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Fidel Castro: sobre papel de la prensa en Cuba y en el mundo


El periodismo en la Revolución Cubana
(English)

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Miércoles, 08 de febrero de 2012


Grandes momentos del fotorreportaje cubano

La II Declaración de La Habana

Jorge Oller Oller

El domingo 4 de febrero de 1962, la Plaza de la Revolución se desbordó de pueblo, al igual que todas las avenidas y calles que conducían al monumento más alto de Cuba y la imponente imagen de José Martí. Se reunía la  Asamblea del Pueblo de Cuba para proclamar junto al Comandante en Jefe Fidel Castro la II Declaración de la Habana.  

José Martí y Latinoamérica hablaron también en la voz de Fidel en este documento histórico, quien desenmascaró la voraz codicia del imperio yanqui por las riquezas latinoamericanas y a los traidores que le hacían el juego. Condenó los agresivos acuerdos de la OEA (Organización de Estados Americanos) amañados por los Estados Unidos que cuatro días antes, a espaldas de la gran familia sudamericana, expulsó a Cuba  de esa organización, lo que abrió las puertas para recrudecer el bloqueo económico contra la Isla y legitimar la agresión militar en un vano intento de separar a Cuba de  América Latina.  

La II Declaración de La Habana fue una lección de dignidad, soberanía, autodeterminación, valentía  y solidaridad que nuestra pequeña nación socialista e internacionalista dio al mundo. Más de un millón de patriotas cubanos, reunidos en la histórica plaza, levantaron con orgullo sus brazos de aprobación y de total apoyo a Fidel y la Revolución.  

Una asamblea así no se había visto antes en la historia del mundo y fue un extraordinario reto para los fotorreporteros cubanos que no contaban con los recursos necesarios para ello. Hacía mas de un año, desde el 19 de octubre de 1960, que el gobierno estadounidense había prohibido las exportaciones norteamericanas a Cuba, lo que detuvo súbitamente la entrada de equipos y materiales fotográficos suministrados por las fabricas Kodak y Ansco, a las que se sumó la inglesa Ilford,  así como las  importaciones de los almacenes Morris, Caribbean Photo Company y American Photo los que, entre todos, dominaban el mercado fotográfico en Cuba. La cámara Speed Graphic de placas de 4 x 5 pulgadas, símbolo de los fotorreporteros y usada entonces por la prensa de toda la América, desapareció de Cuba a finales de aquel año por la falta de películas.  

Los fotógrafos de la prensa revolucionaria surgida en 1959 usaban cámaras fotográficas de películas de 35 mm., principalmente de las marcas Leica y Contax, y unas pocas Rolleiflex de rollos 120, casi todas propiedad de los mismos fotógrafos. Después de la victoria militar cubana en Playa Girón la prensa comenzó a recibir cámaras soviéticas de 35 mm. como la FED y la Kiev, similares a la Leica y la Contax; la Zenit con penta prisma, la Leningrado con  una cuerda integrada para retratar secuencias y la Exakta, también con penta prisma, de la Republica Democrática Alemana. De este último país vino también la Praktisix de formato 120. Estos aparatos tenían monturas que aceptaban objetivos angulares y teleobjetivos  que ampliaban un poco más la amplitud o el alcance de los lentes normales que traían la cámara. Por su parte la agencia Prensa Latina adquirió cámaras japonesas de 35 mm. marca Pentax con un juego de lentes. Sin embargo ninguno de los objetivos angulares que tenían sobrepasaba los 78 grados, un tercio más de lo que abarcaba un lente normal. 

En esos días Mariano Ferré, de la revista Bohemia, consiguió un lente Biogon de 20 milímetros para su Contax IIIA que abarcaba un espacio de 90 grados, la mitad de la Plaza, el cual también prestó a los compañeros que tenían Contax o Kiev . Era el lente más amplio que había entre los fotógrafos cubanos. Ningún periódico disponía de cámaras panorámicas, ni de otro objetivo capaz de captar toda esa impresionante demostración popular. Así y todo,  la cobertura fotográfica fue muy buena y desplegada, y al final, con mucho empeño y laboriosidad, se pudieron lograr dos panorámicas, hechas de formas diferentes y cuyas historias referimos a continuación.  

Tony Martín, reportero grafico de Bohemia, recordó que Manuel Martínez Illa, conocido como “el mago de las panorámicas”, se había dedicado desde los años veinte hasta mediados de los cincuenta, a las fotografías panorámicas. Tenía una vieja cámara Kodak Cirkut nº 10, fabricada en el año 1907, la cual, mediante una cuerda acoplada a la base de un trípode podía girar sobre su eje dando una vuelta completa y retratando todo lo que se encontrara a su alrededor. Dicha cámara se podía regular también para captar un tramo menor. La película que usaba medía 10 x 96 pulgadas. Illa había retratado  muchísimos grupos de centenares de personas que posaban en las graduaciones y banquetes y también panorámicas de fábricas, paisajes y barcos de turistas entrando por el puerto de La Habana.  

Cuando Tony Martín fue a verlo estaba enfermo, pero se animó al ver que se acordaron de él y que su cámara podía ser útil aún después de tantos años de estar arrinconada. Los dos la revisaron y probaron los mecanismos. Todo funcionaba bien, sólo había que reparar el fuelle de piel que tenia algunos diminutos agujeritos por los que le entraba la luz. Nada importante -dijo Illa -, puedo arreglarlo. Lo que no tengo, ni tampoco el modo de conseguirla es la película.  Tony no se amilanó, le dijo a Illa que él se encargaría de buscaría y le dio al anciano fotógrafo algún dinero para medicinas y alimentos. Preguntando e indagando por aquí y por allá averiguó que el Instituto de Cartografía tenía unos rollos de película para las cámaras fotográficas aéreas que usaban los aviones para hacer mapas y que eran iguales a las que necesitaba. Y fue a ver a Cesar Escalante  jefe entonces de la Comisión de Orientación Revolucionaria de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, y le hablo del proyecto y, además, le planteó  que necesitaba conseguir la película y un camión de la empresa eléctrica con plataforma, de los que se usan para cambiar los bombillos del alumbrado publico, con el fin de colocar la cámara y tener un plano elevado en que se viera la presidencia y el pueblo. A Cesar le gustó mucho la idea y satisfizo los pedidos de Tony. El día antes de la concentración se realizó un ensayo para probar la cámara y ubicar el camión. 

Llegó el esperado día. La plaza llena. El camión parqueado en el mismo centro de la base del monumento detrás de la presidencia. Illa y Tony subieron a la plataforma y después de armar la cámara fueron elevados hasta unos cinco metros del suelo, altura que determinó el nivel de burbuja que tenia empotrada la cámara para que la fotografía quedara perfecta; cualquier desnivel hacia arriba o hacia abajo falseaba la perspectiva, curvando el horizonte y deformando los edificios. Una vez situada y ajustada la cámara accionaron el disparador y quedó grabada en la película la imagen de la plaza.  Una vez que terminaron de fotografiar fueron rápidamente a la casa de Martínez Illa, revelaron el negativo e imprimieron una panorámica que fue entregada a Fidel al terminar la asamblea.  

Según me explicó Tony Martín, el Comandante quedó muy complacido con la panorámica. Se imprimieron  750 copias que se distribuyeron en la ONU, en las embajadas cubanas y a personalidades amigas de todo el mundo.   

La idea de Tony de situar un camión de la empresa eléctrica en la base del monumento fue muy beneficiosa para  todos los que estuvimos allí reportando gráficamente aquel magno evento, porque César Escalante orientó que después de que Martín e Illa terminaran de fotografiar la panorámica, los fotógrafos acreditados podían hacer uso también de esa plataforma. Subimos de dos en dos durante unos cinco minutos. Mariano Ferré, de Bohemia y Revolución, y el que escribe estas líneas, que reportaba para la agencia Prensa Latina y el diario Hoy,  tuvimos la suerte de ser los primeros. Le pedimos al operador que alzara la plataforma a la altura máxima que alcanzaba la plataforma que eran 10 metros.  

Tenía pensado hacer una panorámica empatando varias fotos horizontalmente como lo había hecho en otras ocasiones, desde que el profesor Juan Manuel Guerrero, de la Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”, me enseñara la técnica. Cuando llegamos a la altura tope que permitía  la plataforma, la vista era mucho más grande e impresionante de lo que imaginé. (El hecho de no tener que preocuparnos por el plano de nivel que exigía la cámara panorámica y poder subir 5 metros más nos permitió captar una vista más completa de la plaza). Rápidamente enfoque mi cámara Rolleiflex 2.8c de rollos 120 y aprecié que con una tira de seis exposiciones podía captar todo el pueblo reunido en la plaza y la avenida Paseo de un extremo al otro. Sin embargo, la altura que me permitía el negativo no era  suficiente para incluir los edificios que tenía que incluir como referencia. Determine entonces hacer dos panorámicas: una del pueblo y otra de los edificios y unirlas después. Mariano me prestó su objetivo gran angular para tirar algunas fotos con mi Contax y le conté mi idea. Él pensó que era una muy buena, pero también muy difícil, y me deseo suerte. Cuando bajamos le pedí a Paco Altuna, que también trabajaba en Prensa Latina, los rollos que había tirado. Se había organizado el trabajo de manera que yo estuviera en la Plaza hasta las cinco de la tarde y con los rollos de Altuna regresara a la Agencia para adelantar el trabajo y hacer las panorámicas. Llegue avanzada la tarde.

Allí me esperaban los laboratoristas Joaquín y Miguel Viñas y Pablo y Carlos Pildain, jóvenes ágiles y competentes que rápidamente procesaron los materiales que traje de la Asamblea.  Secos los negativos, imprimimos primero los que conformarían la panorámica en papel de 8 x 10 pulgadas.  Hicimos cuatro juegos por si se echaba a perder alguna fotografía.  Cada una de las fotografías fue basculada en la ampliadora para corregir la perspectiva y que los edificios quedaran perfectamente perpendiculares con respecto a la línea del horizonte. Todos coincidían exactamente con la fotografía que tenia al lado y la de arriba o debajo según correspondiera. No hubo necesidad de retocar nada, todo coincidió. Y mientras Miguelito y su equipo reproducía la panorámica que acabábamos de hacer y la incluía en los envíos habituales que diariamente se hacían y al departamento de radiofotos del MINCOM,  hice una segunda composición para el periódico Hoy que se imprimiría de lado, a lo largo de la ultima plana, para darle mayor despliegue. No había terminado aun cuando llegó Paco Altuna con las fotos finales del acto. Al ver la combinación panorámica me pidió que hiciera otra más para el diario El Mundo, donde él también trabajaba, la cual lleno totalmente las dos planas centrales del diario. La fotografía fue  impresa en otras publicaciones, folletos, libros, carteles y murales y obtuvo el primer premio de la categoría “actualidad” en el certamen de las Agencias de Prensa celebrado en Praga en el verano de 1962. 

Al volver a ver aquellas informaciones y fotografías publicadas en la prensa de hace medio siglo, nos recuerdan como la II Declaración de la Habana puso de pie a América Latina y la echó a andar.  “Y su marcha de gigantes – como profetizó - no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia”.  

Fuentes:  

  • Periódico Hoy del 5 de febrero de 1962
  • Entrevista a Tony Martín el 22 de mayo de 1998.

(Cubaperiodistas.cu)

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