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Miguel
Coyula Llaguno: corazón íntegro
Rosa Rodríguez
El transeúnte se detiene en la esquina a
contemplarles. Hasta el céntrico parque Guaicanamar van los reglanos
hoy a prodigarle amor. Del Comandante del Ejército Libertador Miguel
Coyula Llaguno (1876-1948) se conserva en el lugar un sencillo
monumento inaugurado el 11 de junio de 1949, gracias a la
contribución de un Comité creado por las instituciones locales y el
Ayuntamiento de aquel entonces.
“Cuba reclama para salvarse, corazones que
sientan el patriotismo”, es una de las frases de Coyula al borde del
busto erigido a su memoria. Una lee y relee y se ilustra la mente de
tan vital enunciado, y si no le conoce puede llegar a las salas que
le dedican en el vecindario; de pronto todo explica cuan consecuente
fue con tal aseveración.
¿Y POR QUÉ REGLA LE
VENERA?
Aquí nació el hijo de José Justo y Ana Llaguno,
el 11 de junio de 1876; aquí falleció el 23 de noviembre de 1948,
hace 60 años. Aquí preservan una calle con el apellido del mambí
–como si estuviera hecha de sus pasos–, cuyos extremos son Oscar
Lunar y García Marruz.
La historia recoge cómo desde los años mozos se
desataron en él dos grandes pasiones: la independencia de Cuba y la
vocación periodística, que ejerció hasta en la manigua. Formó parte
de las tropas del león de Oriente, José Maceo, y después estuvo bajo
el mando de Calixto García con quien participa en la toma de Bayamo.
Colaboró frecuentemente con El Cubano Libre,
escribió en La Discusión, fue redactor-jefe de Patria y redactor de
La Lucha, La Prensa y La Semana; luego colaboró con El Mundo y la
revista Bohemia.
Cuando en dos ocasiones el Senado de la
República le propuso una pensión vitalicia de quinientos pesos
mensuales a partir de la Ley de Homenaje Nacional, la rechazó por la
situación económica que atravesaba el país y para no entrar en
contubernio con el dictador Gerardo Machado, a quien después –a
riesgo de su propia vida– le dirige carta pública (Bohemia, 6 de
agosto de 1933) donde le solicita que renuncie al gobierno de Cuba.
“Coyula era un periodista muy activo y
acucioso; le respetaban y le consideraban nacionalmente. Mas no
entraba en ningún tipo de componenda, ni siquiera para ganarse el
pan; mantenía una ética, vivía de sus trabajos como columnista, de
sus artículos, y tenía un prestigio. Le ofrecen hasta una
vicepresidencia de la República, bajo la égida de Menocal, y no
accede porque el pueblo no lo ha elegido”, señala el historiador del
municipio, el Licenciado Pedro Cosme Baños, al frente del Museo, de
la Colina Lenin y de la presidencia de la Unión de Historiadores en
la capital.
HIJO PROBO, PATRIOTA
INSIGNE
Transcurre noble, en este onceno mes, la
jornada conmemorativa por el aniversario 60 de la desaparición
física de quien llegó a alcanzar la condición de presidente del
primer Congreso Nacional de Periodistas (1941), así como del II
Congreso Panamericano de Prensa (1943). En el terruño donde se
hilvanan de esquina a esquina las leyendas de familia, ¡valga ese
sentido de pertenencia!, una exposición que abrió sus puertas en el
Museo se mantendrá permanente hasta fin de año –de 9:00 a.m. a 5:45
p.m.– con la muestra de artículos, documentos y condecoraciones que
mantienen viva la memoria de Coyula. Los escolares la visitan y
asisten a las charlas que en sus aulas se imparten sobre el ilustre
reportero y mambí.
También se suma a la efemérides una velada
anunciada para el sábado 29, con el auspicio del Ministerio de
Cultura, a propósito de la visita que realizará al territorio una
delegación del municipio italiano de Corsico, porque entre esa
ciudad europea y Regla existe un hermanamiento desde hace varios
años. Ello se relaciona con la ascendencia italiana del mártir.
Teresa de Jesús Díaz Peña, museóloga, declaró a
Tribuna de La Habana que el propósito vital es incorporar en los más
jóvenes los valores de un hombre real, de carne y hueso, cuya
entrega siempre será digna de imitar.
Para mayor apego a la virtud Pedro Coyula, tío
de este íntegro ciudadano, sostuvo gran amistad con José Martí. Sea
esta sentencia del Maestro justa referencia para congratularle: “La
patria es sagrada, y los que la aman, sin interés ni cansancio, le
deben toda la verdad”. Por ello, de seguro, los nacidos aquí, frente
a la Bahía, sostienen, en honor a su Patriota insigne, la
declaración del 23 de noviembre como Día de la Probidad.
(Fuente:
Tribuna de La
Habana)
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