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El swahili y la supervivencia de los
idiomas
Enrique
González-Manet
Está reconocido que se
puede atravesar África desde el Cabo de Hornos hasta Libia y Argelia
solo con el dominio del inglés, el francés y el swahili. Esta
referencia nos viene también del primer embajador de Guinea Conakry
en Cuba, M. Kouyate, y de la corresponsal de Prensa Latina en una
decena de países africanos, Lázara Rodríguez Alemán, quien atravesó
desiertos, viajó por la Ruta de los Esclavos y conoció la región
entre Namibia, Angola y Uganda, así como el Sahel y las selvas
occidentales. Para eso había que entenderse en swahili. Lázara
dominaba el habla autóctona lo suficiente como para rechazar
propuestas matrimoniales de un jefe de tribu de Nigeria.
¿Cómo ha sido posible que
un idioma proveniente del bantú en el siglo VII de nuestra Era se
enraizara en un continente en el que se hablan más de mil lenguas
diversas, muchas de las cuales corren el riesgo de desaparecer?
Podría decirse que a pesar de bárbaros procesos de colonización
implementados por Inglaterra, Francia, Portugal y España desde el
siglo XVII, y no obstante las guerras tribales y los desastres
naturales, el swahili se salva y se fortalece gracias a la identidad
y a la facilidad del idioma para sostenerse y sobrevivir.
No pasó lo mismo con el
quechua, el aymara o el guaraní, hostilizados por los gobiernos de
derecha y la clase media de América del Sur, y considerados como una
expresión de atraso social que debe desaparecer. En el pasado, me
dijo un sacerdote de la Orden Maryknoll radicado en Bolivia, matar a
un indígena se saldaba con una multa de cinco dólares. Ahora es que
empiezan a cobrar vida y dignidad con la elección de Evo y su sabia
y prudente política, Ahora son seres humanos y miran al futuro con
esperanza.
El swahili es otra cosa.
Ante todo, era necesario entenderse en otra lengua que la del
conquistador, un idioma que les diera confianza y que fuera
realmente autóctono. Por eso no sorprende que represente al África y
sea idioma oficial de la Unión Africana, así como de Tanzania,
Uganda y Kenya.
Claro que todo no está
resuelto y que aún hay que esperar agresiones contra el swahili y su
contribución a la identidad continental. Citemos como ejemplo que el
buscador Google ofrece un programa para traducir a 51 idiomas los
sitios de internet, sin incluir el swahili. El programa ofrece
traducir las páginas de las lenguas a las que están configurados los
browsers, lo que resulta diferente al sitio web, afirma
Julios Chin, directivo de Google. La traducción automática ofrece lo
esencial de la página, desde el albanés hasta el islandés, pasando
por el vietnamita, pero sin swahili.
Como se ve, muchos de los
54 países africanos han evitado caer en la trampa de los
instrumentos de poder norteamericanos y europeos y cada vez más
despiertan al valor político del idioma. Además, hay una diferencia
que abona a favor de este proceso y es la fuerza cultural de una
historia que se remonta a más de 4 000 años, como en el caso de
Egipto, Túnez y Marruecos, la antigua Cartago y Fenicia y de los
reinos del África subsahariana. El idioma es el corazón del
pensamiento y el medio esencial de transmisión que une a los
pueblos.
Favorece al swahili, su
desarrollo, la estructura lexicográfica del idioma y su raíz común,
pero sobre todo su contribución a la identidad regional y el hecho
de que ha sido utilizado en buena parte en las relaciones
comerciales.
Por el contrario, el
universo de las nuevas tecnologías y la globalización de los
mercados favorece la expansión del inglés y la lenta desaparición
del habla tradicional en algunos países, como en el caso de las
tribus de la Amazonia y el Orinoco. Es importante que estos procesos
se analicen como factor político, a semejanza del carácter social
asumido como programa de Estado por el presidente Evo Morales, en
Bolivia.
El swahili readelanta al
persa y el árabe, de los cuales recibe influencias. También utiliza
términos del inglés, francés y el alemán. Lo importante es que su
uso refleja una voluntad de acción política, más allá de las
relaciones comerciales e incluso religiosa, esta última promovida
por los británicos. Este lenguaje se habla en numerosos países
africanos y es el idioma nacional de Tanzania, Kenya y Uganda. Debe
recordarse que fue Julius Nyerere, primer Presidente de Tanzania,
quien realiza esfuerzos deliberados para que toda la nación hablara
el idioma como expresión de cultura propia y elemento unificador del
país.
Una seña, diríamos
negativa, de su importancia, es que las más destacadas agencias de
transmisión de propaganda radial del mundo, como La Voz de América,
la BBC de Londres, la Deutsche Welle, Radio Netherlands y otras de
Europa, le dedican horas de emisión porque saben que así pueden
llegar al pueblo africano. La atención a estas técnicas de diseño de
mensajes abre la puerta al conocimiento de la desinformación y la
falsedad de conceptos. Baste decir que uno de los programas de mayor
audiencia son las canciones de Michael Jackson, más aún después de
su inesperado deceso.
Es importante estudiar los
idiomas nacionales, sobre todo los de países pobres y en vías de
desarrollo, como el quechua, aymara y guaraní, que son los más
hablados en A Latina.
(Fuente:
Cubarte)
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