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Nueva escalada subversiva, con amplia cobertura mediática, contra
Cuba
Bruno Rodríguez Parrilla
Señor Presidente:
Fueron necesarios 60 millones de muertos en la
II Guerra Mundial, para desarrollar el concepto de derechos humanos,
en particular del derecho a la vida y a la dignidad humana.
Mucho se ha avanzado en el desarrollo
conceptual de los derechos humanos y muy poco en garantizar su
ejercicio. Hemos convertido el tema en uno de los pilares
fundamentales de las Naciones Unidas, junto al desarrollo, la paz y
la seguridad internacionales. Sin embargo, es el área en que mayores
estragos han hecho la manipulación ideológica, la hipocresía
política y el doble rasero de los países industrializados.
Los que se pretenden guardianes de los derechos
humanos, e intentan cuestionar a otros, son precisamente los
responsables directos de las más graves, sistemáticas y flagrantes
violaciones de los derechos humanos, sobre todo del derecho a la
vida.
Son los autores del sistema colonial que sirvió
para expoliar a los países del Sur y condenarlos al subdesarrollo.
Son los responsables del orden económico internacional actual que
asesina silenciosamente a decenas de millones de seres humanos,
víctimas del hambre, la pobreza y las enfermedades prevenibles y
curables. Son los que imponen las modernas guerras de conquista que
ocasionan millones de muertos, generalmente civiles, asombrosamente
llamados "daños colaterales".
Son también los beneficiarios del pensamiento
único, de los modelos exclusivos, de los valores excluyentes, de la
guerra mediática, de la construcción de verdades inmanentes, de la
subcultura de la publicidad comercial, de la imposición de reflejos
condicionados, de la prensa empotrada, mendaz, dócil y embrutecedora
que justifica o disimula la matanza.
La manipulación del terrorismo sirvió a Estados
Unidos y sus aliados europeos para lanzar las guerras de dominación
y conquista de recursos energéticos en Iraq y Afganistán que han
cobrado dos millones de vidas humanas. Sirvió también para
justificar las desapariciones forzadas, las torturas, las cárceles
secretas y centros de detención donde no se reconoce el Derecho
Internacional Humanitario ni la condición de seres humanos. Fue el
pretexto para "leyes patrióticas" como las que acaba de prorrogar el
gobierno norteamericano, que cercenan libertades y garantías
conquistadas por el movimiento por los derechos civiles en luchas
que tomaron siglos.
¿Quién responderá por las brutalidades
cometidas en Abu Ghraib, Bagram, Guantánamo y otros centros de
tortura y muerte? ¿Cuándo se juzgará a los responsables y se pondrá
fin a la impunidad?
El Vicecanciller de Suecia hizo esta mañana un
discurso curioso y arrogante, con juicios críticos sobre nueve
países. Sin embargo, no dijo una palabra sobre la complicidad del
gobierno sueco con los vuelos secretos que hicieron escala en su
territorio llevando a personas secuestradas. Esperamos que algún día
concluya su prolongada investigación al respecto y se digne a
informar su resultado a este Consejo.
¿Quién responderá en los países europeos por
los vuelos secretos, las cárceles clandestinas en sus territorios y
la participación en actos de tortura?
Lo que ha ocurrido en Palestina durante años
constituye un verdadero genocidio. Miles de palestinos han perdido
la vida a causa de ataques militares indiscriminados y férreos
cercos y bloqueos que los privan de los más elementales medios de
subsistencia.
Las dictaduras militares en América Latina,
impuestas y sostenidas por Estados Unidos durante décadas,
asesinaron a 400 000 personas. Solo en Cuba provocaron 20 000
muertos.
El derecho a la vida se viola constantemente en
el mundo. La propia existencia de la especie humana está seriamente
amenazada por el cambio climático, del cual son histórica y
actualmente responsables los mismos que desatan y conducen las
guerras de conquista. La vergonzosa reunión de Copenhague, con sus
prácticas fraudulentas y excluyentes, constituyó un acto contra el
derecho de la humanidad a la vida y a la sobrevivencia.
Señor Presidente:
Por medio siglo, Cuba fue víctima de agresiones
norteamericanas y actos de terrorismo. Cinco mil quinientos setenta
y siete cubanos perdieron la vida o quedaron discapacitados.
Los autores de la destrucción en pleno vuelo de
un avión de Cubana de Aviación en 1976 gozan de impunidad protegidos
por el gobierno de Estados Unidos. Una epidemia de dengue, resultado
de un ataque bacteriológico, provocó la muerte de 101 niños cubanos.
Una de la serie de bombas colocadas en La Habana en 1997, causó la
muerte a un joven italiano.
La llamada Ley de Ajuste Cubano y la política
de "Pies secos-Pies mojados" alientan la emigración ilegal y cobran
vidas.
El bloqueo económico, comercial y financiero
impuesto a Cuba es un acto de genocidio, tipificado en los incisos
(b) y (c) del artículo II de la Convención contra el Crimen de
Genocidio y una violación masiva, flagrante y sistemática de los
derechos humanos.
La política de Estados Unidos contra Cuba, que
el gobierno del presidente Obama no ha cambiado, cuesta vidas al
pueblo cubano.
Una nueva escalada subversiva, con amplia
cobertura mediática, ha sido lanzada contra Cuba. No respeta
principio ético alguno. Se pretende presentar a mercenarios como
patriotas, a agentes pagados por los Estados Unidos en territorio
cubano como disidentes.
La poderosa maquinaria del imperio no vacila en
utilizar a un recluso reincidente y sancionado en debido proceso,
por delito común, y luego reclutado en prisión, para presentarlo
como un luchador por los derechos humanos. Para obtener espurios
dividendos políticos, fue lanzado a la muerte, pese a esmerados
cuidados médicos. Como expresó el Presidente Raúl Castro Ruz fue un
hecho lamentable. Es otra víctima de la política subversiva de los
Estados Unidos contra Cuba.
Desde que triunfó la Revolución cubana en 1959,
jamás ha habido en Cuba un solo caso de asesinato, tortura o
ejecución extrajudicial; jamás ha habido un "escuadrón de la muerte"
ni una "Operación Cóndor". Cuba tiene una ejecutoria meritoria e
intachable en la protección del derecho a la vida, incluso mediante
cooperación altruista fuera de sus fronteras.
Señor Presidente:
Hubiese deseado referirme a aspectos concretos
del serio trabajo que lleva a cabo este Consejo, abordar el tema de
la revisión de este órgano que debe tener lugar el año próximo para
denunciar el intento de sojuzgarlo, modificar su composición y sus
procedimientos, para imponerle intereses políticos. Hubiera querido
referirme al mecanismo de Examen Periódico Universal, que ha
mostrado su utilidad, a pesar de sus imperfecciones y de la falta de
autocrítica de los poderosos puestos en evidencia. Habría deseado
defender al Consejo y destacar la importancia de preservarlo libre
de politización, discriminación, selectividad y dobles raseros.
Puedo asegurarle que Cuba seguirá contribuyendo
con esfuerzo y tesón a que el Consejo de Derechos Humanos mantenga
su rumbo independiente y se consolide la cooperación como verdadera
vía para la promoción y protección de los derechos humanos en el
mundo.
Debo proclamar, a nombre del pueblo heroico y
noble de Cuba, que ninguna campaña nos apartará de nuestros ideales
de independencia y libertad.
Muchas gracias.
(Discurso del ministro de
Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez
Parrilla, en el segmento de alto nivel del 13 periodo de sesiones
del Consejo de Derechos Humanos, Ginebra, 3 de marzo del 2010.)
(Fuente
Granma)
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