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En el 2003, el FBI
de Miami destruyó el expediente Posada
Jean-Guy
Allard
Todos los documentos originales
del expediente de Luis Posada Carriles conservados
durante años en la caja fuerte del FBI de Miami
fueron destruidos en el 2003, por órdenes tanto de
Héctor Pesquera, entonces gran capo del propio FBI,
como de la Fiscalía Federal del Sur de la Florida,
mientras la justicia panameña buscaba reunir pruebas
del pasado criminal del terrorista con vistas a su
enjuiciamiento.
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Acaba de revelarlo la
periodista norteamericana Ann Louise Bardach,
al contestar las preguntas de Amy Goodman,
quien la entrevistó en su conocido programa
radial Democracy Now. Autora de una importante
investigación sobre la Miami mafiosa,
publicada en el 2003 bajo el título de Cuba
Confidencial, Bardach dispone de fuentes
exclusivas entre los mafiosos y en el FBI de
la ciudad floridana.
Aquí, textualmente, sus
palabras:
"Mis fuentes dentro del FBI —realmente
tengo varias y quiero ser algo prudente con
esa situación, pero son fuentes de primera
mano— se quedaron asombradas porque en algún
momento después del |

La periodista
Ann Louise Bardach denunció la destrucción de
las pruebas. |
| 2002
las pruebas originales en la sala de
evidencias del FBI de Miami fueron destruidas
—de lo que entiendo, fueron trituradas. Y esto
implica cables originales de la Western Union,
faxes. Y la mayoría de las cortes exigen
evidencias originales y no, como usted sabe,
copias o facsímiles. Y alguien tomó la
decisión de cerrar el caso. Y esto sería en el
2003 cuando Posada se encontraba bastante en
los titulares. Creemos que ése es el año
cuando esto ocurrió". |
Bardach explicó luego que no se
pueden destruir evidencias sin que un caso esté
cerrado, pues para eso se necesitan las firmas tanto
de la Fiscalía como del Jefe del FBI.
Narró también cómo contactó al
FBI para obtener más explicaciones y que el vocero
contestó que la sala de evidencias estaba repleta de
objetos y que a veces había que liberar espacio.
Bardach entonces comentó: "La sala de evidencias
también contiene cosas como ametralladoras o drogas
que fueron ocupadas. En el caso de Posada, eran sólo
papeles. Así que uno se pregunta qué espacio esto
ocupaba realmente".
"Realmente, pienso que hace
falta una investigación en esto", concluyó.
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El agente
especial del FBI Héctor Pesquera, cómplice del
terrorismo contra Cuba. |
UN
MAFIOSO COMO JEFE DEL FBI
En su libro Cuba
Confidencial, publicado en el 2003 (Vintage
Books), Bardach contó cómo llegó en 1998, a
Miami, el puertorriqueño Héctor Pesquera, como
nuevo jefe (Special Agent in Charge) del FBI
del Sur de la Florida. Este es el hombre que
ordenaría la destrucción del expediente Posada
y perseguiría salvajemente a los Cinco.
"Las esperanzas de los agentes y oficiales
de policía fueron rápidamente aniquiladas.
Pesquera, dijeron, empezó a fraternizar con
miembros clave de la |
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dirección de esos grupos cubanos tales como
Alberto Hernández (anteriormente de la FNCA),
Ileana Ros-Lehtinen, Domingo Otero (otro ex
elemento duro de la FNCA) y Roberto Martín
Pérez, un antiguo preso político cubano cuyo
padre y él mismo eran esbirros de la policía
de Batista en La Habana. Pesquera, dijo un
agente en su oficina, pronto hizo un brusco
viraje hacia la derecha y se abandonaron todas
las investigaciones sobre el terrorismo",
escribía Bardach en este libro. |
Es precisamente en el 2003,
cuando se destruyen esas pruebas en Miami, que la
Fiscalía panameña se preparaba para enjuiciar a Luis
Posada Carriles y sus cómplices por el fracasado
atentado del Paraninfo universitario que hubiera
provocado miles de muertos.
Esa Fiscalía ya había reclamado
a la Embajada de Estados Unidos, en virtud de un
tratado bilateral, el dossier de Posada y de los
cubanoamericanos involucrados.
Después de una larga espera, no
recibió más que un expediente constituido por
documentos obsoletos e insignificantes sin impacto
real en la causa que se desarrollaba.
En cuanto al expediente
constituido en Miami por el FBI del Sur de la
Florida, nadie en Panamá se enteró jamás de su
existencia.
BUSH,
POWELL Y OTTO REICH, AL SERVICIO DE LA MAFIA
En el 2003, el caso de Posada y
de sus cómplices era objeto en Miami de una intensa
campaña desarrollada por la mafia terrorista, con
todos los medios de que dispone tanto en la prensa
como en su red de contactos políticos.
Roberto Martín Pérez, Feliciano
Foyo y Horacio García, todos ex directores de la
Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) que
Posada designó públicamente cómo los "financieros"
de sus actividades terroristas, fueron recibidos por
el subsecretario Roger Noriega el 2 de mayo del 2003
en el Departamento de Estado.
El 20 de ese mismo mes, el
presidente norteamericano George W. Bush, invitaba a
la Casa Blanca a once miembros de la extrema derecha
cubanoamericana del Sur de la Florida. Entre ellos
se encontraba Ernesto Díaz Rodríguez, hoy jefe del
grupo terrorista Alpha 66.
El 3 de septiembre, se abría en
Panamá la audiencia preliminar que, en dos sesiones,
iba a llevar a Posada a un juicio.
El viernes 10 de octubre del
2003, George W. Bush, acompañado por su secretario
de Estado, Colin Powell, ofreció un cóctel en el
Jardín de la Rosa de la Casa Blanca, donde apareció
Ninoska Pérez-Castellón, la diva de la radio
terrorista miamense, y Luis Zúñiga Rey, ex jefe de
la sección paramilitar de la FNCA, ambos fundadores
del Cuban Liberty Council.
El encuentro provocó, entre
otros resultados, que Powell, durante su visita a
Panamá en diciembre del mismo año, abordó con la
presidenta mafiosa Mireya Moscoso el tema de Posada
Carriles.
El 21 de enero del 2004, Otto
Reich, secretario de Estado Adjunto para Asuntos del
Hemisferio Occidental, se reunió con Moscoso. En los
días siguientes, circuló en Miami una información
según la cual Otto Reich lo había "arreglado todo".
El 18 de marzo terminó el
juicio relámpago contra Posada Carriles y demás
acusados que recibirían condenas de complacencia...
y el 26 de agosto siguiente, a unas horas de
abandonar la presidencia, la Moscoso firmaba el
indulto que permitía a los cuatro asesinos huir del
país a toda velocidad.
"NO
QUIEREN QUE SUS HUELLAS DACTILARES APAREZCAN..."
Al terminarse la entrevista con
Democracy Now, Ann Louise Bardach cuenta cómo los
propios abogados de Posada le dijeron que lo único
que hace falta para encarcelar a este terrorista "es
que Alberto Gonzales y Condoleezza Rice lo pongan
bajo la Ley Patriótica y así lo pudieran detener el
tiempo que quisieran..."
"Pero esto Condoleezza Rice y
Gonzales no lo van a hacer porque están cerca de la
familia Bush. No quieren que sus huellas dactilares
aparezcan sobre esto. (...) Me dijeron que
absolutamente nada ocurrirá antes de la elección y
que —yo lo oí de ambos lados, de todos lados, que
hay bastante política determinando cada elemento del
caso", confirmó la autora de Cuba Confidencial.
La destrucción de los
documentos del FBI de Miami se añade a otra
desfachatez: hace unos días, los Archivos Nacionales
de Seguridad de la Universidad George Washington
anunciaban haber recibido del Gobierno de los
Estados Unidos una lista de cientos de documentos
secretos sobre Orlando Bosch y Luis Posada Carriles
que se niegan a desclasificar.
A todo esto se suma otro hecho
que confirma la extensión de esa enorme red
criminal.
En ese mismo año 2003, mientras
el expediente del Bin Laden de América terminaba en
el triturador, Cinco antiterroristas cubanos
trataban de preparar su apelación. Lo hacían en las
celdas de confinamiento de sus distintas cárceles
donde los mantenían los personajes de esa misma
conspiración mafiosa que se extiende desde Hialeah
hasta la Casa Blanca.
(Fuente:
Granma)
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