La Edad de Oro en nosotros
Próxima a cumplir 120 años, La Edad de Oro, cuyo
primer número vio la luz en julio y se distribuyó en agosto de 1889,
sigue siendo hoy un paradigma de lo que ha de ser la literatura
infantil; pero, en realidad, es mucho más: ella resume y concentra
el pensamiento militar de José Martí
María Luisa García Moreno
Durante mucho tiempo y de acuerdo con esa idea de que Martí era
hombre de letras y no de acción, se ignoró la magnitud del
pensamiento estratégico desarrollado por nuestro Héroe Nacional. Hoy
se sabe que el grado de mayor general alcanzado en la manigua no fue
un gesto amable de Gómez y otros oficiales mambises, sino el justo
reconocimiento a la magna obra de un hombre que, siendo un niño aún,
fue ya un combatiente clandestino, y que, sobre la base del análisis
de la Guerra de los Diez Años, las guerras independentistas
americanas y otras contiendas bélicas de su tiempo, así como el
conocimiento de lo mejor del pensamiento militar de su época, fue
capaz de desarrollar una avanzada estrategia político-militar, en la
cual la guerra era solo un medio para conseguir la independencia y,
consecuentemente con ese propósito, se dedicó a unir a los viejos
luchadores del 68 y la Guerra Chiquita con “los pinos nuevos” y a
levantar sobre sus hombros la guerra libertaria.
Ese pensamiento militar estratégico, cuyos resultados son
incuestionables y del que mucho ha tomado la Revolución Cubana, se
halla disperso en la vastísima obra del Maestro. No obstante, si en
alguno de sus trabajos puede verse una recopilación de esas ideas
es, precisamente, en su revista infantil La Edad de Oro.
Es por eso, que en este texto, los cubanos bebemos las primeras
lecciones de patriotismo. A ello hizo alusión Fidel en La historia
me absolverá: “Se nos enseñó que para la educación de los ciudadanos
en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro:
[…] Un hombre que se conforma con obedecer leyes injustas, y permite
que le pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan,
no es un hombre honrado […]”.1
Muchas son las lecciones que para defender la Patria puden leerse en
este precioso texto, donde, entre otras muchas ideas, dice Martí,
por ejemplo, en “Un paseo por la tierra de los anamitas”: “A eso
llegan los pueblos que se cansan de defenderse: a halar como las
bestias del carro de sus amos […]”;* o en su versión de “Los dos
ruiseñores”: “[…] ¡Cuando no hay libertad en la tierra, todo el
mundo debe salir a buscarla a caballo!”;* o en “Las ruinas indias”:
“[…] todo hombre ha de aprender a trabajar en el campo, a hacer las
cosas con sus propias manos, y a defenderse”;* o en “La última
página” del primer número: “[…] se ha de estar pronto a pelear para
cuando un pueblo ladrón quiera venir a robarnos nuestro pueblo”.*
Por el tema, esa intencionalidad se hace más evidente en “Tres
héroes”. En realidad, este trabajo es un reflejo de la profunda
admiración de José Martí por los héroes que arrancaron la América al
león español; pero es más que eso: ¿Acaso no hay una clara visión de
lo que hoy llamamos “la guerra de todo el pueblo” en la siguiente
idea martiana: “Cuando Napoleón entró en España para quitarles a los
españoles la libertad, los españoles todos pelearon contra Napoleón:
pelearon los viejos, las mujeres, los niños”?* ¿No hay una profunda
diferenciación de los guerreros más allá de sus éxitos militares
cuando afirma: “[…] Esos son héroes; los que pelean para hacer a los
pueblos libres […] Los que pelean por la ambición, por hacer
esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otros
pueblos sus tierras, no son héroes, sino criminales”?*
Es por eso que en carta a su querido hermano mexicano Manuel
Mercado, le explica que ha entrado “[…] en esta empresa —La Edad de
Oro— con mucha fe, y como cosa seria y útil, a la que la humildad de
la forma no quita cierta importancia de pensamiento […] porque,
mientras me llega la hora de morir en otra mayor, como deseo
ardientemente, en esta puedo, al menos, a la vez que ayudar al
sustento con decoro, poner de manera que sea durable y útil todo lo
que a pura sangre me ha ido madurando en el alma”.2
En julio-agosto, La Edad de Oro cumple años de su creación y
distribución por las tierras de América y más allá del paradigma de
lo que ha de ser la literatura infantil es un testimonio del alcance
del pensamiento militar de José Martí.
Notas
1 Fidel Castro: La historia me absolverá. Versión digital.
* José Martí: La Edad de Oro. Editorial Gente Nueva; La Habana, s/f.
2 Carta a Manuel Mercado, fechada el 3 de agosto de 1889.
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