Grandes momentos del
fotorreportaje cubano
Una
gallina presa
Jorge Oller Oller
Esta vez no
ofrecemos una de las extraordinarias imágenes que han hecho
historia en la prensa cubana, sino la fotografía de un suceso
intrascendente que la percepción y el talento de un
fotorreportero la convirtió en una curiosa e insólita noticia.
Se trata de
una gallina que estuvo presa en el calabozo de la entonces
novena estación de policía enclavada en la calle Zapata y D en
el Vedado, hace ya 60 años. ¿Qué horrendo delito había cometido?
Empecemos
por decir que el ave formaba parte del gallinero de un pequeño
sitio de los terrenos de la antigua Loma de los Catalanes. A
veces el ave brincaba la débil cerca que separaba el corral de
una vereda que conducía a la calle Zapata. No lo hacia por
espíritu aventurero sino para aplacar su insaciable instinto de
picar y picar en los yerbajos desenterrando y devorando
gusanillos e insectos. Un día, el 3 de diciembre de 1948, esa
gula natural la hizo descuidar su habitual cautela y timidez.
No se percató que unos ojos la asechaban y que súbitamente,
atrapada a los brazos extraños de un ladronzuelo, voló sin mover
las alas. Tan sorprendida estaba que ni cacarear pudo.
Afortunadamente unos vecinos vieron como se la llevaban y
salieron a salvarla a los gritos de ¡Ataja! y ¡Al ladrón!
Otros se unieron a la persecución con un palo en la mano.
También un policía que, después de correr unos metros,
desenfundó su revólver y disparó al aire gritando ¡alto a la
autoridad! El tiro al delincuente quien, asustado, soltó el ave
pero, lejos de detenerlo, estimuló más la carrera desapareciendo
entre los traspatios de unas casas. La persecución había
terminado. El policía recogió a la pobre gallina y la llevó a la
estación de policía para explicar el hecho y justificar el
disparo que había hecho. Como no había acusado, ni acusador la
gallina ingresó en la jaula de la estación en espera de su
suerte o más bien de su desgracia.
El
reportero gráfico de Bohemia, Ramoncito Fernández, estaba cerca
y había escuchado el tiro. Fue a la estación policíaca de
Zapata para indagar y vio asombrado a la gallina tras las rejas
del calabozo. El oficial de guardia le contó lo sucedido y que
la gallina permanecería allí hasta tanto la reclamaran. El
fotógrafo pidió permiso para retratarla y se lo concedieron.
Después reveló la plancha y le entregó una copia al Jefe de
Información de la revista que la publicó como lo que es, un
hecho insólito.
Al no
presentarse el dueño, suponemos que la gallina salió de las
rejas para hacer honor a la mesa de algún oficial transformada
en un manjar digno de ser chupado hasta los huesos.
El autor de
esta fotografía fue Ramón (Ramoncito) Fernández Morales. Nació
en Matanzas en 1908. Era fotógrafo de un estudio, colaborador
del periódico El Imparcial y copropietario de la emisora CMGT de
aquella ciudad. En 1930 se establece en La Habana para trabajar
en el control maestro de la radioemisora CMQ cargo que ocupará
durante tres décadas. Como era un gran aficionado al béisbol en
1945 simultanea su trabajo en la radio con el de fotógrafo de
deportes del diario Información. Dos años más tarde pasa a la
sección de deportes de la revista Bohemia hasta 1961. Fue
también el fotógrafo oficial de la Liga Cubana de Base Ball.
Utilizaba una cámara Speed Graphic con un lente especial de
largo alcance conocido como Big Bertha, quizá la única en
América Latina.
Fuentes:
1- Revista Bohemia, diciembre 12 de 1948. p. 70
2- Álbum del
Cincuentenario de la Asociación de Reportes de La Habana, p 322
3- Notas de una conversación con Ramoncito
Fernández en el antiguo Palacio de Convenciones y Deportes de la
calle G y Malecón en 1951.
(Cubaperiodistas)