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Idioma materno, un asunto con género
Marcela Valente
Para muchas estudiosas de
la lengua, el llamado a preservar el idioma materno y la institución
de un día dedicado a ello no solo implican defender la diversidad
cultural, sino que también favorecen la equidad de género.
La Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)
instituyó el 21 de febrero como el Día Internacional del Idioma
Materno, como una forma de defender la pluralidad lingüística y
evitar la desaparición de las también llamadas lenguas nativas.
"La lengua no se legitima en un espacio privado --que es el de la
transmisión de la lengua materna-- sino en un ámbito público, y ese
espacio de reconocimiento es históricamente de varones", planteó a
IPS la doctora en filosofía María Luisa Femenías, del Instituto de
Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Para esta especialista, lo que la madre transmite "no es creado por
ella". "Ella es mediadora, intérprete" de la lengua que transfiere a
hijos e hijas. Y si esa transmisión se produce en un entorno donde
hay otra lengua dominante, el idioma materno "se empobrece, se
reduce al ámbito de lo doméstico y cristaliza".
"La lengua se recorta, queda subvalorada, y se reconoce como útil
sólo para las cuestiones cotidianas, pero pierde capacidad de
abstracción", alertó Femenías. "Esto se ve muy bien en parejas de
padres provenientes de culturas --y con lenguas nativas--
diferentes", ejemplificó.
Un niño criado por una madre de habla hispana y padre anglohablante
que viven en Estados Unidos o Canadá, utilizará el idioma materno
hasta cierto punto. Pero, a medida que avance en su educación, la
lengua en la que podrá instruirse y obtener buenas calificaciones
para una mayor inserción laboral será el inglés o el francés.
Lo mismo ocurre si una madre transmite a su hija o hijo el guaraní,
el catalán, el sueco u otras lenguas no hegemónicas, comentó. A
medida que el niño o niña crezcan y necesiten acceder a un
conocimiento más complejo, deberán avanzar en el dominio de la
segunda lengua, que es la dominante en su contexto.
"Al sur de Estados Unidos hay poblaciones rurales que aún hablan
francés, pero es un francés del siglo XVII, que no está
aggiornado (actualizado)", mencionó, y por lo tanto, no les
alcanzaría a sus hablantes para interpretar el mundo actual en toda
su complejidad, que cada vez más exige el manejo de una lengua
franca o vehicular.
Según un estudio realizado por diversos lingüistas para el "Atlas de
las lenguas en peligro en el mundo" de la Unesco, casi la mitad de
las cerca de 6 700 lenguas que existen corren peligro de desaparecer
en mayor o menor plazo con la amenaza que eso conlleva para la
diversidad del patrimonio cultural mundial.
Por eso, la Unesco estableció el Día Internacional desde 1999, a fin
de llamar la atención sobre esta cuestión y promover políticas
públicas que frenen la extinción de más lenguas.
El Atlas señala que hay lenguas extintas en las últimas décadas,
otras que solo son habladas por ancianos. Hay cientos de lenguas "en
peligro" o "en serio peligro" según los casos, y están las
"vulnerables", relacionadas con las migraciones internacionales, que
son las que hablan los niños sólo en el ámbito familiar.
Julia Rapaport es argentina, tiene nueve años y desde hace seis vive
en la ciudad de Vancouver, en Canadá. Sus padres, argentinos,
emigraron con ella y otros dos hijos mayores en 2003, y comentaron a
IPS que, aun en su casa, donde todos hablan español, la pequeña
apela al inglés cuando no encuentra la palabra adecuada en lengua
materna.
La niña piensa en inglés y traduce, cuenta su padre, Gustavo
Rapaport. "Cuando atiende el teléfono dice ‘Es yo, Julita’, en lugar
de ‘Soy yo, Julita’, porque en inglés se usa ‘it’s me". "Pero eso
pasa aquí todo el tiempo con los latinos. Los mexicanos ‘parquean la
traca’ (por ‘parking the truck’, estacionar el camión)", ironizó.
Rapaport también mencionó que el sistema operativo de los
ordenadores y las aplicaciones y el teclado, están en inglés, donde
las vocales acentuadas no existen. "En los chicos se va degradando
mucho también la ortografía en español. Lo hablan bien, pero lo
escriben con muchos errores", detectó.
Para algunas expertas, no es del todo claro que este fenómeno
implique un retroceso para la mujer-madre, que es la que transmite
la lengua.
"Puede ser que la lengua materna, en algunos contextos, no sirva
para conseguir un mejor trabajo, pero hay una dimensión vital,
simbólica, que se transmite con la lengua, y que no se empobrece",
opinó la filósofa Marta Herrera, otra estudiosa del lenguaje en la
UBA.
Herrera es una especialista en la obra de la filósofa feminista
italiana Luisa Muraro, autora de "El orden simbólico de la madre".
En ese libro se plantea que la madre --o quien cumpla esa función--
da la vida y la palabra, y que el orden que da certeza y refugio, el
que regla el comportamiento, lo transmite la madre.
"De la madre recibimos la vida y la palabra, juntas, y el orden
simbólico no lo hace el poder ni la ley, sino la lengua", remarcó.
Sus teorías cuestionan la filosofía tradicional y el psicoanálisis,
que se apoyan en la idea de que la madre y el recién nacido
mantienen una relación natural basada en el deseo, pero que es el
padre, la ley o la cultura los que ponen racionalidad en ese
vínculo, resumió a IPS Elsa Drucaroff, profesora de Letras de la
misma UBA.
"Muraro sostiene que la madre tiende puentes entre las palabras y
las cosas, y por lo tanto, con la lengua transmite certeza. Esa
transmisión no se pierde, más allá de que ella pierda autoridad,
porque hasta el más escéptico de los filósofos confía en que tiene
sentido pensar, y esa confianza le viene de la madre", destacó.
Lo que ocurre, explica Drucaroff, es que "aun cuando la tarea de
enseñar o transmitir el idioma estuvo siempre destinada a las
mujeres, la filosofía, y luego el psicoanálisis en forma más
sofisticada, tienden a plantear que la madre es apenas la tierra en
la que el hombre cultiva".
"Parece como si la madre creara sin pensar, pero la madre piensa, no
es puro deseo. Muraro cuestiona la idea de que para pensar
necesitemos de la fuerza masculina, porque no hay, en verdad, ningún
modo de pensar si no es a través de la lengua que ella nos
transmite", añadió.
Para Drucaroff, esta cuestión es independiente de que las madres
transmitan una visión patriarcal del mundo. Lo que rescata es que en
la teoría de Muraro, la madre no se limita a parir, sino que
transmite símbolos, un lenguaje, y eso es mucho más que un vínculo
de la naturaleza.
LLORAR EN EL IDIOMA MATERNO
Desde la medicina, llegan también descubrimientos que afianzan el
papel materno en el aprendizaje de la lengua.
Un estudio realizado en Alemania, difundido en octubre, concluyó que
los fetos escuchan de cerca el idioma de sus madres, en el último
trimestre de gestación, por lo que al nacer lloran con patrones que
reproducen la entonación materna. La base para el aprendizaje del
idioma llega incluso antes de nacer, dijeron los investigadores.
Como resultado, los bebes lloran con entonación del francés, alemán,
español, inglés o cualquier otro idioma materno, lo que confirma que
la voz materna es el mayor estimulo para el feto y el recién nacido,
analizó Janet DiPietro, decana asociada en investigación de la
Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins,
en Estados Unidos.
Lo más espectacular del hallazgo es que neonatos humanos captan
elementos de lo que será su idioma materno antes de nacer y que
prefieren las pautas sonoras de la madre a cualquier otra, explicó
una de las autoras del estudio, Kathleen Wermke, de la universidad
alemana de Würzburg.
Esa preferencia es porque "perciben el contenido emocional de los
mensajes que les envía (la madre) con la entonación" y los bebes
están "muy motivados" a imitarla para atraerla. Es de hecho el único
aspecto del lenguaje que logran imitar a los tres días de nacer,
concluyó el estudio. (FIN/2010)
(Fuente
IPS)
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