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Lunes, 22 de Noviembre de 2010


El Diario de la Habana, uno de los exponentes de la prensa del siglo XIX en Cuba

Ana Margarita Oliva Núñez (Especialista de la Sala Cubana de la Biblioteca Nacional de Cuba)

La Asociación de Estados Iberoamericanos para el Desarrollo de las Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica (ABINIA), lleva a cabo, desde la década de los 90, un proyecto de digitalización de la prensa latinoamericana del siglo XIX. 

Durante la XX Asamblea General de ABINIA se tomó el acuerdo de realizar una compilación que mostrara ejemplos de la prensa periódica contemporánea al proceso de emancipación de los países latinoamericanos.  La publicación que resultó de este acuerdo, en la que han participado la mayoría de los países que forman parte de ABINIA –con la coordinación editorial de la Biblioteca Nacional de Argentina–, incluye, junto a imágenes de la prensa periódica, artículos que ofrecen una panorámica del devenir y el significado de la prensa de las diferentes naciones.

La Biblioteca Nacional de Cuba José Martí está representada por el trabajo que presentamos a continuación.

La Sala Cubana de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí atesora, procesa y divulga el patrimonio bibliográfico nacional del siglo XIX. En su acervo se encuentra una colección muy valiosa y representativa de publicaciones periódicas cubanas del siglo XIX, cuyas fichas catalográficas ya han sido introducidas en bases de datos electrónicas, por lo que el usuario puede acceder a esa información tanto en el kardex como en el catálogo en línea. Esta colección circula constantemente, ya que se trata de un fondo muy solicitado por los investigadores, tanto nacionales como extranjeros, que estudian la historia y cultura de la nación cubana.

El Diario de La Habana es una de las publicaciones más solicitadas. Abarcó alrededor de 38 años (1810-1848), periodo en el que ofreció información interesante y variada y cambió su nombre en repetidas ocasiones. Como antecedentes del Diario tenemos el Papel Periódico de la Havana, primer periódico de Cuba, surgido en 1790. A este le sucedió en 1805 El Aviso. Papel periódico de la Havana, que el 3 de enero de 1809 cambia su título por El Aviso de La Habana. Papel Periódico literario-económico; y ya en septiembre de 1810 toma el nombre de Diario de la Habana. Su fundador fue Tomás Agustín Cervantes quien utilizaba el seudónimo de El Redactor. En 1812 mudará otra vez el nombre por el de Diario del Gobierno de La Habana, y ocho años después, al promulgarse la Constitución de 1820 (1), se denominó Diario del Gobierno Constitucional de la Habana, hasta 1823, cuando se tituló de nuevo Diario del Gobierno de La Habana. De 1816 a 1824 toma la dirección del periódico José de Arazoza, y al morir este su esposa Antonia de la Cámara ocupa su lugar. Por último, en 1825 retoma su antiguo nombre: Diario de La Habana. La frecuencia con que se publicaba era diaria. En nuestra institución faltan algunos números de los primeros años, pero es una colección bastante completa.

Los diversos movimientos liberales ocurridos en España durante el primer cuarto de siglo XIX posibilitaron que la libre expresión del pensamiento se hiciera realidad al ponerse en vigencia una Constitución liberal y decretarse la libertad de imprenta. Comienzan a publicarse periódicos liberales y constitucionalistas en cuyos pliegos aparecían trabajos firmados generalmente con seudónimos.

Diversas publicaciones existentes en 1812 y que encontramos en nuestra colección, como La Cena, Diario Cívico, El Patriota Americano, El Centinela de La Habana, El Lince y Mercurio Habanero, respondían a la libertad de imprenta y se manifestaban en contra de la censura predominante de la clase burguesa o pequeña burguesía en el primer período constitucional.

En los años 1822-25 encontramos otro grupo de periódicos que representan el segundo período constitucional: Revisor Político y Literario, El Amigo de la Constitución, Indicador Constitucional, entre otros. En esa etapa la prensa cubana alcanza su madurez. Se escribe con soltura, agilidad y frescura; las ideas se exponen con claridad, lógica y argumentos razonados. El pensamiento cubano se perfila a través de su prensa sin estar rezagado respecto a lo que se hacía en la península, y además acusa una conciencia propia, autóctona, cuyas tendencias se bifurcan, separándose de la clase dominante, por los caminos que han de conducir a Cuba a la gestación de un pensamiento independentista. Era la época de Francisco de Arango y Parreño, del presbítero José de la Luz y Caballero, de Félix Varela, representantes de la intelectualidad cubana, agrupados en la Real Sociedad Patriótica (1792) (2), quienes acogieron con agrado dicho periódico, al punto que en los años 1852-1854 esta publicación se tituló Diario de La Habana. Periódico de la Real Sociedad Económica.

En esa sociedad, llamada después Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), se integró lo mejor de la intelectualidad cubana, conformada por hacendados o burguesía terrateniente azucarera y cafetalera, amantes del progreso económico, y criollos y peninsulares en pro del bien de la Isla de Cuba. La SEAP nació primero como Sociedad Patriótica, en 1792, en una época de luchas y contradicciones políticas y económicas entre clases, así como de influencia de importantes hechos foráneos como la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución de Haití de 1791.

El Diario de La Habana comienza a salir en momentos de fecundos sucesos históricos y políticos. En Cuba permanecía el anhelo de emanciparse de España, entre los países de Europa se desataban guerras con carácter expansionista hacia América, surgieron numerosas conspiraciones, entre ellas “Los Rayos y Soles de Bolívar”, dirigida por el cubano José Francisco Lemus, “Aguila Negra”, fomentada originalmente en México. En Cuba había nacido del separatismo, alentado por ingleses y norteamericanos, aunque estos deseaban la anexión de la isla a Estados Unidos; se temía al poderío creciente de Inglaterra y Estados Unidos.

El Diario contiene información de lo que acontecía en aquellos momentos dentro y fuera del país: parte política, oficial y no oficial, noticias de Europa, sobre todo de España, así como de América, sobre todo de Estados Unidos, México (Nueva España) y América del Sur. Contaba también con trabajos de investigación científica, por ejemplo sobre vacunas; aspecto en el que contaba con la colaboración del famoso y reconocido científico cubano Tomás Romay. Además anunciaba ventas de todo tipo de cosas, así como de esclavos, la entrada de barcos al puerto, informaba acerca de la piratería marítima, sobre sucesos como huracanes, terremotos, incendios y grandes acontecimientos históricos, como las guerras napoleónicas, las de independencia en América y las guerras carlistas de España. También abordaba temas geográficos, de costumbres, y publicaba la poesía y la prosa de muchos escritores de la época, como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Ramón de Palma, y otros.  

En el año 1831 el hijo de José de Arazoza, José Toribio de Arazoza, asume y dedica sus servicios, igual que sus padres, a la redacción del periódico hasta su último momento. El jueves 3 de febrero de 1848 este se convierte en Gaceta de La Habana, Periódico Oficial del Gobierno. Continúa publicándose hasta que en el año 1864 la Gaceta es un periódico puramente de información oficial, circunscrito a las diferentes actividades del Gobierno. Esta publicación sigue ininterrumpidamente entre 1898 y 1902, fecha en que pasa a ser la Gaceta Oficial de la República de Cuba, manteniendo su carácter oficial informativo acerca de leyes, disposiciones, acuerdos etc.

Cabe mencionar que la imprenta en Cuba se vio frenada por la oligarquía en la etapa que nos ocupa. Los escritores tenían que pagar para costear la impresión de sus obras que muchas veces no se llegaban a publicar; sus páginas fueron también un espacio en el que los intelectuales lucharon por alcanzar mejoras en este sentido.

Es pues El Diario de la Habana, una publicación de imprescindible consulta para el estudio de la historia de Cuba, tanto en la tradición de su prensa, como la historia de su sociedad, costumbres, pensamiento, ciencia y política.

Notas:

(1) Promulgación de la Constitución de 1820. Gobierno de Juan Manuel Cagigal, nacido en Cádiz, anteriormente Capitán General de Venezuela.

(2) La Real Sociedad Patriótica de La Habana se funda en 1792, durante el gobierno del Capitán General Don Luis de las Casas. Se llamó después Sociedad Económica de Amigos del País.

Bibliografía:

Calcagno, Francisco, Diccionario Biográfico Cubano, New Cork, Impr. y Librería de N. Ponce de León, 40 y 42 Broadway, 1878.

Cuba en la Mano, Enciclopedia Popular Ilustrada, La Habana, 1940.

Diccionario de la Literatura Cubana, Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba, Ciudad de La Habana, Cuba, 1984, t 2.

Llaverías, Joaquín, Contribución a la prensa periódica, La Habana, 1957, t 1.

Martínez-Fortun y Foyo, José A., Diario de La Habana en la manoÍndices y Sumarios (de 1812 a 1848), La Habana, 1955.
 

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