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Quince pasos en el
lenguaje del periodismo digital
Juan Morales Agüero
Internet irrumpió en el periodismo cubano con
la impetuosidad de una tormenta severa. En unos pocos años reformó
patrones e impuso estilos. La mayoría de nosotros asistió
boquiabierta a esta suerte de ordeno y mando que hizo añicos una ya
obsoleta manera de interpretar la profesión.
Hoy, el periodismo digital tiene personalidad
propia y no se encasilla en ninguno de los medios tradicionales
porque supone la utilización simultánea de todos los soportes que
ya conocemos -texto, sonido, fotos, videos y gráficos fijos o
interactivos- para producir un lenguaje plural, unificador y
multimedia que va a ser imprescindible para un elevado porcentaje de
periodistas en todo el mundo.
¿Es prensa escrita? No, porque, además de texto
y fotos, utiliza audio y video. ¿Es televisión? Tampoco, porque
carece de conducción, sets y cámaras. ¿Es radio? Muchísimo menos,
porque, precisamente, posee el ingrediente que al dial le falta:
imagen. Entonces, periodísticamente hablando, internet es una
posibilidad alternativa, un híbrido en posesión de lo mejor de cada
uno de los medios citados. Y en tanto síntesis orgánica de todos
ellos, deviene el medio más completo, tanto por sus recursos
tecnológicos como por su inmediatez intrínseca.
Como una alternativa para contrarrestar la
guerra mediática a la que nos tienen sometidos nuestros enemigos,
hoy casi todos los medios de prensa de nuestro país están conectados
a la también llamada superautopista de la información. La mayoría
navega allí viento en popa con sus propias ediciones digitales y su
propia imagen corporativa. Para concretar semejante objetivo, los
periodistas nos hemos tenido que someter a un intenso proceso de
superación profesional cuyo objetivo primario es dominar con la
mayor eficiencia posible las nuevas tecnologías para poder difundir
al mundo la realidad cubana de una manera eficaz y con un lenguaje
que refleje fielmente nuestra manera de vivir y de pensar.
Pero antes de dominar el lenguaje, antes de
conocer cómo se debe escribir para un receptor global desconocido
hasta ahora por su diversidad de procedencia, es necesario que el
redactor-reportero de prensa conozca en qué consiste un medio
digital y qué posibilidades ofrece para divulgar su mensaje. Solo
entonces deberá determinar para quién escribe, a partir del
conocimiento de que los internautas suelen ser personas preparadas:
Profesionales, técnicos, profesores universitarios, estudiantes de
nivel superior, empresarios...
La mayoría utiliza la red para informarse
acerca de qué ocurre en el mundo y para actualizarse sobre los más
disímiles asuntos científicos, políticos, deportivos, sociales y
culturales. Los internautas interesados en el tema Cuba, por
ejemplo, seguramente elegirán las páginas digitales cubanas para
saciar su sed noticiosa. Y allí debemos estar nosotros con un
producto informativo completo, atractivo, bien elaborado y de
elevada calidad para que lo consuman hasta la última línea.
Ese conocimiento previo de para quién
escribimos nos obligará también a utilizar al máximo nuestra cultura
general y a tener un buen dominio de los géneros periodísticos.
Además, a buscar temas de interés general, con tópicos novedosos
capaces de atrapar a esos 500 y tantos millones de personas que ya
tienen internet en su trabajo, en la casa o disfrutan de la telaraña
inalámbrica en un cibercafé.
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS
DEL LENGUAJE EN INTERNET
1- No tiene límites de espacio ni de tiempo.
Las limitaciones de espacio de los medios escritos no existen en las
páginas web, pues en ellas tienen cabida tanto las simples notas
informativas como los grandes reportajes de investigación. Lo mismo
ocurre con el tiempo radial online. Claro, internet no está
ajena completamente a un principio del buen periodismo: lo bueno, si
breve, doblemente bueno.
2- Escriba con claridad su mensaje: redacte sus
materiales de una manera sencilla, sin complejidades. Vaya
directamente al grano. Tenga en cuenta que el Internauta tiene ante
sí millones de sitios por los cuales optar, y, si no siente agrado
por lo que lee desde la primera línea, accionará el mouse de
su PC y se irá a otra página.
3- Trate de no ser extremadamente consignista:
con esto quiero decir que no pretenda convencer a sus lectores
potenciales con retórica. Emplee argumentos sólidos, juicios
irrefutables, verdades como puños... Hay resortes que funcionan bien
entre nosotros los cubanos, pero que no surten el mismo efecto entre
personas de latitudes e ideologías diferentes. Convénzalos de la
justeza de nuestro proceso social a partir de un discurso firme,
pero sereno. Sea objetivo y no persuasivo.
4- Sea mesurado en el empleo de localismos: hay
palabras que solo cobran significado e identificación entre
nosotros. No obligue a los internautas a exprimirse las neuronas
tratando de adivinar en el contexto qué quiere decir el periodista
cubano con términos tales como anirista o cederista. Si tal
inclusión dificulta la lectura, opte por otras fórmulas más viables
y prácticas. Eso no significa que renunciemos a utilizar términos
locales conocidos, desde luego.
5- Cuando pueda, explote el factor humano: es
una manera de asegurar que nos lean. Ponga siempre en primer plano
al hombre o a la mujer que protagonizan un hecho determinado y
remítase usted mismo a un nivel secundario. Los conflictos de las
personas, sus virtudes, deseos, expectativas, alegrías y esperanzas
suelen interesarle mucho al gran público, de ahí que debamos tener
en cuenta todo eso a la hora de escribir sobre cualquier asunto.
6- Escriba para un lector mundial: no olvide
que su página web puede ser consultada lo mismo en Alaska que en la
Patagonia. Usted escribe para un lector mundial y su sitio es un
medio internacional. Sea competitivo a la hora de escribir y no tema
hacer alusiones a asuntos extranacionales. Sí, Tiempo21 es una
página tunera, y debe reflejar la realidad de su territorio. Pero
eso no excluye que inserte en sus secciones todo el acontecer del
mundo que desee y le interese.
7- Sea preciso y concreto: comuníquese en el
lenguaje global de sus destinatarios. Trate de equilibrar la
extensión de la comunicación en función del público y de la
finalidad perseguida. Si un trabajo merece solo una cuartilla, no le
dedique dos. Tenga presente, como ya se ha dicho, que las palabras
no significarán lo mismo para todas las personas que eventualmente
puedan visitar la página.
8- Evite la profusión de siglas: los cubanos
somos inventores de siglas por naturaleza. Evite incluir las menos
conocidas en sus materiales. Si se ve obligado a insertar alguna,
diga primero su significado. Desde luego, hay siglas internacionales
que no necesitan decodificarse, como ONU, Unesco, sida, Otan, etc.
Pero no dude en emplear las siglas cubanas de más connotación: UJC,
PCC...
9- Apele a la imaginación y a la cultura: no
sea plano cuando escriba. La sencillez no está reñida con la belleza
a la hora de escribir. Cuando el tema lo amerite, narre, describa,
reseñe, retrate, sueñe... Escriba con apego a las normas del idioma
y enuncie con claridad, elegancia y concisión lo que pretende
decir. Demuéstrele a los internautas cuánto ha avanzado nuestro
pueblo culturalmente gracias a la Revolución sin tener que decírselo
explícitamente. Martí dijo una vez que “la verdad llega más rápido
cuando se dice de una manera hermosa”.
10- Recurra a las opciones de la red: recuerde
que la web no solo utiliza palabras. El lenguaje cibernáutico exige
el empleo de mapas, gráficos, tablas, fotos, imágenes, sonidos... De
otra manera, estará utilizando la PC como una simple máquina de
escribir. Cada vez que pueda, apele a este tipo de recursos de
multimedia, que amplifican enormemente la difusión y la comprensión
del mensaje en la superautopista de la información. Muy pocos
internautas se detienen a leer páginas de solo texto. Exija color y
variedad tipográfica en sus materiales.
11- No contamine sus materiales: las frases
hechas y lugares comunes manifiestan pobreza de lenguaje y pueden
acarrearle la huída de sus lectores (masivo acto, digno ejemplo,
prestigioso jurado...). No adjetivice demasiado. El buen periodismo
suele ser parco en su uso, y solo apela a ese recurso para escoger
los más concretos, simples, directos y definidores (¿qué se le deja
a Pavarotti?). No apele a muletillas tales como asimismo, en otro
orden de cosas, por otra parte, ahora bien... Son de pésimo gusto y
demeritan la pluma de quien las escribe.
12- Pulimente el estilo: conciba textos
aspirantes a modelos de limpieza, claridad, exactitud y elegancia en
el uso del idioma. Al final, si no amamos nuestra lengua y no
respetamos a los lectores, tampoco podemos exigirles que nos lean.
En el periodismo digital este principio es fundamental para que una
página web perdure en la preferencia de sus visitantes en potencia.
Recuerde que la web es muy competitiva y que el cibernauta tiene
muchas opciones.
13- Argumente sus trabajos: no publique sus
trabajos sin antes consultar internet. Si algo bueno tiene la gran
red, es que en ella está prácticamente toda la información
indispensable para abordar cualquier asunto, por peliagudo que sea.
Argumente sus materiales periodísticos con lo último que existe
sobre ellos. Visite sitios especializados y examine estadísticas.
Hable con el editor o con el webmáster y pídale que le baje los
elementos necesarios. Eso le granjeará respeto entre sus lectores y
hará posible que sus materiales naveguen con el máximo de rigor.
14- Imprima su sello personal: dote a sus
materiales de una distinción estilística que marque a la página y
que se inserte en la manera colectiva de concebirla. Utilice frases
cortas y aborde rápido la idea. No floree. Lo que les está permitido
a regañadientes a los medios tradicionales, en internet es nefasto.
15- Revise sus materiales: revise una, dos,
tres veces sus materiales antes de entregarlos a su editor de
página. Aplique correctores ortográficos y de gramática. Nada
ahuyenta más a los usuarios de internet que los errores ortográficos
o de redacción. El mejor reportaje se puede perder por esta razón.
Evítela.
En fin, colegas,
si tenemos estos requerimientos en cuenta, seguramente podremos
incursionar en la web de una manera decorosa y difundir por todo el
planeta un producto informativo de mejor factura. El Periodismo es
un ejercicio que exige superación cotidiana. Internet continuará
siendo para nosotros durante un buen tiempo todavía un medio
novísimo. Debemos pues continuar adiestrándonos en su utilización y
explotar convenientemente toda la amplia gama de posibilidades que
ofrece. Solo así conseguiremos ponernos a tono con el mundo. |