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Viernes, 25 de Septiembre de 2009
 

La salud del español de Cuba

Neiky Machado Flores

Los cubanos hace varias décadas presumimos —con razón— por figurar entre los países con mejores índices de escolaridad del planeta. Ciertamente la gratuidad de la educación en la isla, la preferencia en la formación de profesores, y el empeño de la Revolución cubana en aumentar la cultura nacional, constituyen artífices de tales resultados. 

Cualquier hombre de esta isla puede hablar de la historia patria con la fluidez de un maestro, sin mencionar los conocimientos de matemática básica que garantizan precisión en los pagos y cobros del comercio cotidiano.


Este texto, editado varias veces en la isla, es uno de los tantos que tiene como objetivo el adecuado dominio de la lengua de Cervantes.

En nuestras calles, con naturalidad hablamos de medicina, recomendamos medicamentos —irresponsablemente, eso sí—, pronosticamos lluvias y trayectorias ciclónicas, vaticinamos decisiones políticas…Sin embargo, los cubanos no dominamos bien nuestra lengua materna. 

Un comentario con suficientes argumentos para varias cuartillas merecería las incorrecciones del diálogo diario. Erradas conjugaciones verbales, problemas de concordancia, muletillas, supresión o adición de letras se presentan en cada conversación sin que lo notemos siquiera. Por ende, en los textos impresos exhibimos una ortografía que en nada se corresponde con el origen etimológico de la palabra (del griego orto —recto— y grafía —escritura—). 

Pues sí, desde hace varios meses he querido comentar sobre lo poco recta que se presenta la escritura actual. Las faltas cada vez son más frecuentes en las aulas universitarias, incluso en aquellas en las que se preparan futuros profesionales de las Ciencias Sociales. Porque atención, no hablo de uno o dos "errorcitos"… 

Según varios estudiantes universitarios interrogados, la causa más común de los citados errores radica en que la tarea de ajustar la ortografía y redacción de un texto se le ha dejado a los correctores de Microsoft Word. Incluso algunos declaran abiertamente que en la era digital no resulta imprescindible conocer las reglas para escribir bien, pues la computadora casi "mágicamente" se encarga de eso.  

Sin embargo, no es noticia para nadie que ella, máquina al fin, no diferencia palabras homófonas, concordancia de colectivos o cualquiera de los grafemas cuya regla para la escritura dependa del contexto en que se emplean. ¿Acaso nunca notó que el editor de texto tan solo subraya en rojo, o en verde, frases o palabras para que usted tome la decisión final de cómo deben ir escritas?  

La mensajería instantánea (chat y mensajes de texto por celular) y el correo electrónico también han contribuido a la propagación de errores. La brevedad y rapidez de ese discurso ha hecho surgir una larga lista de combinaciones increíbles. Ya se puede leer "ke" en lugar de "que", "s" para referirse a "ese", "recuer2" como "recuerdos", por citar ejemplos comunes. Si estos recursos no se generalizan, y se convierten en el futuro en formas de escribir cotidianamente estas palabras —aunque así también digan lo mismo—, el asunto no será grave. 

Aunque sí me parece que está comprometida nuestra imagen de país muy bien educado por la ortografía de algunos profesionales y por la escritura que exhiben varios establecimientos gastronómicos estatales que visité en el verano. Recorrí durante julio y agosto tres provincias cubanas y en todas encontré ejemplos para citar aquí.  

Podemos empezar con el helado de "fran bueza", el puerco "azado", la "pitsa" y el "spaghetty" que encontré en disímiles carteleras. También quizás a usted le toque como a mí visitar un "servisio" sanitario, o le avisen alguna vez que el perro de un vecino es "feros". Puede que, por casualidad, le toque lamentar cómo para dar una bienvenida oficial se emplea el gentilicio de donde nació con un cambio de letra imperdonable.  

Cuando leo estas barbaridades cuestiono muchísimo a las personas que deben revisar los mensajes públicos. ¿No es posible consultar un diccionario antes de escribir frambuesa, asado, pizza, espagueti, servicio, feroz? ¿Quién se responsabiliza con estos errores que serán aprendidos y luego reproducidos en cualquier sitio? 

Lamentablemente nadie responde, nadie los corrige, ni toma medidas. No hablo de disposiciones escolares —que por suerte ya se están tomando—, me refiero a instrucciones que involucren a todos los espacios públicos y a sus mensajes, esas que garantizarán la corrección de nuestra gramática, la salud del español que hablamos y escribimos en Cuba.  

(Fuente Cubahora)

 

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