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Martes, 03 de Junio de 2008

Grandes momentos del fotorreportaje cubano
 

La estatua de la República

Jorge Oller

Esta fotografía de la estatua de la República, que preside el Capitolio Nacional de Cuba, fue tomada en Roma  el 17 de abril de 1929 en el taller del artista italiano Angelo Zanetti que la construyó. Fue en el momento en que iba a ser trasladada en un vagón especial hasta el puerto de Nápoles para ser embarcada a La Habana. La efigie rodeada por el escultor y los 24 ayudantes y obreros  que intervinieron en su realización dan una idea del colosal tamaño de la obra. La foto distribuida por la Wide  


El escultor italiano Zanetti y los veinticuatro artistas y obreros que intervinieron en la construcción de esta extraordinaria obra recuerdan a Gulliver y los liliputienses. La foto fue tomada en el patio de su estudio en Roma cuando la señorial estatua estaba colocada en un vagón especial para ser enviada a La Habana.

Word Photo fue publicada en los diarios habaneros pocos días después.

La historia de esta simbólica estatua había comenzado dos años antes, cuando el doctor Carlos Miguel de Céspedes, secretario de Obras Públicas del gobierno del general Machado, invitó a La Habana al celebre escultor Ángelo Zanetti. El artista, formado en la escuela clásica italiana, gozaba de gran fama por las obras que había realizado, entre ellas el célebre friso del Altar de la Patria que forma parte del monumento al Rey Víctor Manuel II en la capital Italiana. 

Carlos Miguel le había encargado la realización de las tres grandes estatuas que adornarían  el Capitolio de la Republica. Dos serían colocadas en el exterior a ambos lados de la gigantesca escalinata y representarían el Trabajo y la Virtud. La tercera, la más importante, simbolizaría la Republica y sería colocada en el centro del espacioso Salón de Los Pasos Perdidos, justamente debajo de la cúpula del Capitolio.  


La estatua colocada en el Salón de los Pasos Perdidos un día antes de la inauguración del Capitolio. Foto: Manuel Martínez Illa

Zanetti, impresionado por la suntuosidad, belleza y detalles de la obra, estudió la posición, forma y dimensiones que más convenían a la proyectada efigie. También tuvo en cuenta el lugar donde sería emplazada, las vías para entrarla y la manera de ensamblarla dentro del edificio. Pero lo más importante para él era encontrar las facciones y la figura para la escultura que iba a cincelar. Se había inspirado en Atenea, la diosa  griega de la industria, las artes, la sabiduría y la guerra, pero sus formas y su rostro debían tener las peculiaridades propias de la mujer cubana y se dio a la tarea de buscar una modelo. La encontró en una mulata habanera de elegante figura llamada Lily Valty, que algunos afirman fue su esposa. Sin embargo, su rostro no encajaba con la que él había concebido para su obra. Fue por casualidad que conoció en la casa de un compatriota suyo a Elena de Cárdenas y Echarte una criolla cuyas facciones coincidían con el ideal soñado por el escultor. Con ambas mujeres hizo varios estudios escultóricos en miniatura y con los apuntes, bocetos, maquetas y los
planos del edificio regresó a su estudio de Roma para el colosal proyecto.  

Le llevó dos años realizar la obra que tiene una altura de 11,50 metros desde la base hasta la cabeza a la que hay que añadir el brazo y la lanza que alcanza una altura total de 14,60 metros y descansa sobre un pedestal de mármol de 2,50 metros. La figura muestra a una gallarda mujer ataviada con una túnica y un gorro frigio  y armada de una lanza en su mano derecha mientras que la izquierda mantiene un escudo que se apoya en el suelo. Es de bronce fundido dorada electrolíticamente y es hueca. Aún así pesa 30 toneladas.  

Es la tercera estatua bajo techo en el mundo en tamaño, superada  solo por el Buda de Oro de Nava, Japón y la de Abraham Lincoln en el mausoleo erigido en su honor en Washington. 

Llegó a la Habana en tres grandes embalajes que tuvieron que ser cargados en hombros para poder subirlos por la gran escalinata. Se ensambló con absoluta perfección pocos días antes de la inauguración del Capitolio, el 20 de mayo de 1929

Zanetti titulo a su obra: La virtud Republicana, aunque en Cuba se ha conocido simplemente  como la estatua de La República, de La Patria o de La Libertad. 

Fuentes:
- La Habana, apuntes históricos. Emilio Roig de Leuchsenring.

- Manuel Martínez Illa, jefe del Departamento de 


En el estudio en Roma.

Fotografía y Cine de la Secretaría de Obras Públicas, desde su creación en 1926 hasta su jubilación en 1960.

(Cubaperiodistas)
 

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