El
Diario de la Habana,
uno de los exponentes de la prensa del siglo XIX en Cuba
Ana Margarita
Oliva Núñez (Especialista de la Sala Cubana de la Biblioteca
Nacional de Cuba)
La Asociación de
Estados Iberoamericanos para el Desarrollo de las Bibliotecas
Nacionales de Iberoamérica (ABINIA), lleva a cabo, desde la década
de los 90, un proyecto de digitalización de la prensa
latinoamericana del siglo XIX.
Durante la XX Asamblea General
de ABINIA se tomó el acuerdo de realizar una compilación que
mostrara ejemplos de la prensa periódica contemporánea al proceso de
emancipación de los países latinoamericanos. La publicación que
resultó de este acuerdo, en la que han participado la mayoría de los
países que forman parte de ABINIA –con la coordinación editorial de
la Biblioteca Nacional de Argentina–, incluye, junto a imágenes de
la prensa periódica, artículos que ofrecen una panorámica del
devenir y el significado de la prensa de las diferentes naciones.
La Biblioteca Nacional de Cuba
José Martí está representada por el trabajo que presentamos a
continuación.
La Sala Cubana
de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí atesora, procesa y
divulga el patrimonio bibliográfico nacional del siglo XIX. En su
acervo se encuentra una colección muy valiosa y representativa de
publicaciones periódicas cubanas del siglo XIX, cuyas fichas
catalográficas ya han sido introducidas en bases de datos
electrónicas, por lo que el usuario puede acceder a esa información
tanto en el kardex como en el catálogo en línea. Esta colección
circula constantemente, ya que se trata de un fondo muy solicitado
por los investigadores, tanto nacionales como extranjeros, que
estudian la historia y cultura de la nación cubana.
El Diario de La Habana
es una de las publicaciones más solicitadas. Abarcó alrededor de 38
años (1810-1848), periodo en el que ofreció información interesante
y variada y cambió su nombre en repetidas ocasiones. Como
antecedentes del Diario tenemos el Papel Periódico de
la Havana, primer periódico de Cuba, surgido en 1790. A este le
sucedió en 1805 El Aviso.
Papel periódico de la Havana, que el 3 de enero de 1809
cambia su título por El Aviso
de La Habana. Papel Periódico literario-económico; y ya
en septiembre de 1810 toma el nombre de Diario de la Habana.
Su fundador fue Tomás
Agustín Cervantes quien utilizaba el seudónimo de El Redactor. En
1812 mudará otra vez el nombre por el de Diario del Gobierno
de La Habana, y ocho años después, al promulgarse la
Constitución de 1820 (1), se denominó Diario del Gobierno
Constitucional de la Habana, hasta 1823, cuando se tituló de
nuevo Diario del Gobierno de La Habana.
De 1816 a 1824 toma la
dirección del periódico José de Arazoza, y al morir este su esposa
Antonia de la Cámara ocupa su lugar. Por último, en 1825 retoma su
antiguo nombre: Diario de La Habana.
La frecuencia con que se publicaba era diaria. En nuestra
institución faltan algunos números de los primeros años, pero es una
colección bastante completa.
Los diversos movimientos
liberales ocurridos en España durante el primer cuarto de siglo XIX
posibilitaron que la libre expresión del pensamiento se hiciera
realidad al ponerse en vigencia una Constitución liberal y
decretarse la libertad de imprenta. Comienzan a publicarse
periódicos liberales y constitucionalistas en cuyos pliegos
aparecían trabajos firmados generalmente con seudónimos.
Diversas publicaciones
existentes en 1812 y que encontramos en nuestra colección, como
La Cena, Diario Cívico, El Patriota Americano, El Centinela de La
Habana, El Lince y Mercurio Habanero,
respondían a la libertad de imprenta y se manifestaban en contra de
la censura predominante de la clase burguesa o pequeña burguesía en
el primer período constitucional.
En los años 1822-25 encontramos
otro grupo de periódicos que representan el segundo período
constitucional: Revisor Político y Literario, El Amigo de la
Constitución, Indicador Constitucional, entre otros.
En esa etapa la prensa cubana alcanza su madurez. Se escribe con
soltura, agilidad y frescura; las ideas se exponen con claridad,
lógica y argumentos razonados. El pensamiento cubano se perfila a
través de su prensa sin estar rezagado respecto a lo que se hacía en
la península, y además acusa una conciencia propia, autóctona, cuyas
tendencias se bifurcan, separándose de la clase dominante, por los
caminos que han de conducir a Cuba a la gestación de un pensamiento
independentista. Era la época de Francisco de Arango y Parreño, del
presbítero José de la Luz y Caballero, de Félix Varela,
representantes de la intelectualidad cubana, agrupados en la Real
Sociedad Patriótica (1792) (2), quienes acogieron con agrado dicho
periódico, al punto que en los años 1852-1854 esta publicación se
tituló Diario de La Habana. Periódico de la Real Sociedad
Económica.
En esa sociedad, llamada después
Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), se integró lo mejor de
la intelectualidad cubana, conformada por hacendados o burguesía
terrateniente azucarera y cafetalera, amantes del progreso
económico, y criollos y peninsulares en pro del bien de la Isla de
Cuba. La SEAP nació primero como Sociedad Patriótica, en 1792, en
una época de luchas y contradicciones políticas y económicas entre
clases, así como de influencia de importantes hechos foráneos como
la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución de Haití de 1791.
El Diario de La Habana
comienza a salir en momentos de fecundos sucesos históricos y
políticos. En Cuba permanecía el anhelo de emanciparse de España,
entre los países de Europa se desataban guerras con carácter
expansionista hacia América, surgieron numerosas conspiraciones,
entre ellas “Los Rayos y Soles de Bolívar”, dirigida por el cubano
José Francisco Lemus, “Aguila Negra”, fomentada originalmente en
México. En Cuba había nacido del separatismo, alentado por ingleses
y norteamericanos, aunque estos deseaban la anexión de la isla a
Estados Unidos; se temía al poderío creciente de Inglaterra y
Estados Unidos.
El Diario
contiene información de lo que acontecía en aquellos momentos dentro
y fuera del país: parte política, oficial y no oficial, noticias de
Europa, sobre todo de España, así como de América, sobre todo de
Estados Unidos, México (Nueva España) y América del Sur. Contaba
también con trabajos de investigación científica, por ejemplo sobre
vacunas; aspecto en el que contaba con la colaboración del famoso y
reconocido científico cubano Tomás Romay. Además anunciaba ventas de
todo tipo de cosas, así como de esclavos, la entrada de barcos al
puerto, informaba acerca de la piratería marítima, sobre sucesos
como huracanes, terremotos, incendios y grandes acontecimientos
históricos, como las guerras napoleónicas, las de independencia en
América y las guerras carlistas de España. También abordaba temas
geográficos, de costumbres, y publicaba la poesía y la prosa de
muchos escritores de la época, como Gertrudis Gómez de Avellaneda,
Ramón de Palma, y otros.
En el año 1831 el hijo de José
de Arazoza, José Toribio de Arazoza, asume y dedica sus servicios,
igual que sus padres, a la redacción del periódico hasta su último
momento. El jueves 3 de febrero de 1848 este se convierte en
Gaceta de La Habana,
Periódico
Oficial del Gobierno. Continúa publicándose hasta que en el año
1864 la Gaceta es un periódico puramente de información
oficial, circunscrito a las diferentes actividades del Gobierno.
Esta publicación sigue ininterrumpidamente entre 1898 y 1902, fecha
en que pasa a ser la Gaceta Oficial de la República de Cuba,
manteniendo su carácter oficial informativo acerca de leyes,
disposiciones, acuerdos etc.
Cabe mencionar que la imprenta
en Cuba se vio frenada por la oligarquía en la etapa que nos ocupa.
Los escritores tenían que pagar para costear la impresión de sus
obras que muchas veces no se llegaban a publicar; sus páginas fueron
también un espacio en el que los intelectuales lucharon por alcanzar
mejoras en este sentido.
Es pues El Diario de la
Habana, una publicación de imprescindible consulta para el
estudio de la historia de Cuba, tanto en la tradición de su prensa,
como la historia de su sociedad, costumbres, pensamiento, ciencia y
política.
Notas:
(1) Promulgación
de la Constitución de 1820. Gobierno de Juan Manuel Cagigal, nacido
en Cádiz, anteriormente Capitán General de Venezuela.
(2) La Real
Sociedad Patriótica de La Habana se funda en 1792, durante el
gobierno del Capitán General Don Luis de las Casas. Se llamó después
Sociedad Económica de Amigos del País.
Bibliografía:
Calcagno,
Francisco, Diccionario Biográfico Cubano, New Cork, Impr. y
Librería de N. Ponce de León, 40 y 42 Broadway, 1878.
Cuba en la
Mano, Enciclopedia
Popular Ilustrada, La Habana, 1940.
Diccionario de
la Literatura Cubana,
Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de
Cuba, Ciudad de La Habana, Cuba, 1984, t 2.
Llaverías,
Joaquín, Contribución a la prensa periódica, La Habana,
1957, t 1.
Martínez-Fortun y Foyo, José A., Diario de La
Habana en la mano. Índices y Sumarios (de 1812 a
1848), La Habana, 1955.
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