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Historia de una famosa imagen
Jorge Oller Oller
Después de los sucesos del 30 de noviembre de
1956
en Santiago de Cuba y del desembarco del
Granma dos días después, Cuba atravesó momentos
de gran expectación al desconocerse la suerte de
Fidel y sus compañeros de lucha. Aunque la
dictadura lo daba por muerto, el pueblo
abrigaba la esperanza de que nada le hubiera
ocurrido.
Dos meses y medio más tarde, el |

Fidel, Raúl y sus
compañeros de lucha el 28 de
abril de 1957 en lo alto del pico Turquino.
(Fotograma de la película que tomara Wendell
Hoffmann) |
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periodista Herbert Matthews del New York Times
subió a las montañas e hizo la primera
entrevista a Fidel en la Sierra Maestra. El
diario la publicó el 24 de febrero de 1957
demostrando que estaba vivo, activo, explicando
las razones de la lucha revolucionaria y los
primeros éxitos alcanzadas por el naciente
Ejército Rebelde. |
La
noticia estimuló más aún la lucha revolucionaria con
arriesgadas acciones que pusieron en jaque a las fuerzas
represivas que cada día se tornaban más crueles y
asesinas.
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Debajo del busto
de José Martí en el Pico Turquino de izquierda a
derecha Camilo, Wendell Hoffman, Fidel, Marcelo
Fernández, Bob Taber y Raúl. |
Los censores del régimen obligaron a los medios
informativos a callar las acciones rebeldes y
revolucionarias del llano y la montaña y mostrar
un barniz de tranquilidad en todo el país.
Batista quería dar la sensación de que reinaba
la paz e invitó a un grupo de periodistas
cubanos y extranjeros para demostrarles que en
las montañas no quedaban rebeldes.
El 11 de abril el mando militar llevó a los
periodistas desde el aeropuerto de Columbia a
las montañas orientales donde sobrevolaron a
gran altura varios puntos de la Sierra Maestra
hasta aterrizar en el cuartel general del
Ejército situado en El Macho. El jefe de
operaciones del Ejército batistiano, coronel
Pedro A. Barreras, los atendió allí. Después de
una extensa explicación de las actuaciones
militares en la zona afirmó que Fidel no estaba
en la Sierra y la entrevista que le hiciera el
periodista Matthews era falsa. Añadió que “la
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Sierra Maestra no representaba ningún valor
militar estratégico para ningún enemigo, por el
contrario permanecer en ella era un suicidio, ya
que la estancia en la misma resultaba, más que
difícil, imposible”. Los periodistas no quedaron
convencidos. El 17 de abril el coronel regresó a
La Habana con parte de la tropa. |
Fidel,
que había seguido por radio el movimiento de los
periodistas, le pidió a Celia Sánchez que tratara de
contactar con alguno de ellos y le ofreciera la
posibilidad de remontar la Sierra y palpar la realidad
guerrillera. Quería burlar la maniobra del dictador que
trataba de mostrar una imagen de paz y normalidad. Pero
Celia no pudo verlos.
No
obstante, ella y Armando Hart le propusieron a Fidel
llevar otros periodistas norteamericanos que el
Movimiento 26 de Julio en Nueva York había contactado.
Se trataba del reportero Robert Taber y el camarógrafo
Wendell Hoffman, ambos de la cadena
Columbia
Broadcasting
System
(CBS), una de las dos más importantes en los Estados
Unidos. Fidel dio su aprobación y rápidamente los grupos
clandestinos neoyorquinos del Movimiento organizaron el
viaje hasta La Habana. Una semana después, la noche del
jueves 18 de abril llegaban a la capital los reporteros
de la CBS.
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Para asegurar su recibimiento y traslado a
Manzanillo estaban en La Habana Armando Hart y
Haydee Santamaría. El plan previsto era que el
doctor Julio Martínez Páez los recibiera en el
aeropuerto y los acomodara en su casa. Por su
parte, Marcelo Fernández, que sería además el
traductor, los conduciría hasta Bayamo en dos
automóviles preparados para esconder las cámaras
de cine y las latas de película. Hart y Haydee
se adelantarían en ómnibus hasta Bayamo para
coordinar con los enlaces y |

Fidel
entrevistado por Taber al pie del busto de Martí. |
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conducirlos a Manzanillo donde Celia y el grupo
clandestino de Manzanillo los llevaría hasta
Fidel. |
Esa
tarde el doctor Martínez Páez llevó a Haydee y a Hart en
su automóvil hasta la Virgen del Camino para embarcarlos
en el ómnibus que los conduciría a Bayamo. Mientras
esperaban en el paradero fueron descubiertos por la
policía. Haydee pudo escabullirse y esconderse en uno de
los comercios de la rotonda donde vio como detenían a
Hart y a Martínez Páez. Apresuradamente fue caminando
hasta la Quinta de Dependientes y desde allí llamó a sus
compañeros para avisarles de lo ocurrido entre ellos a
Marcelo Fernández a quien le encargó recoger a los
reporteros norteamericanos en el aeropuerto.
Reajustado el plan, Marcelo los recibió y llevó a un
apartamento de Miramar. En el garaje del edificio estaba
uno de los automóviles que utilizarían y no obstante
estar tensos y cansados Marcelo y los dos periodistas
se dedicaron a esconder debajo de los asientos y en los
paneles laterales de las puertas los voluminosos equipos
de filmación que trajeron. Como el trípode era demasiado
grande y pesado Hoffmann decidió dejarlo.
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Haydee y Celia
subiendo la Sierra Maestra. |
Al amanecer del viernes 19, Haydee, Marcelo y
los reporteros partieron para Bayamo. La heroína
viajó simulando estar embarazada y escondidos,
debajo de la barriga postiza, llevaba 5 mil
pesos recaudados por y para el Movimiento. El
viaje por la Carretera Central se realizó sin
ningún contratiempo, pero llegaron a la ciudad
muy avanzada la noche y más tarde de lo
acordado, motivo por el cual no encontraron al
contacto que debía esperarlos. Dieron tantas
vueltas que los |
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norteamericanos comenzaron a inquietarse. pero
se les calmó asegurándoles que eran medidas
previstas. En una de las vueltas Haydee vio la
farmacia del doctor Julián Tablada, conocido de
ella y colaborador del Movimiento y le pidió su
ayuda. El farmacéutico ocultó a los dos
periodistas en su casa, mientras que Haydee y
Marcelo continuaban a Manzanillo en el auto que
traía ocultos los equipos. Llegaron al amanecer
del sábado y fueron directamente a la clínica
del doctor Rene Vallejo. Este los llevó al
escondite de Celia. |
Mientras
Haydee y Marcelo le contaban a Celia los incidentes del
viaje y la detención de Hart y Martínez Páez, Fidel y
sus 83 combatientes estaban acampados en el firme de la
Maestra. Celia decidió guardar las cámaras y equipos en
casa del doctor Vallejo y que este recogiera a los
periodistas en Bayamo. En La Habana, ese día, fueron
asesinados por una delación los combatientes del
Directorio Revolucionario Fructuoso Rodríguez, Joe
Westbrook, José Machado y Juan Pedro Carbó Servia que
habían participado en el asalto al Palacio Presidencial.
Con la
llegada de Vallejo y los periodistas a Manzanillo y la
de Lalo Sardiñas enviado por Fidel a recogerlos, se
organiza la partida de Celia, Haydee, Marcelo, Carlos
Iglesias “Nicaragua” (comisionado por Frank País para
coordinar con Fidel algunos proyectos de acción) y los
dos periodistas que se encontrarían con el Jefe de la
Revolución. Al anochecer partieron en dos automóviles
con los equipos, pasaron por Yara y tomaron la carretera
del central Estrada Palma. Cerca de Cerro Pelado dejaron
los autos y continuaron a pie repartiéndose entre ellos
las 250 libras que pesaban las cámaras, los equipos de
audio y las películas de los reporteros. El domingo 21
casi de día llegaron a Providencia donde los escondieron
en la casa de Chiche Lastra, un comerciante del lugar.
Al oscurecer reiniciaron la marcha y cerca de la media
noche llegaron a la casa de Lalo en Santo Domingo. Este
los ocultó en un cafetal cercano.
La
jornada resultó muy difícil porque tuvieron que cruzar
más de 30 pasos de río con una carga que se les hacía
cada vez más pesada. A los que subían por primera vez y
llevaban botas nuevas les sangraban los pies.
El lunes
tuvieron noticias de que unos soldados estaban
registrando las casas de la zona y Lalo decidió esconder
a sus protegidos en otro cafetal más seguro. También a
Fidel, en su comandancia situada en aquellos momentos en
el alto de Santana, le llegaron informes del movimiento
de soldados por Santo Domingo e inmediatamente envió al
capitán Camilo Cienfuegos a rescatarlos.
El
martes 23 Camilo y sus hombres rodearon la casa de Lalo,
pero los soldados se habían retirado del lugar y Celia y
sus compañeros estaban a salvo.
El
grupo, ahora guiado por Camilo y sus hombres, subió la
empinada y extensa ladera del firme de la Sierra.
Hoffman aprovechó para filmar por primera aquellos
bellos paisajes de dificultoso andar. Alrededor de las
cinco de la tarde llegaron al campamento rebelde con los
pies ampollados y extremadamente agotados. Fidel los
recibió con mucha alegría y estuvieron conversando
durante toda la noche.
En la
mañana del miércoles 24 Taber y Hoffman comenzaron las
filmaciones y entrevistas que tuvieron que suspender por
lo copioso de las lluvias. Al día siguiente Fidel ordenó
partir en dirección al Pico Turquino y propuso a Taber y
a Hoffman la idea de realizar las filmaciones más
importantes en ese simbólico lugar. Ese día y el viernes
fueron muy fríos y con intensas lluvias, la ropa se
empapó y el andar se hizo cada vez más difícil.
En su
diario, el Che, que padecía en esos días de ataque de
asma, escribió: Wendell, el camarógrafo, tiene un cojear
espantoso. Sin embargo, pese a ello continuaba andando
de aquí para allá filmando con entusiasmo las escenas de
la marcha de la tropa. El sábado los periodistas
grabaron la primera entrevista a Fidel. Por la noche
acamparon en una aguada de la loma del Joaquín.
El
domingo 28 era el día señalado para subir al Turquino.
Desde temprano la tropa aligeró sus mochilas y aprestó
sus armas. En el campamento solo quedarían los heridos.
A las 8 de la mañana emprendieron la subida de la
empinada loma del Joaquín. Trepaban de uno en fondo
agarrándose a las raíces y bejucos y ayudando como
podían a subir los bultos de los periodistas. A ratos
Hoffman se detenía para filmar algún detalle de la
ascensión. No obstante el cansancio y la tensión de
aquellos días Celia y Haydee con los pies sangrantes no
se separaban del grupo. El Che, ahogado por el asma, dio
muestras de su inquebrantable firmeza siguiéndolos.
Horas más tarde alcanzaban la cúspide del firme de
Joaquín, para bajar por la otra falda, casi vertical,
conocida como el paso de los Monos.
Después
de salvar otras ondulaciones del terreno, el exhausto
grupo divisó el busto de José Martí en la cumbre del
Turquino. Todo el cansancio y dolor que traían lo
convirtieron en alegría y fervor patriótico. Marcharon
rápido, enarbolando la Bandera Cubana y los fusiles en
alto, cantando el Himno Nacional y el del 26 de Julio en
sentido homenaje al Apóstol. Pero a Celia le traía
además un recuerdo muy especial. Unos años atrás, en
mayo de 1953, ella acompañó a su padre y a un grupo de
animosos y patrióticos martianos a colocar esa obra
fundida en bronce de la escultora Jilma Madera, en la
cima más alta de Cuba.
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Hoffman había filmado aquella histórica hazaña y
también allí, al pie del monumento, él y Bob
Taber realizaron el final de la entrevista a
Fidel. Después todos regresaron por el mismo
camino al punto de partida. A la mañana
siguiente Hoffman con su equipo viajó a
Manzanillo y La Habana hasta llegar a Nueva York
en avión.
Los momentos más dramáticos del material fílmico
de Fidel y los combatientes de la Sierra Maestra
realizados por Hoffman y Taber fueron
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Wendell Hoffman
filmando escenas en la Sierra Maestra con su
pesado equipo. |
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proyectados de inmediato en la televisión y las
salas de los cines estadounidense y mundiales,
mostrando a Fidel vivo y hablando animadamente
de la Revolución, convencido de su indiscutible
victoria. Luego hicieron un amplio documental y
seleccionaron varios fotogramas que ilustrarían
los escritos que intelectuales y periodistas
amigos escribían en distintos ligares del mundo
defendiendo la Revolución cubana. |
De los
fotogramas de las películas seleccionados sobresalió la
de Fidel, Raúl y otros rebeldes alzando los rifles
cuando cantaban el himno cubano en el Pico Turquino.
Como afirmara el historiador Pedro Álvarez Tabío es “el
documento gráfico más elocuente, por su valor simbólico
y su fuerza plástica, de la etapa insurreccional de la
Revolución Cubana”.
APUNTES DE LA VIDA DE HOFFMAN
Hoffman
provenía de una familia campesina de Kansas que
recolectaba maíz y vendía pinos para adornar las casas
en las Navidades. Aprendió autodidácticamente a usar una
cámara de cine Bell & Howell. Captó algunos
acontecimientos locales que vendió a la Columbia
Broadcasting System (CBS). Las colaboraciones se
hicieron más estrechas y lo contrataron para reportar
noticias en distintos puntos de la geografía
norteamericana. En 1957 entró a trabajar como
camarógrafo oficial de la CBS y junto con Bob Taber le
asignaron entrevistar a Fidel en la Sierra Maestra. Fue
un éxito mundial que le garantizó captar importantes
noticias como la del 22 de noviembre de 1963 en Dallas
donde se le asignó para filmar el discurso del
presidente Kennedy. Cuando esperaba en la tribuna le
ordenaron ir al hospital donde era atendido el
Presidente victima del atentado. Allí filmó la salida
del féretro y a su esposa Jacqueline llevando aún el
vestido color rosa cubierto con la sangre de su marido.
También filmó las marchas por los derechos civiles
organizadas por Martin Luther King y realizó numerosos
reportajes en diversas latitudes del mundo. En 1975 se
retiró cuando la CBS reemplazó la última cámara
cinematográfica por la de video.
Fuentes:
Diario de la Guerra por Pedro Álvarez
Tabío y Heberto
Norman
Acosta, diario Granma del 11 y 25
de abril de 1997 (Suplementos especiales).
Ann Snack: On the road with a CBS
photojournalist
(Cubaperiodistas)