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José
Martí y la traducción
Eduardo González Muñiz
Luego de un análisis de varias referencias a la
figura de José Martí en varios diccionarios y enciclopedias (ver
relación en la bibliografía), y comparar dichas referencias a las
que se hacen sobre Karl Marx, no es sino en el Pequeño Larousse
Ilustrado, 100 años, 2005: 1507, donde se hace justicia al papel
desempeñado por Martí no solo como patriota, fundador del Partido
Revolucionario Cubano, fundador de varios periódicos y
publicaciones, autor de obras teatrales, ensayos y otras piezas
literarias, sino también como uno de los fundadores del modernismo
en la literatura.
A pesar de lo anterior, Martí no recibe
prácticamente ninguna referencia a su papel como traductor y, como
dice Tellechea, "el hispano que más ha contribuido a la herencia
literaria de los EE.UU." (Tellechea, Manuel, 1997:9). En este
respecto, es la opinión de este autor que Martí, a través de sus
escritos y traducciones desde Nueva York, así como por su obra
periodística, contribuyó en no poca medida a la difusión de la
cultura estadounidense en América Latina, en español.
El profesor Leonel A de la Cuesta es quien, en
su excelente libro en español Martí traductor (Salamanca, 1996),
hace justicia al destacado papel de Martí como traductor.
Se dice que para llegar a ser un buen traductor
hay que ser un buen escritor. No cabe duda que Martí fue lo segundo.
Sin embargo, cabe preguntarse lo siguiente: ¿Como traductor, fue
Martí un buen profesional, o simplemente un traductor ocasional y
por cuenta propia que traducía para poder ganar algún sustento? Este
artículo tratará de analizar aspectos de esta actividad de Martí.
Durante su corta vida —42 años, 1853-1895— José
Julián Martí Pérez se convirtió en uno de los más destacados
representantes del modernismo en la literatura. Entre sus escritos
se encuentran los mundialmente famosos Versos sencillos, publicados
primero como textos y popularizados más tarde con la música de la
Guantanamera, una popular canción cubana que le ha dado la vuelta al
mundo; historias y cuentos para niños, artículos de variada
extensión para periódicos y revistas, prólogos, comentarios y
reseñas de libros, entre otros. Como adolescente, Martí escribió una
obra de teatro que le valió prisión y torturas en las terribles
canteras de San Lázaro, La Habana, por decisión de las autoridades
coloniales españolas de entonces. Al finalmente estallar la última
guerra de independencia de la colonia cubana en 1895, luego de más
de 30 años de luchas contra el férreo dominio colonial español,
Martí había unido a los cubanos, negros, blancos, mestizos, chinos,
europeos y "españoles de buena voluntad" para la que él llamó "la
guerra necesaria". Desafortunadamente, Martí desoyó los consejos de
los generales veteranos cubanos y se lanzó al galope contra una
avanzadilla peninsular en Dos Ríos, en el Oriente de Cuba, y una
bala española terminó con su vida física.
El gran hombre de letras, organizador,
escritor, traductor, diplomático, puente entre razas y culturas, no
pudo sobrevivir a su primer combate y cayó antes de poder ver a su
patria libre del yugo colonial.
Volvamos ahora a su actividad literaria y como
traductor. ¿Fue Martí un traductor de ley? La respuesta tiene que
ser sí. ¿Tuvo que realizar traducciones por apremios económicos? La
respuesta también tiene que ser sí, aunque no fueron las únicas
traducciones que realizó. Hubo otras, como se verá más adelante, que
realizó por placer, por amor a los autores originales y por dar a
conocerlos a los hispanohablantes. Veamos algunos aspectos
importantes de la personalidad martiana en su conjunto.
1- Martí fue un profesional. Durante su exilio
obligado en España luego de haber cumplido su condena de trabajos
forzados en La Habana, estudió leyes y se hizo abogado. Debido a la
obstinación colonial, no se le permitió nunca ejercer como tal en
Cuba.
2- Como muchos hombres y algunas mujeres con
acceso a una buena educación en su época, Martí estudió latín,
griego, francés, inglés e incluso algo de hebreo.
3- Debido a sus estudios, lectura intensiva y
prolongados viajes, José Martí llegó a adquirir un dominio profundo
de su lengua materna, el español, prácticamente en todas sus
variantes. Su dominio del inglés se profundizó y fortaleció a medida
que vivía en los EE.UU., donde residió durantes largos períodos y en
varias ocasiones en Tampa, Nueva York y en donde hubiera cubanos,
latinos y "españoles de buena voluntad" que pudieran organizarse
para la liberación de Cuba y Puerto Rico.
Martí escribió sus primeras piezas teatrales y
comenzó a traducir por afición cuando era un niño. Su curiosidad
literaria y lexical, desde temprana edad, contribuyó en gran medida
a echar las bases de su futura riqueza literaria en prosa, verso y
en traducción-comparación de lenguas.
No obstante todo lo anterior, durante la
azarosa vida de Martí, no existía ninguna escuela, carrera
universitaria o estudios especiales de traducción-interpretación
tanto como ciencia o como arte. Tales escuelas y estudios existirían
muchas décadas después, especialmente en Europa, aunque en siglos
anteriores había existido una de gran fama y prestigio en Toledo,
España. En los EE.UU. pasarían muchos años más antes de que tales
estudios y carreras vieran la luz. Los que tenían la suerte de
estudiar varias lenguas simplemente las utilizaban en la enseñanza o
para traducir literatura y clásicos, aunque ninguna de las dos
profesiones fue nunca muy lucrativa.
En lo tocante a la gramática y su relación con
la traducción, tocaremos solo dos aspectos al parecer muy
contemporáneos para nosotros, pero ya de interés durante la vida de
Martí: el contraste entre gramática descriptiva y gramática
prescriptiva y el Spanglish, al que llamo aquí angloñol.
En una carta a María Mantilla, la hija de dos
de sus más queridos amigos, Martí escribió:
(. . .) la gramática se descubre gradualmente
por el niño en lo que lee y escucha; esa gramática es la única que
es efectiva (Obras Completas, Vol. XX: 319-320).
Tal aseveración por parte de Martí, quien no se
refirió muy frecuentemente a la gramática sino de modo indirecto,
parece indicar su predilección sobre la gramática descriptiva. Una
década más tarde, el gran Saussure desarrollaría sus ideas de la
lingüística descriptiva.
En lo que hoy llamamos Spanglish / angloñol,
existieron contradicciones entre el enfoque teórico de Martí a este
fenómeno y su praxis. Por una parte, él criticó el uso de
expresiones tales como jugar un rol en español, en su época un
galicismo por desempeñar un papel (to play a role, en inglés, a su
vez un calco del francés). Hoy, sin embargo, rol se acepta
"oficialmente" en español y su empleo está bastante generalizado.
Por otra parte, en su correspondencia informal, Martí usaba frases
como las siguientes:
(. . .) que lo lleve al Clerk, en vez de
empleado, funcionario, etc. (mi subrayado)
(. . .) recibí su esquela con el bill (. . .)
en lugar de cuenta, factura, aviso de pago (mi subrayado)
(. . .) esto es lo que voy escribiendo entre un
meeting y otro, en lugar de reunión, asamblea, acto, mitin, etc.
(Origen y desarrollo. . .Vol.II :531)
Tal y como hacemos nosotros hoy en día, Martí
utilizó en español un artículo (un/el) masculino antes del nombre en
inglés en los dos ejemplos anteriores, y una correcta unión de
preposición y artículo (al) en el primer ejemplo.
¿Descuido? ¿Divorcio entre la teoría y la
práctica? ¿Influencia inconsciente del inglés en el español que
usaba Martí? Resulta poco menos que imposible el determinar qué pudo
hacer que un "purista" del español como José Martí permitiera que
tales "angloñolismos" se filtraran en su prosa informal. Quizá, en
honor a la verdad, y como nos ocurre a muchos de nosotros (he hecho
esta prueba con estudiantes bilingües y colegas profesores y
traductores-intérpretes), cuando se nos pregunta afirmamos que "¡no,
por supuesto que no uso angloñol!" y a continuación decimos algo
como "No te olvides, call me cuando estés at home".
La primera traducción de Martí en publicarse
fue en 1875, cuando contaba con 22 años y fue Mis hijos, escrita por
Víctor Hugo en francés como Mes Fils. Los expertos consideran que no
fue la mejor traducción de Martí durante su vida, pero resulta
interesante considerar que Martí la realizó como un tributo al gran
escritor galo a quien admiraba –y a quien conoció por un breve
tiempo en París. Sin profundizar en la traducción per se,
este autor quiere resaltar el cuidado con que Martí comunica las
consideraciones de Víctor Hugo sobre la traducción, con muchas de
las cuales coincidía el gran cubano:
El inglés de Shakespeare no es el inglés de
hoy: ha sido necesario superponer a este inglés del siglo XVI el
francés del siglo XIX, especie de combate, de combate cuerpo a
cuerpo, de los dos idiomas (. . .) Para esto, ha debido prodigar en
cada frase, en cada verso, casi en cada palabra, una inagotable
invención de estilo. Para obra tal, es preciso que el traductor sea
creador. Escritor extraño y raro, un escritor que prueba su
originalidad con una traducción. (De la Cuesta, 1996: 106)
Sobre la calidad del traductor y su capacidad
de transmitir el mensaje de la lengua de partida a los hablantes de
la lengua de llegada, sigue diciendo Martí:
Los verdaderos traductores tienen esta potencia
singular de enriquecer a un pueblo sin empobrecer a otro, de no
extraviar lo que toman, y de dar un genio a una nación sin quitarlo
a su patria. (De la Cuesta: 106)
Debido a sus constantes y extensos viajes como
exiliado, Martí fue, entre otras profesiones, cónsul de Argentina,
Paraguay y Uruguay. El gobierno de la República de Uruguay lo nombró
como su representante oficial en la Conferencia Monetaria
International de las Américas de 1891. Durante ese tiempo, el rango
conferido a Martí equivalía a un moderno ministro sin cartera o
representante oficial de un gobierno. Fue en esta conferencia cuando
Martí presentó su informe al plenario primero en español y luego en
inglés según su propia traducción.
De la falta de ambición monetaria de Martí es
testimonio su informe final de la conferencia al gobierno uruguayo:
Debiera, al dar cuenta de esta comisión,
incluir la nota de los gastos por ella ocasionados; vuestra
excelencia me permitirá que no la incluya. Y dé por suficientemente
remunerado el cargo con el honor que con él se me ha conferido.
Nunca demasiado orgulloso como para no
reconocer sus propias limitaciones, Martí escribía sobre su empleo
necesario del inglés en los EE.UU.:
No lo domino aún completamente y, aunque puedo
escribirlo sin ningún problema, todavía lo hablo cómicamente (Obras
Completas, Vol. 20: 285)
Entre sus muchas traducciones, Martí se sentía
particularmente orgulloso de su Ramona en español, traducida por él
del original en inglés de Helen Hunt Jackson. En otras ocasiones,
Martí tradujo a Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson, Longfellow,
Whitman y muchas otras obras de menor extensión y dedicadas a los
niños y en el campo periodístico. Su contribución al modernismo se
puede apreciar en su poema Ismaelillo (1882) y en su Edad de oro
(1889), todo un libro dedicado a los niños y jóvenes de la América
hispana.
Es basado en todo lo anterior, que este autor
defiende el criterio que Martí, aunque haya tenido que realizar
traducciones por estrecheces económicas, prefería traducir a
aquéllos a los que consideraba de importancia mundial, con valor
educativo y que, por supuesto, se contaban entre sus autores
favoritos.
Como se mostrará más adelante, Martí no fue
solo un traductor de calidad, sino también, quizá de modo
inconsciente, un crítico, pedagogo y metodólogo de cuestiones de
traducción, especialmente en lo que concierne a los pasos a seguir
para traducir, así como cuestiones de estilo y belleza. En una de
sus críticas a la traducción al español de La Ilíada (la hecha por
José M de Hermosilla), Martí afirma que "las palabras de la Ilíada
están ahí, pero no el fuego, el movimiento, la majestad, lo divino
de un poema en el cual parece que el mundo está naciendo." (Obras
Completas, Vol. 23: 332).
Solo unos días antes de su caída en combate,
Martí escribió a la hija de un amigo lo siguiente:
(. . .) la traducción ha de ser natural, para
que parezca como si el libro hubiera sido escrito en la lengua que
traduces, que en eso se conocen las buenas traducciones (. . .) el
francés de L’Histoire Générale es conciso y directo, como yo quiero
que sea el castellano de tu traducción (. . .) ve, pues, el cuidado
con que hay que traducir, para que la traducción pueda entenderse y
resulte elegante, y para que el libro no quede, como tantos libros
traducidos, en la misma lengua extraña en que estaba. (Obras
Completas, Vol. 20: 216-220).
Finalmente, y antes de pasar a analizar algunos
ejemplos de traducciones hechas por Martí, una última cita de lo que
él pensaba debía hacer un traductor cuando enfrentaba la llamada
"intraducibilidad":
Yo anhelo escribir con toda la clara limpieza,
y elegancia sabrosa, y giros gallardos del idioma español; pero
cuando hay una inteligencia que va más allá de los idiomas, yo me
voy tras ella; y bebo de ella, y si para traducirla he de
afrancesarme, me olvido, me domino, la amo y me afranceso (Dorta
Contreras, Santiago, 1985: 123, citado en De la Cuesta, 1996:174).
Lo que se ilustra a continuación es una
traducción realizada por Martí de Fable, de Ralph Waldo Emerson, con
un breve análisis de las más sobresalientes técnicas de traducción
que se observan. El título de la traducción que le dio Martí es
"Cada uno a su oficio" (1).
The mountain and the
squirrel
La montaña y la ardilla
Had a quarrel,
Tuvieron su querella (2)
And the former called the
latter "Little Prig;"
"¡Váyase usted allá, presumidilla!" (3)
Dijo con furia aquélla (4)
Bun replied:
A lo que respondió la astuta ardilla (5)
You are doubtless very big;
"Sí que es muy grande usted, muy grande y
bella; (6)
But all sorts of things and
weather
Mas de todas las cosas y estaciones
Must be taken in together
Hay que poner en junto las porciones,
To make up a year
Para formar, señora
vocinglera, (7)
And a sphere,
Un año y una esfera.
And I think it a disgrace
Yo no sé que me ponga nadie tilde (8)
To occupy my place.
Por ocupar un puesto tan humilde.
(9)
If I am not so large as you,
Si no soy yo tamaña
Como usted, mi señora la montaña,
You are not so small as I,
And not half so spry.
Usted no es tan pequeña
Como yo, ni a gimnástica me enseña.
(10)
I’ll not deny you make
Yo negar no imagino
A very pretty squirrel
track;
Que es para las ardillas buen camino
Su magnífica falda (11)
Talents differ; all is well
and wisely put;
Difieren los talentos a las veces:
If I cannot carry forests on
my back,
Ni yo llevo los bosques a la espalda,
Neither can you crack a
nut."
Ni puede usted, señora, cascar nueces".
1969, Emerson, Ralph W.,
Selected Prose and Poetry, NY, Holt, Rinehart & Winston;
1995, Martí, José, La edad de oro, Universal)
Análisis:
1) En el mismo título, Martí decide hacer una
adaptación del original "Fable" al español "Cada uno a su oficio" el
cual se lee muy bien en español. Martí publicó esta traducción como
parte de sus escritos para niños y quizá no quiso ofrecer la
perspectiva de "fábula", o sea, algo imaginario, a sus jóvenes
lectores, sino una expresión común y hasta idiomática en español.
2) Perfecta correspondencia entre forma y
contenido. Con habilidad, Martí logra mantener en español el ritmo y
la aliteración del original en inglés: squirrel / quarrel se
convierte en ardilla / querella mientras se conserva el significado
del original.
3) Ejemplo de adición. En inglés la montaña
trata a la ardilla con desprecio. En español, al añadir la orden
váyase usted allá y el diminutivo presumidilla, se mantiene
fielmente el tono despreciativo y hasta cierto punto humillante del
original.
4) Otra adición, como la anterior, necesaria y
útil: la frase preposicional en función adverbial con furia subraya
la idea de la montaña arrogante y despreciativa.
5) Una expansión (astuta ardilla por Bun) que
aparece quizá como un poco exagerada. Sin embargo, cuando analizamos
el contexto, vemos que al utilizar un adjetivo y un sustantivo,
Martí logra, por una parte, mantener la rima y, por la otra, aclarar
o precisar el contenido.
6) Un ejemplo de la belleza del ideolecto
martiano: la conversión de un patrón lineal en el original en una
inversión, combinada con adición, adverbio de afirmación, más un
adjetivo extra (bella), haciendo así un uso maravilloso de
características de la lengua original latina en uno de sus derivados
modernos, el español, en cuanto a la flexibilidad del orden de las
palabras. Al leer el verso en español, no podemos dejar de sentir la
ironía de la repetición (. . . muy grande usted, muy grande. . .) y
la adición del adjetivo en cuestión.
7) Introducción de un vocativo (señora) y un
adjetivo levemente negativo (vocinglera), para permitir la rima con
la próxima esfera. Aunque el análisis verso por verso o palabra por
palabra excede los límites propuestos para este artículo, este autor
considera que quizás Martí utiliza vocinglera en esta estrofa a
manera de "compensación" por el adjetivo bella que aparece antes (un
negativo por un positivo).
8) Buen ejemplo del empleo exquisito del
español por parte de Martí: tilde como mancha, falta, algo de qué
abochornarse, en lugar del sentido más común de señal diacrítica
sobre determinadas letras.
9) Un infinitivo seguido de una frase nominal
en función de complemento directo (to occupy my place) se convierte
en una frase adverbial con una adición de adjetivo (por ocupar un
puesto tan humilde). Si la frase original se hubiera traducido por
el equivalente literal el ocupar mi lugar, se hubiera roto la imagen
del espíritu rebelde y contestatario de la ardilla. Desde este punto
de vista, ¡no hay humillación en ser pequeño o humilde, pero sí la
habría en aceptar la actitud de la montaña sin pelear! Estamos en
presencia de una modulación combinada con adición, o, como algunos
autores afirman, una "explicitud".
10) Modulación de la expresión not half so spry
por ni a gimnástica me enseña, donde quizá pueda argumentarse que
existe una reducción del significado (de vivaz a no me gana en
gimnasia/ de gimnasia no me puede enseñar nada), la idea de ser
vivaracha, ágil e incluso atlética está clara en español, más
explícita que la amplia idea expresada por spry en inglés. Aunque se
duplica la expresión en el tiempo que lleva enunciarla, la impresión
que causa en español es quizá de más colorido que la que se causa en
inglés.
11) En esta parte de la traducción hay varios
aspectos dignos de análisis: la ardilla ofrece aquí un halago a la
montaña al decir su magnífica falda. Al usar falda en lugar de
ladera, se acentúa el aspecto femenino de la montaña (que, como
todas las cosas en español, tiene un género) y se allana el camino
para la rima con espalda, un par de estrofas más adelante. Hay
evidentemente una expansión también: A very pretty squirrel track
{artículo + adverbio + adjetivo + sustantivo en función adjetiva +
sustantivo} se convierte en Que es para las ardillas buen camino su
magnífica falda {conjunción + verbo copulativo + preposición +
artículo + sustantivo + adjetivo + sustantivo + posesivo (adjetivo)
+ adjetivo + sustantivo} para un incremento de elementos sintácticos
de un 100%, o sea, de cinco a diez. Sin embargo, se mantiene la rima
entre la estrofa anterior que concluye en imagino y, como se dice
anteriormente, se prepara la rima para una estrofa posterior que
termina en espalda. La concesión que hace la ardilla de la
importancia y la belleza de la montaña, por otra parte, está
preparando el camino para el final, donde la ardilla resalta su
propio valor y lo que le es posible hacer (cascar nueces),
totalmente vedado a la montaña por su inherente falta de movilidad.
En opinión de este autor estamos en presencia de una combinación
armónica de belleza lexical mientras se mantiene, al mismo tiempo,
el ritmo del poema en español.
A pesar de las adiciones hechas por Martí, las
mismas han mantenido al texto de la traducción dentro de un rango
normal: 106 palabras en inglés por 127 en español. En traducción
literaria, poesía en particular, y manteniendo el contenido del
original con una rima perfecta y rica en español, esto puede
considerarse una proeza. (González, 2003: 184-185).
En un análisis teórico de algunos elementos de
traducción, observamos que, fiel a sus propias palabras, Martí como
traductor ha logrado un texto que se lee como si hubiera escrito en
la lengua de llegada o meta, con una sorprendente fidelidad al
contenido del original y con una forma magnífica en español. Por
otra parte, algunos críticos pueden reclamar que "el respeto al
texto original" es de primordial importancia, por lo que debía
existir un mayor "acercamiento" entre la traducción y el original en
longitud, forma y contenido. Entre lenguas no directamente
emparentadas, como el inglés y el español, esto resulta muy difícil,
especialmente en la traducción de poesía, aunque, evidentemente,
Martí lo lograra en la traducción de que se trata aquí. Sobre el
concepto de "texto definitivo" o texto de la traducción ya en lengua
meta, Jorge Luis Borges, no solo gran escritor, sino también
excelente traductor y políglota, expresó que solo existían
borradores y que el concepto de definitivo solo se aplica a la
religión y a la fatiga (Valarini, 2005:25-26 en "Versiones
homéricas"). Cabe entonces preguntarse aquí si existe realmente un
"texto definitivo" y si todas las traducciones que llegan a nosotros
no son solo aproximaciones (buenas y malas). Vale recordar que
algunos escritores de fama mundial –entre ellos García
Márquez—consideran incluso que ¡algunas traducciones de sus obras
son mejores que sus propios originales!
Un último aspecto del análisis que se ha
tratado de realizar sobre Martí y la traducción: en los párrafos
anteriores he utilizado "adición" para referirme a elementos
añadidos por el traductor a la idea del original. Muchos autores en
el terreno de estudios de la traducción consideran la adición como
un error y acuden a otros términos cuando tal adición se hace
necesaria o "se siente bien" en el texto de la lengua meta. Este
autor prefiere utilizar el adjetivo "innecesaria" al referirnos a
tal fenómeno, cuando el mismo es negativo. En los ejemplos
anteriores, utilizamos solo "adición" porque la consideramos
oportuna y adecuada.
A manera de conclusión podemos afirmar que José
Martí fue indudablemente un hombre de su tiempo, capaz de respetar e
incluir en su filosofía y vida lo positivo del pasado mientras
contribuía de manera significativa a construir el futuro. Su amor
por las letras nunca impidió su lucha por la libertad y el decoro de
los cubanos, puertorriqueños y otros hispanos. Como ser humano de
bellos ideales, Martí proclamó que "la grandeza de un líder no está
en sí mismo, sino en la medida en que sirve a su pueblo"; "leer es
crecer, (. . .) mejorar su propia alma"; "una nación de personas
instruidas será siempre una nación de personas libres"; "ser cultos
para ser libres" y, otro pensamiento que ni se oye ni se ve ya en
Cuba: "la patria es ara, no pedestal".
Sobre Martí como erudito, Alfonso Ortega
Carmona, director de la cátedra de poética Fray Luis de León y
decano de la Facultad de Filología Trilingüe, escribió en Salamanca,
España, el 26 de junio de 1996, entre otras, las siguientes bellas
palabras:
Es el prodigio de un espíritu genial que, ante
modelos de lenguajes diversos, fue capaz de otorgarles vida propia y
nueva y aumentar, con frecuencia, su original eficacia.(De la
Cuesta, Epílogo, 1996: 235).
Es prácticamente imposible intentar un elogio
más depurado y merecido de la figura de Martí que las líneas
anteriores, en sí mismas un homenaje también al profesor De la
Cuesta y a su magnífico libro sobre Martí citado aquí en varias
ocasiones. A pesar de su muy corta vida, la importancia de Martí
está presente aún hoy, como ejemplo de patriota, lingüista, maestro
y traductor.
Bibliografía de consulta
De la Cuesta, Leonel A. 1996.
Martí traductor, Universidad Pontificia de Salamanca
Delisle, J,
et al 1999. Translation Terminology, Amsterdam: John Benjamins
González,
Eduardo 2006. "Translators and Interpreters in Europe and the U.S.:
Luxury or Necessity?’ University of Nebraska, Omaha, 2005 Selected
Proceedings, European Studies Conference
2005. "Creatore
Vs. Traditore: Borges, Reiss and Others, on the Translator’s Role"
in Confluencia, Vol. 21, No. 1, Fall
2003. "The
Time Factor in Interpreters’ Training" ATA 43rd
Conference Proceedings, Atlanta,
ATA
Menocal y
Cueto, R. 1947. Origen y desarrollo del
pensamiento cubano. Habana, Lex
Martí. José 1995. La edad de
oro. Séptima reedición. Miami, Universal
1975. Obras completas. La
Habana, Ciencias Sociales
Pérez, Louis A Jr. 1995.
José Martí in the United States:
the Florida Experience. Tempe, ASU Center for Latin American Studies
Tellechea,
Manuel A. 1997. Versos sencillos /
Simple Verses, José Martí. Arte Público,
University of Houston
Valarini
Oliver, Elide 2005. "Creative Translation, Transcreation or Simply
Translation: How Can Literature Be Translated?”
Translation, Vol. 1, University of California, Santa
Barbara
Bibliografía de referencia
Abrams, M.H. 1999.
A Glossary of Literary Terms,
Boston, Heinle & Heinle
2001. Diccionario de la lengua
española, Real Academia Española, Madrid, Espasa
2005. El pequeño Larousse
ilustrado, México, D.F. Ediciones
Larousse
2005. Le Petit
Larousse Illustré, Paris, Larousse
1999. The New
Webster’s International Encyclopedia. Naples, Trident Press
International
1989.
Webster’s Encyclopedic Unabridged Dictionary of the English
Language, N.Y. Random House
2000.
Webster’s New World College Dictionary, Cleveland, IDG
Nota: Este
artículo, un poco más extenso, vio la luz por primera vez en inglés,
en la publicación electrónica Bridges, de la AAIT (Asociación de
traductores e intérpretes de Atlanta), Estados Unidos de América,
correspondiente al invierno de 2008. El objetivo primordial de este
artículo es explorar la actividad poco conocida del patriota cubano
del siglo XIX, José Martí y Pérez, como traductor y, en menor
medida, como intérprete.
(Fuente:
elcastellano.org)
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