Sección Constante
(Ilustrada y con
coletillas)
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*Experimentos en Durham Hammond
demuestran que el cerebro es anémico en el sueño: esto se prueba
indirectamente por la mayor cantidad de sangre que circula en la
piel y extremidades durante el sueño por la mayor radiación.
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*Si un padre
nos preguntara qué regalo haría a su hijo como libro de Pascuas, le
diríamos que pidiese a París las “Recreations Scientifiques” de I.
Tiessandier: si un goloso de buenos libros quisiera saber de
nosotros con qué podría acallar su guía, le recomendaríamos “Hommes
et Dieux”, de Paul de Saint Victor; y si un periodista nos pidiese
un libro muy útil en la mesa de redacción le ofreceríamos “L’esprit
des autres”, L’esprit dans l’historie” y “Le Vieux Neuf” de Fournier.
Coletilla de
Cubaperiodistas.-
Edouard Fornier (1819-1880) fue un
importante hombre de letras de Francia. Historiador, dramaturgo y
bibliotecario publicó numerosos libros con temas de interés para el
mundo. Por ejemplo, el libro “Le Vieux Neuf”, publicado en 1860, es
la historia sobre invenciones y descubrimientos modernos. Por eso
está entre los que Martí recomienda a los periodistas.
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*Treinta y dos
mil alumnos tiene Buenos Aires en sus escuelas públicas, y 25 000 el
Uruguay.
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*En
una de sus novelas filosófico-políticas, que son verdaderos trabajos
de experiencia mundana, en Vivian Grey, dijo Disraeli, el
gran hombre de Estado que acaba de morir en Inglaterra: “Para
gobernar a los hombres debemos esconder nuestra sabiduría bajo la
locura, y nuestra constancia bajo el capricho. Una sonrisa para un
amigo y una mirada de desprecio para el mundo, es la manera de
gobernar la especie humana”.
Coletilla de
Cubaperiodistas.-
Benjamín Disraeli (1804-1881) fue un político y escritor inglés. Fue
primer ministro de Inglaterra. Su novela más conocida es Vivian Grey.
Fue consejero de la Reina Victoria I, pero biógrafos de esta, como
André Maurois, han considerado que Disraeli era más que un consejero
y más que un amigo de la Reina.
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*Carlyle, que
ha sido una especie de Shakespeare de la prosa, en lo osado,
innovador, independiente, profundo, universal y desenvuelto, trabajó
mucho tiempo antes de alcanzar la fama. Comenzó la fama a halagarle
luego de publicado su estudio sobre Burns, a quien quiso con un
cariño aún más vivo que el que profesaba Goethe. La literatura
alemana ejerció, sin embargo, influencia grande en la mente del
poderoso filósofo.
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*Hase creído
generalmente que los colores diferentes observados en las plantas,
son debidos a materias diversas, siendo cada color una combinación
química distinta sin ninguna relación con las otras. El profesor
Schuetzler ha demostrado por medio de experimentos, que cuando el
color de una flor ha sido aislado, poniéndolo en espíritu de vino,
bien se pueden obtener todos los colores que se observan en las
plantas añadiendo un ácido o una sustancia alcalina. Estos cambios
de color, que se pueden producir a voluntad, bien pueden verificarse
en las plantas por las mismas causas, porque en todas las plantas
siempre hay materias ácidas y alcalinas. El profesor aludido supone
a priori que en las plantas sólo existe una materia colorante
(clorofila), la cual, modificada por ciertos agentes, produce todos
los tintes que se observan en las plantas y flores. Con respecto a
las flores de color blanco, ha hallado que su coloración es debida
al aire contenido en las celdillas de los pétalos. Al colocar éstos
bajo la influencia de una bomba de aire, se les ve perder su color y
se hacen transparentes a medida que el aire escapa de ellas.
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*Inténtase
erigir una estatua a Víctor Hugo, o algún monumento que conmemore su
glorioso destierro, en la linda y pacífica isla de Guernesey que ha
hecho famosa con su presencia, y que él supo cautivar con su
inagotable e ingenua bondad. Allí pintaba conchas de la mar, y las
daba luego de premio a los niños de las escuelas, en unión de las
cuales se le veía muy a
menudo.
Allí fortificó su genio alejado de los hombres y cerca del grandioso
mar. Allí imaginó cosas colosales.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
La isla de Guernesey se encuentra en el Canal de la Mancha, a 48
kilómetros de la costa de Francia y a 128 de la de Inglaterra. Allí
vivió un exilio de 15 años el famoso escritor francés Víctor
Hugo(1802-1885), durante el cual escribió una de sus obras más
famosas: “Los Miserables”. También su última novela: “El trabajador
del mar”. La casa en que vivió en Guernesey es actualmente un
monumento en esa isla, y es visitada por numerosos turistas.
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*Títulos
y objetos singulares tienen algunos periódicos de París. Uno se
llama El Ajenjo –periódico aperitivo; Le Menu Illustré se llama otro
menos pernicioso, aunque no menos curioso: La trique (sic) es el
nombre de otro. Con el nombre del famoso elegante inglés Brummell,
se publica una hoja. Un año hace había –y aún se conserva alguna--,
publicaciones cuyas tendencias iban envueltas en sus nombres: Pirron
era uno de esos periódicos; Boccacio, era otro. Estos últimos no
escaparon sin grandes y merecidas multas.
Coletilla de Cubaperiodistas.-
Cuando habla “del famoso elegante inglés
Brummell”, Martí alude a un personaje bien interesante que vivió
desde 1778 hasta 1840, y que se le conoció como el Rey de la
Elegancia o como Ministro de la Moda y el Gusto. Se trata de George
Bryan Brummell, un dandy, un exhibicionista, a quien se atribuye la
creación del traje moderno de hombre. Abogó por la higiene personal,
y la leyenda dice que, como Cleopatra, se bañaba diariamente en una
tina repleta de leche. Su nombre lo llevan desde entonces almacenes,
tiendas, trajes, camisas, corbatas y hasta perfumes. Brummell murió
en un manicomio.
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*Se
multiplican rápidamente los empleos del papel. Los fabricantes de
objetos de papel hacen una temible competencia a los fabricantes de
loza. Muchos restaurants y cafés de Berlín no usan ya platos de loza
para servir el pan, la mantequilla, los panecillos de café, los
pasteles: sirven todo esto en platos de papel. En Holanda, hace
mucho tiempo que se usan servilletas de papel delgado; por cierto
que los consumidores tienen el derecho de llevarse la frágil
servilleta. Este hábito de los holandeses responde a una de las
reformas que el elegantísimo escritor español Castro y Serrano pedía
para la mesa, en su curiosa y chispeante polémica sobre cosas de
banquete y cocina con el Dr. Thebussem, de Medina-Sidonia. ¿A qué
aros para la servilleta? –decía Castro y Serrano: --pues ¿acaso una
misma servilleta debe servirse dos veces seguidas en la mesa¿ En
verdad es aseada la costumbre de Holanda. En Nueva York han
intentado introducirla, pero las servilletas de papel que allí hacen
no resultan agradables a los ojos, ni útiles. Algunos vapores usan
de ellas.
(Sección Constante publicada el 23 de noviembre de
1881 en La Opinión Nacional, de Caracas).
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