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Miércoles, 01 de Octubre de 2008

Mucho ruido y pocas nueces

María Luisa García Moreno

En carta dirigida al director de La Nación, fechada el 30 de agosto de 1888 y publicada por ese diario bonaerense el 11 de octubre del propio año, comentaba el incisivo periodista José Martí algunas incidencias relacionadas con el proceso eleccionario en Estados Unidos de América.

Muchos años de residencia en ese país le permitieron conocer como nadie lo que había —y hay— tras el telón de la democracia, y descubrir lo negro del sistema tras la curiosidad que despierta este proceso entre los norteamericanos, motivada no tanto por las ideas o las propuestas de uno y otro candidato, sino por el ruido y la alharaca que implica cada campaña.

No obstante, destaca que los demócratas llevan un paso delante, porque Cleveland es un personaje carismático y su segundo, Thurman, es conocido —en clara alusión a la Odisea— como “el Néstor de los demócratas” y las gentes se preocupan por si podrá “soportar a su edad tantos viajes, peroratas y salutaciones”.

Y ¡claro!, del otro lado está Blaine “[…] tan visiblemente ligado con las empresas y monopolios […]” que “[…] le llaman el rey Blaine, lord Blaine, nostramo Blaine, nuestro Blaine y señor”. Acerca de esta conocida figura pública de la política norteamericana, añade Martí con palabras precisas: “Él es el hombre pintoresco de los republicanos […] este político elástico, esta palabra verbosa y siempre lista […] llenas las manos de falsas cifras, y los discursos de argumentos alevosos […]”.

Profundo ha calado Martí en este oscuro personaje, del cual muy poco después, con motivo de la Conferencia Internacional Americana (1889-1890) y el intento de sojuzgar a nuestros pueblos, volverá a hablar. Pero ahora lo acusa de enriquecerse a costa de la nación, pues recibía “favor del fabricante satisfecho de los aranceles de 1os Estados Unidos, porque gracias a ellos, aunque impide a la nación comprar barato el acero que le fabrica, guarda para sí solo la diferencia entre el costo real del acero y el precio a que le permite venderlo el derecho que grava los aceros de afuera: ¡él sí es el protegido, y la nación la abandonada!”.

“Y a lo que hay que ver —continua el Maestro— es a que el favor sea para la mayoría de la nación, y no para los capitalistas privilegiados, que hallan siempre representantes […] como Blaine, que va con el viento de su fortuna, y aunque capaz de arranques grandiosos y de corazonadas populares, no pone su genio político del lado de los pobres, que no pagan bien, ni se combinan, ni tienen qué defender más que esperanzas vagas, sino se apega a los encumbrados para que le encumbren […]”. Y concluye: “[…] Es un ladrón el político interesado”.

Por eso, expresa su admiración por Thurman, el candidato a la vicepresidencia con Cleveland, quien, al decir de Martí, “[…] está con la gente menor; y […] lo usual es que ponga en lengua llana sus razonamientos hondos […]”. Este personaje es consecuente con lo que dice y defiende, y, por eso, vive “[…] en su casa campestre, sin muchos caudales en el banco por cierto, pero con tal honradez que le llaman ‘el viejo romano’.”

En medio de la campaña, “Thurman va explicando de pueblo en pueblo por qué debe rebajarse el arancel, para abaratar la vida y la producción […]” mientras que “[…] Blaine va defendiendo, so capa de amigo del obrero, el sistema económico por cuya virtud 1os monopolios crecen y los obreros ganan un sueldo alto que es meramente nominal […]”.

Ya en otra ocasión había dicho Martí: “Como quien sale de un espectáculo de domadores, se salía ayer de la convención demócrata del Estado, reunida en Nueva York”.*

En realidad, nada nuevo para nosotros: estamos acostumbrados a la farándula que implican esas elecciones tan diferentes de las nuestras, en aquellas el dinero y la corrupción están a la orden del día y muchas veces da lo mismo un candidato que otro, aunque pueda haber excepciones, que no hacen más que confirmar la regla. Por lo general, mucho ruido y pocas nueces…

Notas
* José Martí: “La campaña presidencial en los Estados Unidos”. Crónica a La Nación, de Buenos Aires, fechada el 17 de mayo y publicada el 30 de junio de 1888. En Obras completas, tomo 11, Centro de Estudios Martianos, colección digital, 2007.

Todas las citas, excepto la señalada, corresponden a: José Martí: “La campaña electoral en Estados Unidos”. Crónica a La Nación, de Buenos Aires, fechada el 30 de agosto y publicada el 11 de octubre de 1888. En Obras completas, tomo 12, Centro de Estudios Martianos, colección digital, 2007.

 

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