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Cosas de nuestro
idioma
Juan Morales Agüero
Entre los matices que distinguen a la lengua
española figuran en un sitio relevante las curiosidades. A riesgo de
ser tildado de chovinista, sospecho que ninguno otro registro
idiomático exhibe tantas. Pongo de muestra un caso de acentuación.
Se trata de una oración en la cual todas sus palabras -nueve en
total- llevan acento ortográfico, es decir, tilde. Ahí les va:
«Tomás pidió públicamente perdón, disculpándose después muchísimo
más íntimamente». Sí, es a lo mejor una construcción forzada, pero
no deja de ser interesante.
Y disfruten este rosario: La palabra oía tiene
tres sílabas en tres letras. En el vocablo aristocrático, cada letra
aparece exactamente dos veces. El término arte es masculino en
singular y femenino en plural. En la palabra barrabrava, una letra
aparece una sola vez, otra aparece dos veces, otra tres veces y la
cuartas cuatro veces. En el término centrifugados todas las letras
son diferentes y ninguna se repite. El vocablo cinco tiene a su vez
cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
El término corrección tiene dos letras dobles... Y este otro
recital: Las palabras ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas
letras, pero en diferente orden.
Con 23 letras, se ha establecido que la palabra
electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por
la Real Academia Española de la Lengua. El término estuve contiene
cuatro letras consecutivas por orden alfabético: stuv. Con nueve
letras, menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas. Mil
es el único número que no tiene ni o ni e. La palabra pedigüeñería
tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro
idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del
acento y el punto sobre la i. El vocablo reconocer se lee lo mismo
de izquierda a derecha que viceversa. La palabra euforia tiene las
cinco vocales y solo dos consonantes...
LAS PALABRAS MÁS BELLAS
EN ESPAÑOL
Todos los años un sitio madrileño en internet
realiza una encuesta entre cibernautas de todo el mundo en torno a
la siguiente pregunta: ¿Cuál es la palabra más bella del idioma
español? Solo les establece un requisito: en las respuestas no se
aceptan nombres propios ni palabras que no estén reconocidas por el
Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
El año pasado el portal recibió respuestas de
más de 41 mil personas de unos 50 países, quienes votaron por 7100
términos diferentes. ¿Y saben qué palabra se llevó los máximos
honores? Pues amor, con 3364 votos, seguida de libertad, paz, vida,
azahar, esperanza, madre, mamá, amistad, libélula, amanecer,
alegría, felicidad, armonía, albahaca, susurro, sonrisa, agua, azul,
luz, mar, solidaridad, pasión, mandarina y abrazo.
Según los organizadores del concurso, parece
que los concursantes votaron por aquellas palabras españolas cuyas
fonéticas las hacen agradables al oído, pero que, sobre todo, llevan
intrínsecos nociones y conceptos fundamentales en las expectativas
de los seres humanos. Basta repasar las 25 premiadas para confirmar
que, en efecto, suenen bien... ¡y se les interpreta mejor!
«Todos creemos,
junto con Jorge Luis Borges, que en la palabra Nilo fluye el Nilo, y
por lo mismo pensamos que en la palabra amor viven todos y cada uno
de los amores pasados, presentes o futuros. Si perdiéramos la
palabra amor, perderíamos la posibilidad de sentirlo. Y lo mismo
sucede con las otras tres que le siguen: libertad, vida y paz. No
debe parecernos falta de imaginación que la gente las haya preferido
a otras: las tres expresan realidades esenciales, son 'el nombre
exacto de las cosas', la cosa misma», opina en el diario El País
Andrés Trapiello, autor del libro El arca de las palabras.
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