|
Siguiendo el rastro a Cervantes
Celima Bernal
Entre las
pocas personas que han leído varias veces la obra cumbre de
Cervantes, está mi amigo Orlando Fernández Saborit. Él tiene
curiosidad por conocer qué es olla podrida. Como sabemos, Sancho
Panza gustaba de comer ese plato. Consiste en un guiso de carne,
tocino, jamón, aves, embutidos, legumbres, y otras cosas
suculentas.
Carpentier
decía a sus alumnos: «Leer es nadar en aguas profundas». No:
«consiste de»; sino: consiste en. El (o la) autoclave es el aparato
para la esterilización por vapor, a presión y altas temperaturas.
Actualmente se prefiere emplear la palabra en género masculino; pero
está aceptada en ambos.
En «talmente
me luce» hay dos errores: Uno: la terminación mente, y dos: es un
disparate decir: «me luce» en lugar de me parece. Evite «excedentes
sobrantes». ¿Conoce algún excedente que no sobre? Un compañero del
programa De mí pa’ ti, de Radio Progreso, me hablaba de la
redundancia en la expresión: «Planes de futuro». Yo también la he
oído mucho. Sin embargo, desde hace algunos años, como mi porvenir
se empequeñece más cada día, me he descubierto haciendo absurdos
«planes de pasado». Prever y no «preveer», es ver con anticipación;
preparar medios contra futuras contingencias, entre otras
acepciones.
No digamos «recepcionar»
en lugar de recibir: Se recibirán solicitudes durante el mes de
enero. Sendos (sendas) es un distributivo: Uno o una para cada cual
de dos o más personas o cosas. Algunos emplean este adjetivo —que
por cierto, siempre debe usarse en plural—, como sinónimo de grande,
de abundante. Nunca lo haga. Eso de: «El niño se tomó sendo vaso de
leche» es incorrecto. Dieron sendas libretas a los alumnos. Sí, una
a cada uno.
LA RESPUESTA DE HOY
Una lectora
oyó: «Sus cumpleaños treintas». El número lleva en sí la idea de
pluralidad, no necesita s. Por otra parte, nada de sus; digamos: su.
El cumpleaños (ese sí lleva s aunque sea el primero). Celebró su
primer (o su trigésimo) cumpleaños. Recordemos que existen los
números ordinales y los cardinales. Uno, dos, tres, cuatro, y así
hasta el infinito, son cardinales o absolutos. Indican el número sin
asociarlo a ninguna otra idea. Son la base de los ordinales,
partitivos, múltiplos, y de todas las combinaciones numéricas. Los
ordinales señalan el orden en que concebimos colocadas a las
personas o las cosas: primero, segundo, tercero, etc.
(Fuente:
Juventud
Rebelde)
|