La prensa en Estados Unidos:
¿ Vinci-Angelo o mero vehículo de noticias?
Arnoldo Fernández Verdecia
El
periodismo del cubano José Martí ha sido elogiado por la
crítica de muy diversos modos, algunos dicen que es “elevado
a un nivel artístico como jamás se ha visto en español, ni
probablemente en otro idioma” 1, otros señalan que se trata
de un modo de hacer atento “a la vibración del instante” 2.
Lo
cierto es que Martí usó el periodismo de diversos modos:
uno, como medio de subsistencia y el otro como un modo de
hacer arte, ambos ángulos del proceso integrados en su
máxima expresión literaria, una vía para trasmitir su
pensamiento.
Este
proceso tiene en las “Escenas Norteamericanas” su máxima
concreción, sin menospreciar el periodismo militante y de
compromiso que desarrolla en Patria. En las “Escena
Norteamericanas” Martí capta lo intrascendente para los
grandes diarios de Estados Unidos y lo que resulta
permanente en estos como fuente de noticias. Es capaz de
distanciarse de lo trivial y cinematográfico que tienen
periódicos como el Herald, World, Times, Star, Sun y el
Press.
A
continuación analizamos críticamente tres textos tomados de
las "Escenas Norteamericanas", que a nuestro juicio reflejan
su visión del periodismo que se hace en los Estados Unidos.
Son ellos: Carta de los Estados Unidos , La Nación, Buenos
Aires, 13 de septiembre de 1882, En los Estados Unidos ,
Nueva York, enero 31 de 1889 y Jonathan y su continente ,
Nueva York, febrero 7 de 1889, dos de ellas publicadas en el
periódico La Nación de Buenos Aires y la otra en El Partido
Liberal de México.
El
período que analizamos desde el punto de vista histórico se
enmarca entre 1882-1889, caracterizado por el proceso de
transformación del capitalismo premonopolista en
imperialista en los Estados Unidos. José Martí permaneció
atento a todo este fenómeno, lo que le permitió ir
describiendo sus rasgos sintomáticos. Las "Escenas
Norteamericanas" que sirven de objeto de análisis en este
ensayo, permiten apreciar cómo es capaz de enjuiciar los
elementos negativos que afloran con el mismo.
Este
pueblo obrará en lo futuro con arreglo a los elementos de su
formación, escribe Martí en Jonathan y su continente, Nueva
York, febrero 7 de 1889, del cultivo de las virtudes más
nobles y generosas que fructifiquen en sus mujeres,
dependerá si Estados Unidos degenerará en sí, al extremo de
querer “que toda la flora y la fauna del mundo le llene los
manteles y le nutra los estanques” 3.
Temas
que refleja la gran prensa norteamericana ( Carta de los
Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de septiembre de
1882)
Según
los criterios de José Martí los diarios de los Estados
Unidos centran su interés en sucesos irrelevantes como el
proceso judicial que se siguió contra el reo Guiteau que
asesinó al presidente Garfield: “Apena recordar los días
últimos de la vida de ese mísero. Apena ver como los
narraron los diarios de esta tierra…” 4 El Herald “…habló
del mísero, y de los lances de sus postrimerías, y los de su
muerte, con mofa abominable. De Guiteau antes de morir decía
que estaba fresco como un pepino, tranquilo como una mañana
de verano, ágil como una pulga, pintaba al hermano del reo,
que iba y venía como por casa propia, por la cárcel donde
había de recibir horas después su hermano ignominiosa
muerte, y andaba jovialmente, por entre los grupos de
curiosos favorecidos que repletaban el patio de la cárcel, y
con sus mismas manos examinó las cuerdas, las tablas, el
gorro de los ahorcados, los resortes, la trampa: palpó con
fría curiosidad todos los escondrijos del fúnebre aparato”5.
También Martí señala como la prensa usó la ejecución del reo
para vender sus noticias: “Se anunció el programa de
ejecución como el de una exhibición curiosa. Jamás
sufrimientos de hombre honrado, ni celestiales dolores de
mártir, fueron contados con mayor menudez que las palabras y
actos de este reo, los hilos de la cuerda que lo ahorcó, los
matices del vestido que le cubrió el cuerpo, las fibras de
las tablas del cadalso. Decíase de qué pino era hecho y de
qué árbol fue cortado el pino, y de qué país vino la cuerda
fúnebre, y de qué menjurjes la untaban para suavizarla, y
cómo lo iba a ahorcar “el ahorcador más afable de esta
tierra”.6
Al
director del periódico, al que le envía la escena citada, le
comunica la necesidad de tocar otros temas necesarios que
ameritan su reflejo en estos diarios, que no toman al hombre
de la periferia como su protagonista: el sufragio público 7,
la educación de la niñez, las bondades de la Cristiandad de
los filósofos amigos de Jesús y notas curiosas sobre los
seres humildes de la sociedad norteña.
Luego
Martí realiza una declaración de principios de una
extraordinaria profundidad: “La prensa no puede ser, en
estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni
mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante
y hojosa imaginación. La prensa es Vinci y Angelo, creadora
del nuevo templo magno e invisible, del que es el hombre
puro y trabajador el bravo sacerdote. Aquí hierven, en junto
con los modernos problemas humanos, los problemas concretos
de América, y ambiciones que alarman y grandezas reales que
deslumbran. ¿Qué mucho que, movida del ansia de cumplir
estos grandes deberes, la pluma, a riesgo de parecer
cansada, se abandone a considerarlos?” 8
Temas
que refleja la gran prensa norteamericana ( En los Estados
Unidos, Nueva York, enero 31 de 1889)
Los
criterios desarrollados por José Martí en 1882 en torno a la
prensa norteamericana se mantienen y profundizan en 1889, la
escena que a continuación analizamos así lo ilustra.
En
cuanto a los sucesos que sirven como fuentes de noticias
señala Martí: “El World, que vive de exageraciones, da como
cierto que los alemanes pisotearon, desgarraron, quemaron la
bandera americana en Samoa”.9 “El Times dice que en eso de
la doctrina Monroe, no se ha de ir demasiado lejos, porque
una cosa es que un Presidente yanqui declarase temible para
la república la creación de una monarquía europea en
América, y otra que las naciones libres de raza española de
América sean como los cachiflo, como los pepitos de gorra y
calzón corto, sobre quienes preside vara en puño su majestad
americana”. 10 “El Star da por cierto que la gente del canal
de Nicaragua será bastante poderosa para vencer, en la
comisión unida de la Casa y el Senado, a los que quieren
oponerse al endose nacional de la empresa, más por vía de no
haber podido sacar de ella alguna utilidad, que por respetar
a la libertad ajena, que se muestra deseosa de llevar a casa
esta empresa, reconocida en público como política por el
gobierno americano”. 11
José
Martí profundiza su visión de los diarios en esta crónica y
es capaz de diferenciar, por los temas que trata, lo que
interesa a los ricos, a los cuales le sirve y lo que
interesa a los pobres, que no aparecen como protagonistas de
ningún hecho noticioso, a no ser que estén vinculados a un
hecho de sangre, u otro que los relacione con la alta
sociedad: “La prensa en que los ricos tienen puesta toda la
mano, con raras excepciones, defiende a los ricos. El pobre,
que tiene hambre, no tiene paciencia” 12.
¿Cuáles son los temas que debe reflejar esta prensa y que
hace silencio en torno e ellos?
La
huelga de Nueva York y Brooklyn, todo lo social asociado a
la misma, hombres de camisa sin cuello, niños sin zapato,
mujeres de manta, empleados de los establos, los hombres
torvos...
Los
enfrentamientos entre los huelguistas y las autoridades que
defienden a la alta sociedad norteña, el fin de los
traidores a la causa de las huelgas.
Y es
que los ricos quieren “que cada obrero se le encare sólo con
sus dos manos y su hambre, sin asociarse ni ligarse; así les
rebajan el salario impunemente, y con la mantequilla que le
quitan a tres mil casas, le compran otro caballo a su coche,
otro abrigo de foca a su hija, que ya tiene uno, otro perro
de hocico negro a su querida!” 13
Temas
que refleja la gran prensa norteamericana ( Jonathan y su
continente, Nueva York, febrero 7 de 1889)
En
esta crónica Martí con ojo clínico reitera los sucesos que
atraen a los diarios de Estados Unidos: “No saben los
diarios de acá cómo sacarse ventaja. El Herald anda
levantando sucursales en Europa, y publica en Londres otra
edición. Con el escándalo de dar un número en domingo,
porque oyó que Pulitzer, el de la nariz hoceante en que
cabalgan inquietos los anteojos, como saliéndose de la silla
para ver de más lejos, estaba por Europa, so pretexto de
ceguera, moviendo para alguna empresa oculta las amistades
que se hizo con el pedestal de la estatua de Bartholdi…” 14
“Charles Dana, que es el Sun, está en Roma, viendo como
recobra, con el auxilio de la Iglesia, el poder que su
diario ha perdido por ponerse al lado de los pícaros en las
cosas políticas”. 15
“Pero
la regata de ahora es entre el Sun y el World. Compra el Sun
el derecho de reproducir el mismo día que salió en Londres,
el libro de Mackenzie sobre la enfermedad de Federico, y el
World imprime entera desde entonces, en su número del
domingo, una novela renombrada, sin cobrar más de lo que
cobraba por el número, que es cuatro centavos. Obtiene el
Sun privilegio para publicar a Cleopatra, la novela nueva de
Ridder Heggard, libro de desocupados, con más sorpresa que
méritos, de esa invención que no dura; y el World aparece el
domingo próximo con todo el libro esperado de Max O Rell,
que es Paul Blouet, el maestro de escuela que ganó
celebridad con “Jhon Bull y su Isla”. 16
Luego
de reseñar lo que ocupa a la prensa de Estados Unidos,
presenta uno de los grandes temas que tiene a todos los
periódicos sobre él, el libro de Max O Rell titulado
“Jonathan y su continente”: “No se lee otra cosa, ni el amor
de las pantallas, que se usan rojas ahora, en pedestales de
bronce, y grandes como sombrillas, ni en el lunch, entre
plato y plato, ni en el ferrocarril. Todo el mundo quiere
saber lo que opina de Jonathan y su continente…” 17
En lo
adelante se dedica a reflejar los diferentes temas que trata
el libro y que interesan a la sociedad norteamericana: la
percepción de la mujer; las diferencias entre el americano
escrito y el americano vivo; la distinción entre las leyes y
las costumbres, entre la nación como se prepara y elabora, y
la nación como se la publica y desea, entre el pueblo real
que se palpa asustado el corazón y el pueblo deslumbrador
que está poniendo girantes en el cielo. 18
“El
libro está lleno de apotegmas, de cuentos rápidos, de
diálogos cortos, de epigramas que apenas punzan, vuelan. Las
frases están de punta, como lápices bien afilados: así que
su herida marca pero no duele. Es un estilo de frac; pero
después de que se han ido los convidados de etiqueta”. 19
“De
los periódicos no dice lo que les falta; sino la empresa
febril, la brutalidad e ingenio del repórter, la perspicacia
de los visitantes el monte de páginas, los números de los
domingos, que son repertorios verdaderos, con novela, con
poesías, con páginas de chistes, con artículos para los
niños, con críticas admirables, con cartas de todas partes
del mundo, con títulos feroces: “De un salto a Jesús” es la
noticia de un ahorcado: “Se murió la abuela”, quiere decir
que ha muerto la ancianita de la cofia, aquella a quien
Garfield escribía todos los días, la madre de Garfield. Ha
visto los periódicos por dentro. Lo de menos son las
máquinas gigantes. Un publicista famoso escribe sobre una
mesura coja en mangas de camisa. Pasan cien redactores ante
la mesa editorial. “¿Qué trae? –Una muerte- ¡Una columna!
–Un divorcio- ¡Dos columnas! –Un escándalo: una página”.
Viveza es lo que se quiere, y novedad constante: el buen
inglés no importa tanto”. 20
Sus
criterios sobre la prensa norteamericana los profundiza
grandemente, cuando toma distancia de los temas que la
ocupan y señala los males que padece esta y el tipo de
ejercicio periodístico que se necesita, para darle dignidad
a la misma y no estar comprometido con el pago de
honorarios, que generalmente vacían de sentidos los mensajes
que hacen falta a la población: “No es eso lo que este
periódico falta, no cordura, que es mucha en ellos, ni el
genio que centellea a cada paso, sino el desinterés, que
falta también a la nación, -el calor humano, que consiste en
verse a la vez como persona suelta y como parte del mundo, y
no por sobre él, y como si nada se le debiera, o se le
mirase como mera fuente de noticias, - y la autoridad, el
desembarazo, la fuerza, la fiereza, que en vano finge el
escritor que disimula su opinión, o calla de ella lo que es
cierto y no conviene al empresario que le paga. Se ve la
garra en estos diarios, y suenan a hueco”. 21
“Dignidad falta a lo escrito, no en lo aparente, ni en el
modo de defender las cosas públicas, sino en ese sutil poder
que viene del brío y decoro del que escribe, y no excluye
los respetos y transacciones necesarios a la vida, ni
permite hacer de la mente lo que aquel abogado, que “no
miraba si el que le pedía el artículo se lo pedía realista o
liberal, con tal que se lo pagasen bien, como no miraba su
zapatero de qué política era el parroquiano que le mandaba
hacer un par de botas: -¡pues es necesario, en cosas de
pensamiento, ver quien se manda hacer el par de botas!” .
22
Hasta
aquí hemos reseñado tres de las Escenas Norteamericanas de
José Martí, que reflejan su evaluación de los diarios de
Estados Unidos. En cada una reitera los temas que la ocupan
y señala, desde un profundo compromiso, los problemas que
debe reflejar la misma para que pueda ayudar a construir el
templo magno e invisible, del que es el hombre puro y
trabajador el bravo sacerdote.
Notas
1
Pedro Henríquez Ureña: Las corrientes literarias en la
América hispánica(1940-1941, trad. De J. Diez-Canedo,
México, 1949, p. 167.
2 Fina
García Marruz: El tiempo en la crónica norteamericana de
Martí, varios: En torno a José Martí, citado en Roberto
Fernández Retamar, Nuestra América: cien años y otros
acercamientos a José Martí, Editorial SI-MAR S.A, La Habana,
1995, p. 19
3Jonathan y su continente, Nueva York, febrero 7 de 1889,
Obras Completas, Tomo 12, Editorial Ciencias Sociales, La
Habana, 1975, p. 156.
4Carta
de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de
septiembre de 1882. José Martí, Obras Completas, Tomo 9,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 317
5
Carta de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de
septiembre de 1882. José Martí, Obras Completas, Tomo 9,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 318
6
Carta de los Estados Unidos, La Nación, Buenos Aires, 13 de
septiembre de 1882. José Martí, Obras Completas, Tomo 9,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 319
7
Ibiden, p. 326
8
Ibíd.,
9 En
los Estados Unidos, Nueva York, enero 31 de 1889, Obras
Completas, Tomo 12, Editorial de Ciencias Sociales, La
Habana, 1975, p. 141
10
Ibíd...,
11
Ibíden, p. 142
12
Ibíden, p. 145
13
Ibid., p. 144
14Jonathan y su continente, Nueva York, febrero 7 de 1889,
Obras Completas, Tomo 12, Editorial de Ciencias Sociales, La
Habana, 1975, p. 151
15
Ibíd..,
16
Ibiden, p. 152
17
Ibíd..,
18
Ibiden, p. 153
19
Ibiden, p 157
20
Ibiden, p. 160
21
Ibiden, p. 161
22
Ibid.,
(Fuente: Grito de Baire, de la
radio de Bayamo)