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Cobertura periodística del sabotaje a una
aeronave cubana en pleno vuelo
El trabajo más
difícil de mi vida
Emilia E. Betancourt
La orden de José Luis Robaina, director de
Radio Reloj, fue apremiante:
“Ahora mismo te vas para la Plaza a hacer
entrevistas”: El pueblo conmovido, rendía tributo a las víctimas del
sabotaje al DC-8 de Cubana de Aviación, ocurrido el 6 de octubre de
1976 frente a las costas de Barbados.
Pero la tragedia, como siempre, golpeó entonces
a algunos más que a otros. Inecita era la prima de Camagüey. Entró
en nuestra familia con apenas dos años de edad, cuando su mamá
contrajo matrimonio con uno de mis tíos. Pepe, un vecinito travieso
y simpático, asumía con mucha seriedad su papel de casi hermano
mayor cuando me acompañaba a la escuela. Inés Luaces Sánchez
integraba el Equipo Juvenil de Esgrima que conquistó la totalidad de
las medallas de oro disputadas en el Campeonato Centroamericano y
del Caribe celebrado en Caracas. José Pestana González era uno de
los trabajadores de Cubana que viajaban como pasajeros.
Llegar a la Plaza de la Revolución y empezar a
llorar fue lo mismo, sin embargo tuve el inesperado apoyo del
locutor Amaro García Sera quien, desde un lugar en la multitud,
corrió a auxiliarme. Decidí que lo primero sería estar un rato con
las dos familias. Compañeros de Cubana y del INDER me guiaron.
Nadie podía sospechar que justo al lado de
donde tenía lugar el interminable desfile ante los pocos restos
encontrados, los familiares guardaban un agobiante silencio. Tres
palabras me dijo Inés con la mirada fija en la pared divisoria:
“Inecita está ahí”, Pepe no apareció y para mayor infortunio su
grupo familiar se había escindido desde que una foto en la que
aparecían únicamente la viuda y sus muchachos -de un matrimonio
anterior- fue publicada en Granma. Los hijos de Pepe tendrían
también su espacio en el diario gracias a Magaly García Moré, mi
compañera de la Universidad.
En definitiva pude cumplir la tarea que me fue
asignada -hice las entrevistas, escribí crónicas- pero confieso que
fue el trabajo más difícil de mi vida.
6 de octubre de 1976.
Terroristas al servicio de la Agencia Central de Inteligencia de
Estados Unidos, CIA, perpetran un sabotaje a una aeronave de Cubana
de Aviación, pocos minutos después de despegar del aeropuerto
Seawell, en Barbados.
Este acto terrorista costó la
vida a 73 personas, de ellas 57 cubanos, entre los cuales se
encontraba nuestro equipo juvenil de esgrima que regresaba del
Torneo Centroamericano y del Caribe celebrado días antes en Caracas,
Venezuela. Los máximos responsables del atentado fueron los
terroristas de origen cubano Luis Posada Carriles y Orlando Bosch,
quienes viven impunemente en suelo norteamericano. El día 15 del
propio octubre tuvo lugar la despedida de duelo en la Plaza de la
Revolución José Martí, con la presencia del Comandante en Jefe Fidel
Castro y del pueblo cubano.
(Fuente
La Esponja)
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