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Viernes 20 de Octubre de 2006


En el 2003, el FBI de Miami destruyó el expediente Posada

Jean-Guy Allard

Todos los documentos originales del expediente de Luis Posada Carriles conservados durante años en la caja fuerte del FBI de Miami fueron destruidos en el 2003, por órdenes tanto de Héctor Pesquera, entonces gran capo del propio FBI, como de la Fiscalía Federal del Sur de la Florida, mientras la justicia panameña buscaba reunir pruebas del pasado criminal del terrorista con vistas a su enjuiciamiento.

Acaba de revelarlo la periodista norteamericana Ann Louise Bardach, al contestar las preguntas de Amy Goodman, quien la entrevistó en su conocido programa radial Democracy Now. Autora de una importante investigación sobre la Miami mafiosa, publicada en el 2003 bajo el título de Cuba Confidencial, Bardach dispone de fuentes exclusivas entre los mafiosos y en el FBI de la ciudad floridana.

Aquí, textualmente, sus palabras:

"Mis fuentes dentro del FBI —realmente tengo varias y quiero ser algo prudente con esa situación, pero son fuentes de primera mano— se quedaron asombradas porque en algún momento después del


La periodista Ann Louise Bardach denunció la destrucción de las pruebas.

2002 las pruebas originales en la sala de evidencias del FBI de Miami fueron destruidas —de lo que entiendo, fueron trituradas. Y esto implica cables originales de la Western Union, faxes.  Y la mayoría de las cortes exigen evidencias originales y no, como usted sabe, copias o facsímiles. Y alguien tomó la decisión de cerrar el caso. Y esto sería en el 2003 cuando Posada se encontraba bastante en los titulares. Creemos que ése es el año cuando esto ocurrió".

Bardach explicó luego que no se pueden destruir evidencias sin que un caso esté cerrado, pues para eso se necesitan las firmas tanto de la Fiscalía como del Jefe del FBI.

Narró también cómo contactó al FBI para obtener más explicaciones y que el vocero contestó que la sala de evidencias estaba repleta de objetos y que a veces había que liberar espacio. Bardach entonces comentó: "La sala de evidencias también contiene cosas como ametralladoras o drogas que fueron ocupadas. En el caso de Posada, eran sólo papeles. Así que uno se pregunta qué espacio esto ocupaba realmente".

"Realmente, pienso que hace falta una investigación en esto", concluyó.


El agente especial del FBI Héctor Pesquera, cómplice del terrorismo contra Cuba.

UN MAFIOSO COMO JEFE DEL FBI

En su libro Cuba Confidencial, publicado en el 2003 (Vintage Books), Bardach contó cómo llegó en 1998, a Miami, el puertorriqueño Héctor Pesquera, como nuevo jefe (Special Agent in Charge) del FBI del Sur de la Florida. Este es el hombre que ordenaría la destrucción del expediente Posada y perseguiría salvajemente a los Cinco.

"Las esperanzas de los agentes y oficiales de policía fueron rápidamente aniquiladas. Pesquera, dijeron, empezó a fraternizar con miembros clave de la

dirección de esos grupos cubanos tales como Alberto Hernández (anteriormente de la FNCA), Ileana Ros-Lehtinen, Domingo Otero (otro ex elemento duro de la FNCA) y Roberto Martín Pérez, un antiguo preso político cubano cuyo padre y él mismo eran esbirros de la policía de Batista en La Habana. Pesquera, dijo un agente en su oficina, pronto hizo un brusco viraje hacia la derecha y se abandonaron todas las investigaciones sobre el terrorismo", escribía Bardach en este libro.

Es precisamente en el 2003, cuando se destruyen esas pruebas en Miami, que la Fiscalía panameña se preparaba para enjuiciar a Luis Posada Carriles y sus cómplices por el fracasado atentado del Paraninfo universitario que hubiera provocado miles de muertos.

Esa Fiscalía ya había reclamado a la Embajada de Estados Unidos, en virtud de un tratado bilateral, el dossier de Posada y de los cubanoamericanos involucrados.

Después de una larga espera, no recibió más que un expediente constituido por documentos obsoletos e insignificantes sin impacto real en la causa que se desarrollaba.

En cuanto al expediente constituido en Miami por el FBI del Sur de la Florida, nadie en Panamá se enteró jamás de su existencia.

BUSH, POWELL Y OTTO REICH, AL SERVICIO DE LA MAFIA

En el 2003, el caso de Posada y de sus cómplices era objeto en Miami de una intensa campaña desarrollada por la mafia terrorista, con todos los medios de que dispone tanto en la prensa como en su red de contactos políticos.

Roberto Martín Pérez, Feliciano Foyo y Horacio García, todos ex directores de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) que Posada designó públicamente cómo los "financieros" de sus actividades terroristas, fueron recibidos por el subsecretario Roger Noriega el 2 de mayo del 2003 en el Departamento de Estado.

El 20 de ese mismo mes, el presidente norteamericano George W. Bush, invitaba a la Casa Blanca a once miembros de la extrema derecha cubanoamericana del Sur de la Florida. Entre ellos se encontraba Ernesto Díaz Rodríguez, hoy jefe del grupo terrorista Alpha 66.

El 3 de septiembre, se abría en Panamá la audiencia preliminar que, en dos sesiones, iba a llevar a Posada a un juicio.

El viernes 10 de octubre del 2003, George W. Bush, acompañado por su secretario de Estado, Colin Powell, ofreció un cóctel en el Jardín de la Rosa de la Casa Blanca, donde apareció Ninoska Pérez-Castellón, la diva de la radio terrorista miamense, y Luis Zúñiga Rey, ex jefe de la sección paramilitar de la FNCA, ambos fundadores del Cuban Liberty Council.

El encuentro provocó, entre otros resultados, que Powell, durante su visita a Panamá en diciembre del mismo año, abordó con la presidenta mafiosa Mireya Moscoso el tema de Posada Carriles.

El 21 de enero del 2004, Otto Reich, secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, se reunió con Moscoso. En los días siguientes, circuló en Miami una información según la cual Otto Reich lo había "arreglado todo".

El 18 de marzo terminó el juicio relámpago contra Posada Carriles y demás acusados que recibirían condenas de complacencia... y el 26 de agosto siguiente, a unas horas de abandonar la presidencia, la Moscoso firmaba el indulto que permitía a los cuatro asesinos huir del país a toda velocidad.

"NO QUIEREN QUE SUS HUELLAS DACTILARES APAREZCAN..."

Al terminarse la entrevista con Democracy Now, Ann Louise Bardach cuenta cómo los propios abogados de Posada le dijeron que lo único que hace falta para encarcelar a este terrorista "es que Alberto Gonzales y Condoleezza Rice lo pongan bajo la Ley Patriótica y así lo pudieran detener el tiempo que quisieran..."

"Pero esto Condoleezza Rice y Gonzales no lo van a hacer porque están cerca de la familia Bush. No quieren que sus huellas dactilares aparezcan sobre esto. (...) Me dijeron que absolutamente nada ocurrirá antes de la elección y que —yo lo oí de ambos lados, de todos lados, que hay bastante política determinando cada elemento del caso", confirmó la autora de Cuba Confidencial.

La destrucción de los documentos del FBI de Miami se añade a otra desfachatez: hace unos días, los Archivos Nacionales de Seguridad de la Universidad George Washington anunciaban haber recibido del Gobierno de los Estados Unidos una lista de cientos de documentos secretos sobre Orlando Bosch y Luis Posada Carriles que se niegan a desclasificar.

A todo esto se suma otro hecho que confirma la extensión de esa enorme red criminal.

En ese mismo año 2003, mientras el expediente del Bin Laden de América terminaba en el triturador, Cinco antiterroristas cubanos trataban de preparar su apelación. Lo hacían en las celdas de confinamiento de sus distintas cárceles donde los mantenían los personajes de esa misma conspiración mafiosa que se extiende desde Hialeah hasta la Casa Blanca.

(Fuente: Granma)
 

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