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Argentina:
la apropiación ilegal de la empresa Papel Prensa
Stella Calloni
La presidenta argentina, Cristina Fernández de
Kirchner, denunció la apropiación ilegal de la empresa Papel Prensa
SA por parte de los dueños de los diarios Clarín, La Nación y
La Razón durante la pasada dictadura, y expuso los acuerdos
con la junta militar, que presidía Jorge Rafael Videla, lo que surge
de un informe basado en documentos originales. Anunció que envió a
la justicia esta información y al Parlamento un proyecto de ley que
declara de interés público la producción de pasta de celulosa y
papel para periódicos en este país.
En el proyecto legislativo se menciona la
formación de una comisión de seguimiento en el Congreso con
representantes de todos los partidos para controlar el cumplimiento
de lo que sería un trato igualitario que democratice la información.
Este seguimiento debe hacerse por medio de un
marco regulatorio que nunca se hizo, dijo, y añadió que los miembros
de esa comisión podrán participar como observadores de las reuniones
del directorio de Papel Prensa. Van a ver que no nos van a tener que
controlar a nosotros sino a los que tienen la decisión, a los que
realmente deciden y así habrá transparencia para que nadie sea
inducido al engaño.
Tras recibir un informe oficial de 20 mil fojas
en el que se detallan los pormenores del despojo de Papel Prensa, y
al comenzar su presentación, la gobernante mostró ante todos las
portadas de Clarín y La Nación de este día que dicen
que el gobierno avanza sobre Papel Prensa para controlar la palabra
impresa con lo cual están reconociendo, sostuvo Fernández de
Kirchner, que ese control en realidad hoy está bajo los accionistas
mayoritarios de esa Papel Prensa, que son ambos rotativos.
Rodeada de su gabinete, funcionarios, los
presidentes de ambas Cámaras, invitados y organizaciones sociales,
la mandataria hizo una presentación transmitida en cadena nacional,
resumiendo las conclusiones más importantes de la investigación
realizada por una Comisión Oficial. La pesquisa demostró cómo esos
medios, que hoy mencionan el tema de la seguridad jurídica, firmaron
la compra de las acciones a una familia, como la de David Graiver,
muerto en un sospechoso accidente en México en agosto de 1976, que
luego sería secuestrada, y de otros empresarios que corrieron la
misma suerte también a fines del 76 y principios del 77.
La presidenta se refirió a documentos donde los
mismos directores de Clarín y La Nación cuando pasaron
a controlar Papel Prensa reconocieron los acuerdos previos con la
junta militar, con la cual brindaron, como se registra en diversas
fotografías de la época, en las que se ve a Bartolomé Mitre de La
Nación y a Ernestina Herrera de Noble, actual directora de
Clarín, brindando con el dictador Videla.
Ambos directivos se beneficiaron luego de la
quiebra del diario La Razón, en 2000, y mediante un pacto se
aseguraron el control accionario de Papel Prensa, montando así un
monopolio en perjuicio de todos sus competidores.
Se demostró, dijo Fernández de Kirchner, que
Lidia Papaleo de Graiver, viuda de David Graiver, el dueño de Papel
Prensa, fue forzada a firmar la cesión de la empresa a sólo unos
días de que la junta militar decidiera la interdicción de los bienes
de esa familia, ya que una vez tomada esta medida no se iba a poder
concertar la negociación.
El síndico general de la nación, Daniel Reposo,
dijo previamente que el informe dejó al descubierto la connivencia
de sectores del poder civil con la dictadura (1976-1983),
apropiándose de bienes de personas en total estado de indefensión,
como es el caso de Lidia Papaleo de Graiver, que más adelante fue
detenida entre 1977 y 1982, años en los que fue reiteradamente
torturada y violada.
La presidenta declaró que se encontró mucha
documentación que fue desaparecida de algunos lugares, pero que
afortunadamente la Sindicatura General de la Nación (Sigen) tenía en
sus archivos información sobre Papel Prensa y allí se encontraban
todas las actas certificadas de las asambleas de directorio, de las
discusiones de la comisión fiscalizadora de esa época y de la
documentación original que daba respaldo a cada una de las
decisiones.
En la sala estaba presente Rafael Lanover, que
fue representante de Graiver en una compañía y quien fue secuestrado
y llevado al Pozo de Banfield, uno de los centros clandestinos de
detención donde desaparecieron a centenares de personas.
La serie de irregularidades incluye la venta a
una empresa de paja como Fapel, que luego desaparece para surgir
bajo los nombres de los compradores reales: los dueños de Clarín,
La Nación y La Razón.
Los datos, testimonios e información
presentados por la mandataria impactaron cuando recordó que 28 por
ciento de acciones que minoritariamente posee el Estado argentino no
son de un gobierno, ni de este, ni de otros”, y pidió a la
Procuraduría del Estado y a la Secretaría de Derechos Humanos que
hagan presentaciones judiciales con estos expedientes.
Yo tengo la certeza de cómo sucedieron las
cosas, pero son los jueces los que deben juzgar y los que pueden
condenar. Creo en serio en la división de los poderes del Estado y
en la posibilidad de superar esta situación que lleva 33 años de
oscurantismo y ocultamientos, concluyó.
(Fuente:
La Jornada)
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