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Martes, 26 de Febrero de 2008


La prensa en Estados Unidos: ¿ Vinci-Angelo o mero vehículo de noticias?

Arnoldo Fernández Verdecia

El periodismo del cubano José Martí ha sido elogiado por la crítica de muy diversos modos, algunos dicen que es “elevado a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, ni probablemente en otro idioma” 1, otros señalan que se trata de un modo de hacer atento “a la vibración del instante” 2.

Lo cierto es que Martí usó el periodismo de diversos modos: uno, como medio de subsistencia y el otro como un modo de hacer arte, ambos ángulos del proceso integrados en su máxima expresión literaria, una vía para trasmitir su pensamiento.

Este proceso tiene en las “Escenas Norteamericanas” su máxima concreción, sin menospreciar el periodismo militante y de compromiso que desarrolla en Patria. En las “Escena Norteamericanas” Martí capta lo intrascendente para los grandes diarios de Estados Unidos y lo que resulta permanente en estos como fuente de noticias. Es capaz de distanciarse de lo trivial y cinematográfico que tienen periódicos como el Herald, World, Times, Star, Sun y el Press.  

A continuación analizamos críticamente tres textos tomados de las "Escenas Norteamericanas", que a nuestro juicio reflejan su visión del periodismo que se hace en los Estados Unidos. Son ellos: Carta de los Estados Unidos , La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1882, En los Estados Unidos , Nueva York, enero 31 de 1889 y Jonathan y su continente , Nueva York, febrero 7 de 1889, dos de ellas publicadas en el periódico La Nación de Buenos Aires y la otra en El Partido Liberal de México.  

El período que analizamos desde el punto de vista histórico se enmarca entre 1882-1889, caracterizado por el proceso de transformación del capitalismo premonopolista en imperialista en los Estados Unidos. José Martí permaneció atento a todo este fenómeno, lo que le permitió ir describiendo sus rasgos sintomáticos. Las "Escenas Norteamericanas" que sirven de objeto de análisis en este ensayo, permiten apreciar cómo es capaz de enjuiciar los elementos negativos que afloran con el mismo.  

Este pueblo obrará en lo futuro con arreglo a los elementos de su formación, escribe Martí en Jonathan y su continente, Nueva York, febrero 7 de 1889, del cultivo de las virtudes más nobles y generosas que fructifiquen en sus mujeres, dependerá si Estados Unidos degenerará en sí, al extremo de querer “que toda la flora y la fauna del mundo le llene los manteles y le nutra los estanques” 3.  

Temas que refleja la gran prensa norteamericana ( Carta de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1882)  

Según los criterios de José Martí los diarios de los Estados Unidos centran su interés en sucesos irrelevantes como el proceso judicial que se siguió contra el reo Guiteau que asesinó al presidente Garfield: “Apena recordar los días últimos de la vida de ese mísero. Apena ver como los narraron los diarios de esta tierra…” 4 El Herald “…habló del mísero, y de los lances de sus postrimerías, y los de su muerte, con mofa abominable. De Guiteau antes de morir decía que estaba fresco como un pepino, tranquilo como una mañana de verano, ágil como una pulga, pintaba al hermano del reo, que iba y venía como por casa propia, por la cárcel donde había de recibir horas después su hermano ignominiosa muerte, y andaba jovialmente, por entre los grupos de curiosos favorecidos que repletaban el patio de la cárcel, y con sus mismas manos examinó las cuerdas, las tablas, el gorro de los ahorcados, los resortes, la trampa: palpó con fría curiosidad todos los escondrijos del fúnebre aparato”5.  

También Martí señala como la prensa usó la ejecución del reo para vender sus noticias: “Se anunció el programa de ejecución como el de una exhibición curiosa. Jamás sufrimientos de hombre honrado, ni celestiales dolores de mártir, fueron contados con mayor menudez que las palabras y actos de este reo, los hilos de la cuerda que lo ahorcó, los matices del vestido que le cubrió el cuerpo, las fibras de las tablas del cadalso. Decíase de qué pino era hecho y de qué árbol fue cortado el pino, y de qué país vino la cuerda fúnebre, y de qué menjurjes la untaban para suavizarla, y cómo lo iba a ahorcar “el ahorcador más afable de esta tierra”.6 

Al director del periódico, al que le envía la escena citada, le comunica la necesidad de tocar otros temas necesarios que ameritan su reflejo en estos diarios, que no toman al hombre de la periferia como su protagonista: el sufragio público 7, la educación de la niñez, las bondades de la Cristiandad de los filósofos amigos de Jesús y notas curiosas sobre los seres humildes de la sociedad norteña.  

Luego Martí realiza una declaración de principios de una extraordinaria profundidad: “La prensa no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación. La prensa es Vinci y Angelo, creadora del nuevo templo magno e invisible, del que es el hombre puro y trabajador el bravo sacerdote. Aquí hierven, en junto con los modernos problemas humanos, los problemas concretos de América, y ambiciones que alarman y grandezas reales que deslumbran. ¿Qué mucho que, movida del ansia de cumplir estos grandes deberes, la pluma, a riesgo de parecer cansada, se abandone a considerarlos?” 8 

Temas que refleja la gran prensa norteamericana ( En los Estados Unidos, Nueva York, enero 31 de 1889)  

Los criterios desarrollados por José Martí en 1882 en torno a la prensa norteamericana se mantienen y profundizan en 1889, la escena que a continuación analizamos así lo ilustra.  

En cuanto a los sucesos que sirven como fuentes de noticias señala Martí: “El World, que vive de exageraciones, da como cierto que los alemanes pisotearon, desgarraron, quemaron la bandera americana en Samoa”.9 “El Times dice que en eso de la doctrina Monroe, no se ha de ir demasiado lejos, porque una cosa es que un Presidente yanqui declarase temible para la república la creación de una monarquía europea en América, y otra que las naciones libres de raza española de América sean como los cachiflo, como los pepitos de gorra y calzón corto, sobre quienes preside vara en puño su majestad americana”. 10 “El Star da por cierto que la gente del canal de Nicaragua será bastante poderosa para vencer, en la comisión unida de la Casa y el Senado, a los que quieren oponerse al endose nacional de la empresa, más por vía de no haber podido sacar de ella alguna utilidad, que por respetar a la libertad ajena, que se muestra deseosa de llevar a casa esta empresa, reconocida en público como política por el gobierno americano”. 11 

José Martí profundiza su visión de los diarios en esta crónica y es capaz de diferenciar, por los temas que trata, lo que interesa a los ricos, a los cuales le sirve y lo que interesa a los pobres, que no aparecen como protagonistas de ningún hecho noticioso, a no ser que estén vinculados a un hecho de sangre, u otro que los relacione con la alta sociedad: “La prensa en que los ricos tienen puesta toda la mano, con raras excepciones, defiende a los ricos. El pobre, que tiene hambre, no tiene paciencia” 12.  

¿Cuáles son los temas que debe reflejar esta prensa y que hace silencio en torno e ellos? 

La huelga de Nueva York y Brooklyn, todo lo social asociado a la misma, hombres de camisa sin cuello, niños sin zapato, mujeres de manta, empleados de los establos, los hombres torvos...  

Los enfrentamientos entre los huelguistas y las autoridades que defienden a la alta sociedad norteña, el fin de los traidores a la causa de las huelgas.  

Y es que los ricos quieren “que cada obrero se le encare sólo con sus dos manos y su hambre, sin asociarse ni ligarse; así les rebajan el salario impunemente, y con la mantequilla que le quitan a tres mil casas, le compran otro caballo a su coche, otro abrigo de foca a su hija, que ya tiene uno, otro perro de hocico negro a su querida!” 13 

Temas que refleja la gran prensa norteamericana ( Jonathan y su continente, Nueva York, febrero 7 de 1889)  

En esta crónica Martí con ojo clínico reitera los sucesos que atraen a los diarios de Estados Unidos: “No saben los diarios de acá cómo sacarse ventaja. El Herald anda levantando sucursales en Europa, y publica en Londres otra edición. Con el escándalo de dar un número en domingo, porque oyó que Pulitzer, el de la nariz hoceante en que cabalgan inquietos los anteojos, como saliéndose de la silla para ver de más lejos, estaba por Europa, so pretexto de ceguera, moviendo para alguna empresa oculta las amistades que se hizo con el pedestal de la estatua de Bartholdi…” 14 

“Charles Dana, que es el Sun, está en Roma, viendo como recobra, con el auxilio de la Iglesia, el poder que su diario ha perdido por ponerse al lado de los pícaros en las cosas políticas”. 15 

“Pero la regata de ahora es entre el Sun y el World. Compra el Sun el derecho de reproducir el mismo día que salió en Londres, el libro de Mackenzie sobre la enfermedad de Federico, y el World imprime entera desde entonces, en su número del domingo, una novela renombrada, sin cobrar más de lo que cobraba por el número, que es cuatro centavos. Obtiene el Sun privilegio para publicar a Cleopatra, la novela nueva de Ridder Heggard, libro de desocupados, con más sorpresa que méritos, de esa invención que no dura; y el World aparece el domingo próximo con todo el libro esperado de Max O Rell, que es Paul Blouet, el maestro de escuela que ganó celebridad con “Jhon Bull y su Isla”. 16 

Luego de reseñar lo que ocupa a la prensa de Estados Unidos, presenta uno de los grandes temas que tiene a todos los periódicos sobre él, el libro de Max O Rell titulado “Jonathan y su continente”: “No se lee otra cosa, ni el amor de las pantallas, que se usan rojas ahora, en pedestales de bronce, y grandes como sombrillas, ni en el lunch, entre plato y plato, ni en el ferrocarril. Todo el mundo quiere saber lo que opina de Jonathan y su continente…” 17 

En lo adelante se dedica a reflejar los diferentes temas que trata el libro y que interesan a la sociedad norteamericana: la percepción de la mujer; las diferencias entre el americano escrito y el americano vivo; la distinción entre las leyes y las costumbres, entre la nación como se prepara y elabora, y la nación como se la publica y desea, entre el pueblo real que se palpa asustado el corazón y el pueblo deslumbrador que está poniendo girantes en el cielo. 18 

“El libro está lleno de apotegmas, de cuentos rápidos, de diálogos cortos, de epigramas que apenas punzan, vuelan. Las frases están de punta, como lápices bien afilados: así que su herida marca pero no duele. Es un estilo de frac; pero después de que se han ido los convidados de etiqueta”. 19 

“De los periódicos no dice lo que les falta; sino la empresa febril, la brutalidad e ingenio del repórter, la perspicacia de los visitantes el monte de páginas, los números de los domingos, que son repertorios verdaderos, con novela, con poesías, con páginas de chistes, con artículos para los niños, con críticas admirables, con cartas de todas partes del mundo, con títulos feroces: “De un salto a Jesús” es la noticia de un ahorcado: “Se murió la abuela”, quiere decir que ha muerto la ancianita de la cofia, aquella a quien Garfield escribía todos los días, la madre de Garfield. Ha visto los periódicos por dentro. Lo de menos son las máquinas gigantes. Un publicista famoso escribe sobre una mesura coja en mangas de camisa. Pasan cien redactores ante la mesa editorial. “¿Qué trae? –Una muerte- ¡Una columna! –Un divorcio- ¡Dos columnas! –Un escándalo: una página”. Viveza es lo que se quiere, y novedad constante: el buen inglés no importa tanto”. 20 

Sus criterios sobre la prensa norteamericana los profundiza grandemente, cuando toma distancia de los temas que la ocupan y señala los males que padece esta y el tipo de ejercicio periodístico que se necesita, para darle dignidad a la misma y no estar comprometido con el pago de honorarios, que generalmente vacían de sentidos los mensajes que hacen falta a la población: “No es eso lo que este periódico falta, no cordura, que es mucha en ellos, ni el genio que centellea a cada paso, sino el desinterés, que falta también a la nación, -el calor humano, que consiste en verse a la vez como persona suelta y como parte del mundo, y no por sobre él, y como si nada se le debiera, o se le mirase como mera fuente de noticias, - y la autoridad, el desembarazo, la fuerza, la fiereza, que en vano finge el escritor que disimula su opinión, o calla de ella lo que es cierto y no conviene al empresario que le paga. Se ve la garra en estos diarios, y suenan a hueco”. 21 

“Dignidad falta a lo escrito, no en lo aparente, ni en el modo de defender las cosas públicas, sino en ese sutil poder que viene del brío y decoro del que escribe, y no excluye los respetos y transacciones necesarios a la vida, ni permite hacer de la mente lo que aquel abogado, que “no miraba si el que le pedía el artículo se lo pedía realista o liberal, con tal que se lo pagasen bien, como no miraba su zapatero de qué política era el parroquiano que le mandaba hacer un par de botas: -¡pues es necesario, en cosas de pensamiento, ver quien se manda hacer el par de botas!” . 22 

Hasta aquí hemos reseñado tres de las Escenas Norteamericanas de José Martí, que reflejan su evaluación de los diarios de Estados Unidos. En cada una reitera los temas que la ocupan y señala, desde un profundo compromiso, los problemas que debe reflejar la misma para que pueda ayudar a construir el templo magno e invisible, del que es el hombre puro y trabajador el bravo sacerdote.  

Notas 

1 Pedro Henríquez Ureña: Las corrientes literarias en la América hispánica(1940-1941, trad. De J. Diez-Canedo, México, 1949, p. 167.  

2 Fina García Marruz: El tiempo en la crónica norteamericana de Martí, varios: En torno a José Martí, citado en Roberto Fernández Retamar, Nuestra América: cien años y otros acercamientos a José Martí, Editorial SI-MAR S.A, La Habana, 1995, p. 19  

3Jonathan y su continente, Nueva York, febrero 7 de 1889, Obras Completas, Tomo 12, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 156.  

4Carta de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1882. José Martí, Obras Completas, Tomo 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 317  

5 Carta de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1882. José Martí, Obras Completas, Tomo 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 318  

6 Carta de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de 1882. José Martí, Obras Completas, Tomo 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 319  

7 Ibiden, p. 326  

8 Ibíd.,  

9 En los Estados Unidos, Nueva York, enero 31 de 1889, Obras Completas, Tomo 12, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 141  

10 Ibíd...,  

11 Ibíden, p. 142  

12 Ibíden, p. 145  

13 Ibid., p. 144  

14Jonathan y su continente, Nueva York, febrero 7 de 1889, Obras Completas, Tomo 12, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 151  

15 Ibíd..,  

16 Ibiden, p. 152  

17 Ibíd..,  

18 Ibiden, p. 153  

19 Ibiden, p 157  

20 Ibiden, p. 160  

21 Ibiden, p. 161  

22 Ibid.,

(Fuente: Grito de Baire, de la radio de Bayamo)
 

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