicos no-diarios y varios periódicos
gratuitos, pero obviamente hicieron desaparecer a varios diarios
«competidores» en cuanto los compraron. Todos los diarios tienen
versiones en Internet, mientras la empresa opera McClatchy
Interactive, que provee contenidos y desarrolla herramientas de
software, como Real Cities (http://www.realcities.com/) y avisos
clasificados (cars.com y apartments.com).
6) The New York Times Company publica el otrora
respetable diario neoyorquino del mismo nombre y otros 17 periódicos
a través del país, pero también actúa en radio, televisión y otros
negocios. En 2006, la compañía tenía un valor de 3.300 millones de
dólares, incluyendo al
- The New York Times,
- The International Herald
Tribune,
- The Boston Globe, más otros 15 periódicos
diarios, la emisora WQXR-FM y más de 30 sitios Web, incluidos el
NYTimes.com, Boston.com y About.com.
Opera 8 estaciones de televisión en diferentes
ciudades y dos emisoras de radio en Nueva York. Participa también en
Boston Red Sox, NESN y Discovery Times channel (50%).
7) The Washington Post Company abarca negocios
mediáticos diversificados y educación, pero su principal operación
es la publicación del diario homónimo, The Washington Post, la
edición de revistas tipo magazine, televisión, cable, servicios de
información electrónica y educacional.
Posee el portal Washingtonpost.Newsweek
Interactive (WPNI), las publicaciones subsidiarias online
Washingtonpost.com, Newsweek.com, Slate and Budget Travel Online;
Express; El Tiempo Latino; The Gazette y Southern Maryland
Newspapers; The Herald (Everett, WA); Newsweek magazine; Post-Newsweek
Stations (Detroit, Houston, Miami, Orlando, San Antonio y
Jacksonville); y Cable ONE, que atiende al medio oeste, el oeste y
los estados del sur.
El holding también es dueño de Kaplan, Inc., un
proveedor internacional de educación y de los llamados «career
services»”(servicios de carrera) destinados a individualidades,
colegios y negocios. También tiene participación en la propiedad de
Los Ángeles Times, Washington Post News Service y Bowater Mersey
Paper Company. Tiene estaciones de televisión en Detroit, Houston,
Miami-Ft. Lauderdale, Orlando, San Antonio y Jacksonville y opera
otros negocios incluso de educación, como Cable One (en Phoenix, AZ),
Post Newsweek, Tech Media, Newsweek Productions, Government Computer
News, GCN.com, Kaplan, Inc. y Post Newsweek Tech Media.
8) Viacom posee las cadenas CBS y UPN. Tiene
editoriales, producción y distribución de cine, cable (MTV,
Nickelodeon y otras 13 compañías), además de producción y
distribución de TV.
En radio maneja la cadena Inifinity Broadcasting, con infinidad de
emisoras. También es la dueña de Blockbuster (cine envasado),
Paramounts Parks, Famous Players, United Cinemas International y
Famous Music.
Opera más de 50 estaciones, entre cable y
televisión abierta, en tanto produce y distribuye televisión con
- Spelling Television,
- Big Ticket Television y
- King World Productions,
hace cine con:
- Paramount Home Entertainment y
- Paramount Pictures publica libros y revistas
a través de:
- Simon & Schuster,
- Pocket Books,
- Scribner,
- Free Press,
- Fireside,
- Touchstone,
- Washington Square Press,
- Archway, Minstrel y
- Pocket Pulse.
También está en el negocio de la recreación
para turistas y visitantes con parques como Paramount Parks.
9) Vivendi Universal, la dueña de Universal
Studios, Universal Pictures, etcétera, participa en HBO, Cinecanal y
otras productoras y distribuidoras de contendidos de televisión como
Universal Televisión Group, Multimedia Entertainment, USA Networks
Inc., entre muchísimas otras.
Posee la revista Rolling Stones, las
editoriales Larousse, Nathan, Anaya, etcétera, a la vez que maneja
empresas interactivas de Internet y una veintena de compañías de
música afiliadas a Universal Music Group, aparte de numerosos
negocios comunicacionales y de entretenimiento como Cinema
Internacional Corp., Cineplex Odeon Corp., United Cinemas
Internacional, Vivendi Universal, Vivendi Telecom Intenational y
Cegetel (telecomunicaciones), Viventures (fondos de capital) y
muchos otros negocios recreacionales y de “retail”.
Para citar sólo algunos otros negocios, posee o
participa en Cinema International Corporation (transnacional de
salas de cine -49%), Cineplex Odeon Corporation (salas -42%), Duet
(servicio de suscripción de música con Yahoo! y Sony), United
Cinemas International (transnacional de salas -49%), Vivendi
Environnement (la distribuidora mundial de agua Nº 1), Vivendi
Universal (propietaria de 26,8 millones de acciones de Time Warner)
y Viventures (fondos de capital y ventures).
También está en el negocio de los parques,
recreación y retail, con Universal Studios Hollywood, CityWalk,
Universal Orlando Resort, Hard Rock Hotel, Portofino Bay Hotel,
Royal Pacific Resort, Universal’s Islands of Adventure Universal
Studios Theme Park, Hotel Port Aventura, Universal Mediterránea
(España), Universal Mediterránea Theme Park, Universal Studios Japan,
WetnWild Orlando y Spencer Gifts. Ingresó a las telecomunicaciones,
con Vivendi Telecom Internacional y Cegetel.
10) Walt Disney Company es otro megamonstruo
mediático, que controla la cadena de televisión ABC y posee y opera
más de medio centenar de estaciones de televisión y radio. En el
cable posee ESPN, The History Channel y una cincuentena de otras
empresas, incluidas todas las que usen la palabra Disney. Incluso
abarca negocios de petróleo crudo y de gas natural.
Posee y opera estaciones en Chicago, Nueva York
y otro medio ciento de ciudades de EE.UU., participa en el cable A&E
Television (37.5%, con Hearst y GE); ABC Family; The Disney Channel;
E! Entertainment (con Comcast y Liberty Media); ESPN, Inc., que
incluye a Classic Sports Network, ESPN, ESPN2, ESPN News, ESPN Now y
ESPN Extreme (80%; Hearst Corporation posee el 20% remanente); y
otra veintena de empresas de televisión y cerca de treinta empresas
internacionales de cable.
En el mundo del libro actúa con Hyperion Books,
Miramax Books y Walt Disney Company Book Publishing. Publica
revistas con el Magazine Subsidiary Groups, que incluye a ABC
Publishing Group; Disney Publishing, Inc.; y una veintena de
empresas en EE.UU. y Europa. Explota el negocio multimedia, con Walt
Disney Internet Group, ABC.com, ABC Internet Group, ABCNEWS.com,
Disney.com y otra docena de compañías.
Desde luego, también está en el negocio de los
parques, donde fue pionera con Disneylandia y Disney World, con
presencia en EE.UU. y Europa, a la vez que desarrolla mercados de
software de juegos de video y CDROMs), abarca la producción y
distribución de cine (Buena Vista Home Entertainment, Buena Vista
Home Video, Buena Vista International, Caravan Pictures, Hollywood
Pictures, Miramax Films, Touchstone Pictures y Walt Disney
Pictures).
Y Disney se da tiempo para buscar y explotar
petróleo y gas natural, a través de la financiera Sid R. Bass y
explota el retail con The Disney Store. En música actúa con Buena
Vista Music Group, Hollywood Records (música popular y bandas de
sonido para cine), Lyric Street Records (sello de música country de
Nashville), Mammoth Records (sello de música popular y alternativa)
y Walt Disney Records.
Incursiona en el teatro y los deportes con Walt
Disney Theatrical Productions, que incluye la producción de
versiones de sus éxitos infantiles como The Lion King, Beauty y The
Beast y King David. Posee los equipos Anaheim Sports, Inc. y Mighty
Ducks of Anaheim, que participa en la Liga National de Hockey.
Tiene otros negocios internacionales: Hamster
Productions (producción de television francesa), Japan Sports
Channel, RTL2 (producción y distribución de televisión alemana),
Scandinavian Broadcasting System, TeleMunchen (producción y
distribución de televisión alemana), Tesauro of Spain y TV Sport of
France. Para producción y distribución de televisión utiliza a Buena
Vista Television, Touchstone Television, Walt Disney Television,
Walt Disney Television Animation (posee instalaciones de producción
fuera de EE.UU., en Japón, Australia y Canadá).
POLÍTICA Y MEDIOS
Los diarios nacieron siempre al servicio de una
idea. Su origen fue «ideológico», Simón Bolívar y José Miguel
Carrera fundaron El Correo del Orinoco y La Aurora de Chile no tanto
por amor al periodismo –su afán era la guerra de independencia– sino
para recabar apoyo ideológico en favor de su lucha política y
militar contra el imperio de España. Así también surgieron los
primeros diarios en Europa y en Estados Unidos. El advenimiento de
la nueva cultura urbana engendrada por el desarrollo social
industrial –habría que decir derechamente «por el capitalismo»–,
disfrazó a la prensa con una apariencia de independencia y
neutralidad, situándola en un pretendido limbo «más allá del bien y
del mal».
Los medios de comunicación ingresaron al
mercado de consumo como un producto más, como el aceite, el pan y el
azúcar. La gente necesitó consumir noticias, información y opiniones
de diferente signo, pero a diferencia de los alimentos nunca hubo
control de calidad para la prensa y la TV. El periodismo quedó a
merced del afán del lucro y del mito de la «mano invisible» que
regula al mercado por sí mismo. Nadie vende ni compra café, pan o
mantequilla envenenados, pero las mentiras de los diarios pueden
emponzoñar más de un desayuno.
El periodismo estadounidense derrochó tinta y
papel para entronizar la teoría de la «objetividad» de la prensa. Se
publicaron manuales de periodismo sacralizadores del mito de la
objetividad, el ritual de la «pirámide invertida» y otras liturgias
del oficio. Todo esto se copió mecánicamente en América Latina.
El concepto de «libertad de empresa» se
amalgamó con el de «libertad de prensa» hasta grabarlo en el
inconsciente colectivo. El paso siguiente fue proclamar a la prensa
como el “cuarto poder”, un poder del Estado que se eligió a sí
mismo, sin votos, pero se impuso con la fuerza del dinero. Todos los
poderes del Estado están sujetos a regulación y control ciudadano,
supuestamente a través del Congreso, la Justicia o instituciones
universales como la Contraloría. Pero nadie verifica la
responsabilidad social de los medios de comunicación y sus
obligaciones con el desarrollo democrático de las naciones.
Los diarios, las radioemisoras y la TV dicen
que sus contenidos sólo responden al rating, la audiencia y la
circulación. Pero el rating sólo mide lo que la gente está viendo a
una hora determinada, sin preguntarles a los televidentes qué
quisieran ver a diferente hora del día. Tampoco hay encuestas serias
para averiguarlo.
La programación no tiene contrapeso: la definen
pocas personas, generalmente deficitarias en cultura general. Los
programas rinden culto al dinero fácil, a la violencia y a la
estupidez, con un lenguaje peyorativo y discriminatorio hacia los
excluidos y las minorías étnicas. Los espacios dedicados a los niños
son deplorables en todos los países. El grueso de la transmisión
latinoamericana de TV proviene desde México y Estados Unidos,
mientras la programación local se inclina por la «TV-basura» o la
«TV-chatarra», malsana como la comida rápida.
Los medios erigieron una versión posmoderna del
Coliseo romano. No obstante, América Latina es una sociedad global
con bastante circo pero poco pan. Los medios coadyuvan a la evasión
del debate sobre los problemas cruciales de cada país. Cultivan la
banalidad, los entretelones privados de la vida sexual y amorosa de
los personajes de la farándula, elevada a la categoría de bien
público. A la vez, des-informan e idiotizan. Desacreditan las
ideologías pero al mismo tiempo desempeñan un rol ideológico con
apariencia de «no ideológico», con la finalidad última de amordazar
cualquier cuestionamiento al statu quo.
Supuestamente, en todos los países
desaparecieron las ideologías. Sin embargo, impera una «nueva
ideología» que se exhibe como no-ideología y, de paso, niega la
ideología del dominado. Los medios de comunicación estigmatizan o
ignoran la crítica, las ideas progresistas y las aspiraciones
populares. Al mismo tiempo, la información de prensa oculta los
conflictos sociales pero otorga gran realce a las actividades de la
elite en el poder. Los «dueños» se publicitan unos a otros en sus
propios medios, donde la disidencia no tiene cabida ni espacio. Allí
no hay espacio para los que no tienen voz. La internacional de la
riqueza uniformó el discurso mediático a nivel continental.
La TV atiende los requerimientos ideológicos de
sus avisadores, pero ejerce una dictadura sobre su verdadera
clientela, el grueso público. Sin embargo, el negocio de la radio y
la televisión –la radiodifusión– profita de un bien público, las
frecuencias radio eléctricas, asignadas a cada país por la UNESCO y
otorgadas a los privados como una concesión del Estado. Su
explotación comercial debería sujetarse a normas, como otras
concesiones del Estado, como la fabricación y distribución de
alimentos, medicinas u otros rubros de importancia.
La circulación real de los diarios y revistas
es un misterio en todos los países. Cada medio infla o inventa la
cantidad de sus lectores. No existe una verificación independiente,
seria, confiable, de la tirada real de los medios impresos.
Paradójicamente, se asegura que el rating y la circulación son
factores determinantes para definir criterios a la hora de colocar
publicidad en tal o cual medio, pero no hay cómo contener la
discriminación ideológica de las agencias de publicidad que
controlan el negocio.
Las agencias se adueñaron de los avisos, un
servicio que en última instancia pagan los consumidores que
eligieron la lata o el detergente en el automercado. El aviso está
incorporado al precio de un artículo supuestamente
“desideologizado”, consumible por tirios y troyanos, por ejemplo un
alimento envasado.
La publicidad –varias agencias son
estadounidenses– opera con criterios ideologizados que no toman en
cuenta cifras de circulación real, rating, ni consumo mediático
efectivo de la mercancía «información y cultura». Las empresas
periodísticas y las agencias de publicidad tienen vasos comunicantes
con el poder económico. Lisa y llanamente, no hay oxígeno
publicitario –avisos– para las publicaciones disidentes, aunque sus
lectores también sean consumidores de detergentes, bebidas y
alimentos.
A veces, la prensa alternativa, que sobrevive
por milagro, tiene mayor circulación que la llamada «gran prensa
corporativa». Además, los grandes medios corporativos están
perdiendo aceleradamente su credibilidad en todos los países del
mundo según estudios académicos de universidades y centros de
investigación de Estados Unidos y Europa, como la universidad George
Washington. Todo el negocio de la gran prensa radial, escrita y TV
está erigido en mitos.
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No hay divulgación para
las huelgas a menos que los huelguistas protagonicen
«desórdenes públicos» que entonces sí reciben amplia
cobertura como «desmanes callejeros de antisociales».
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PRENSA E
IDEOLOGÍA DOMINANTE
Los grandes dueños de América
Latina poseen, controlan o influyen los principales
medios de comunicación del continente, entendidos como
diarios, radios y estaciones de TV. Su control mediático
determina qué es una noticia y cuándo se produce un
hecho informativo. También define cuáles son los hechos
que debe conocer el grueso público y el enfoque con que
serán presentados.
No todos los hechos noticiosos que
ocurren reciben los honores de la tinta y las pantallas.
Las noticias de la lucha social y sindical están
proscritas de los medios, tampoco hace noticia la
pobreza. Los trabajadores están condenados a la |
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«clandestinidad» informativa, aunque no dejan de luchar
por sus legítimos derechos. En cambio, abundan las
noticias sobre actividades sociales de los ricos y sus
esfuerzos por intensificar la rentabilidad de sus
negocios. |
La agenda cotidiana de los medios –también
llamada «pauta»– determina por adelantado cuáles serán las noticias
del día, y no al revés. Hay hechos indeseables, previstos o no, que
jamás reciben difusión. Las cámaras de TV acuden prestas a cubrir un
incendio, o a reportear un crimen o cualquier otro hecho policial no
previsto por la pauta, pero no hay cobertura periodística para las
huelgas aunque tengan larga duración. Simplemente se ocultan, a
menos que los huelguistas protagonicen «desórdenes públicos» que
entonces sí reciben amplia cobertura como «desmanes callejeros de
antisociales».
El lenguaje de los medios suele estigmatizar la
pobreza, las luchas sociales, sindicales, indígenas y, en general,
las ideas progresistas. La actividad de la farándula tiene prioridad
mediática en todos los países. Sus protagonistas se convirtieron en
materia prima para que la prensa y la TV fabriquen a toda prisa los
nuevos «líderes de opinión», quienes «orientan» al público
asegurándose, a veces, una rápida carrera si desean ingresar a la
política.
Escasean las confrontaciones tipo panel de
opinión sobre temas de real interés con especialistas o personajes
públicos que hayan adquirido educación superior. Reinan la
chabacanería, la mediocridad y hasta la ignorancia. No existe el
pluralismo informativo. Los noticiarios utilizan un lenguaje
excluyente y peyorativo La lengua castellana es uno de los grandes
perdedores.
La pauta informativa, todo aquello que los
medios deciden que es publicable y debe conocerse, condiciona a su
vez la agenda política, las tareas del gobierno, del parlamento y
hasta del poder judicial. El aparataje mediático «orienta» las
políticas de gobierno, decide qué leyes son buenas y cuáles no,
legitima el lobby –o tráfico de influencias–, cuestiona las
iniciativas del Estado que podrían perjudicar poderosos intereses
encubiertos y manipula los matices políticos de la llamada «opinión
pública».
En cada país de la región existe un poder
mediático unilateral, con una visión monoteísta de la sociedad, que
rinde culto a la ideología neoconservadora que, a su vez, sustenta
el modelo económico neoliberal y es enemigo acérrimo del pluralismo.
Es un poder totalitario, impuesto por la fuerza
del dinero, en el que también participa la Iglesia, presente en la
propiedad de los medios en varios países, con diarios, radios y
televisión. La SIP es apenas una de las mil cabezas del monstruo
contra quien debemos luchar.
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