Mucho ruido y pocas nueces
María Luisa García Moreno
En carta dirigida al director de La Nación, fechada el 30 de agosto
de 1888 y publicada por ese diario bonaerense el 11 de octubre del
propio año, comentaba el incisivo periodista José Martí algunas
incidencias relacionadas con el proceso eleccionario en Estados
Unidos de América.
Muchos años de residencia en ese país le permitieron conocer como
nadie lo que había —y hay— tras el telón de la democracia, y
descubrir lo negro del sistema tras la curiosidad que despierta este
proceso entre los norteamericanos, motivada no tanto por las ideas o
las propuestas de uno y otro candidato, sino por el ruido y la
alharaca que implica cada campaña.
No obstante, destaca que los demócratas llevan un paso delante,
porque Cleveland es un personaje carismático y su segundo, Thurman,
es conocido —en clara alusión a la Odisea— como “el Néstor de los
demócratas” y las gentes se preocupan por si podrá “soportar a su
edad tantos viajes, peroratas y salutaciones”.
Y ¡claro!, del otro lado está Blaine “[…] tan visiblemente ligado
con las empresas y monopolios […]” que “[…] le llaman el rey Blaine,
lord Blaine, nostramo Blaine, nuestro Blaine y señor”. Acerca de
esta conocida figura pública de la política norteamericana, añade
Martí con palabras precisas: “Él es el hombre pintoresco de los
republicanos […] este político elástico, esta palabra verbosa y
siempre lista […] llenas las manos de falsas cifras, y los discursos
de argumentos alevosos […]”.
Profundo ha calado Martí en este oscuro personaje, del cual muy poco
después, con motivo de la Conferencia Internacional Americana
(1889-1890) y el intento de sojuzgar a nuestros pueblos, volverá a
hablar. Pero ahora lo acusa de enriquecerse a costa de la nación,
pues recibía “favor del fabricante satisfecho de los aranceles de
1os Estados Unidos, porque gracias a ellos, aunque impide a la
nación comprar barato el acero que le fabrica, guarda para sí solo
la diferencia entre el costo real del acero y el precio a que le
permite venderlo el derecho que grava los aceros de afuera: ¡él sí
es el protegido, y la nación la abandonada!”.
“Y a lo que hay que ver —continua el Maestro— es a que el favor sea
para la mayoría de la nación, y no para los capitalistas
privilegiados, que hallan siempre representantes […] como Blaine,
que va con el viento de su fortuna, y aunque capaz de arranques
grandiosos y de corazonadas populares, no pone su genio político del
lado de los pobres, que no pagan bien, ni se combinan, ni tienen qué
defender más que esperanzas vagas, sino se apega a los encumbrados
para que le encumbren […]”. Y concluye: “[…] Es un ladrón el
político interesado”.
Por eso, expresa su admiración por Thurman, el candidato a la
vicepresidencia con Cleveland, quien, al decir de Martí, “[…] está
con la gente menor; y […] lo usual es que ponga en lengua llana sus
razonamientos hondos […]”. Este personaje es consecuente con lo que
dice y defiende, y, por eso, vive “[…] en su casa campestre, sin
muchos caudales en el banco por cierto, pero con tal honradez que le
llaman ‘el viejo romano’.”
En medio de la campaña, “Thurman va explicando de pueblo en pueblo
por qué debe rebajarse el arancel, para abaratar la vida y la
producción […]” mientras que “[…] Blaine va defendiendo, so capa de
amigo del obrero, el sistema económico por cuya virtud 1os
monopolios crecen y los obreros ganan un sueldo alto que es
meramente nominal […]”.
Ya en otra ocasión había dicho Martí: “Como quien sale de un
espectáculo de domadores, se salía ayer de la convención demócrata
del Estado, reunida en Nueva York”.*
En realidad, nada nuevo para nosotros: estamos acostumbrados a la
farándula que implican esas elecciones tan diferentes de las
nuestras, en aquellas el dinero y la corrupción están a la orden del
día y muchas veces da lo mismo un candidato que otro, aunque pueda
haber excepciones, que no hacen más que confirmar la regla. Por lo
general, mucho ruido y pocas nueces…
Notas
* José Martí: “La campaña presidencial en los Estados Unidos”.
Crónica a La Nación, de Buenos Aires, fechada el 17 de mayo y
publicada el 30 de junio de 1888. En Obras completas, tomo 11,
Centro de Estudios Martianos, colección digital, 2007.
Todas las citas, excepto la señalada, corresponden a: José Martí:
“La campaña electoral en Estados Unidos”. Crónica a La Nación, de
Buenos Aires, fechada el 30 de agosto y publicada el 11 de octubre
de 1888. En Obras completas, tomo 12, Centro de Estudios Martianos,
colección digital, 2007.
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